Mer­ce­des ya es chi­ca Al­mo­dó­var

Dos co­ches de un co­ru­ñés par­ti­ci­pa­ron en el ro­da­je de «Ju­lie­ta» en Ga­li­cia a las ór­de­nes del director man­che­go. Allí, una cá­ma­ra cho­có con uno de sus vehícu­los. Fue un mo­men­to de ten­sión...

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Sociedad -

El pa­so del tiem­po se pue­de me­dir con co­ches Mer­ce­des. No nos re­fe­ri­mos al pi­lo­to Le­wis Ha­mil­ton bus­can­do la vuel­ta rá­pi­da. Ha­bla­mos del tiem­po vi­tal, del pa­so de los años, de evo­lu­ción so­cial in­clu­so. Dos co­ches co­mo el al­fa y ome­ga de un tiem­po con­cre­to. Sir­va co­mo ejem­plo la pe­lí­cu­la Ju­lie­ta, de Pe­dro Al­mo­dó­var, don­de dos Mer­ce­des (con el atre­zo de ta­xi) re­pre­sen­tan el pa­so de diez años en la vi­da de la pro­ta­go­nis­ta, Adria­na Ugar­te, subida a am­bos. Pri­me­ro a un W123 ver­de to­xo de los años ochen­ta y una dé­ca­da des­pués, con la pro­ta­go­nis­ta al­go más en­ve­je­ci­da, a un W202 gris os­cu­ro ca­si ne­gro. Los dos son pro­pie­dad de Diet­helm Len­ze, un co­ru­ñés aman­te de los Mer­ce­des. Fue el fun­da­dor del Club Es­pa­ña del mo­de­lo W123, en­ti­dad a la que si­gue vin­cu­la­do y que a día de hoy aglu­ti­na a dos­cien­tos lo­cos por es­ta ver­sión de Mer­ce­des. Pe­dro Al­mo­dó­var sen­ta­do an­te el Mer­ce­des del co­ru­ñés.

Un ami­go le avi­só del anun­cio que bus­ca­ba co­ches clá­si­cos pa­ra el ro­da­je de una pe­lí­cu­la. Po­co po­día ima­gi­nar en­ton­ces que de­trás de la cá­ma­ra es­ta­ría el director es­pa­ñol más in­ter­na­cio­nal. «Cuan­do me in­cor­po­ré al ro­da­je el tí­tu­lo pre­vis­to de la pe­lí­cu­la era Si­len­cio, pe­ro lue­go lo cam­bia­ron a Ju­lie­ta», re­cuer­da es­te co­ru­ñés de pa­dre ale­mán.

Ofre­ció sus vehícu­los a la pro­duc­to­ra y fue el pro­pio her­mano de Al­mo­dó­var, Agus­tín, quien se que­dó con los dos pa­ra las es­ce­nas

ro­da­das en la pin­to­res­ca lo­ca­li­dad de Re­des, en el mu­ni­ci­pio de Ares. «Creo que lo hi­zo por su co­lo­ri­do, so­bre to­do el ver­de», elu­cu­bra Diet­helm. «Fue inol­vi­da­ble ha­ber es­ta­do una jor­na­da en pleno ro­da­je y en­tre­si­jos de una pe­lí­cu­la jun­to a Pe­dro Al­mo­dó­var». De he­cho, es­tu­vo a pun­to de con­ver­tir­se en ta­xis­ta de su pro­pio co­che, pe­ro fi­nal­men­te se que­dó vien­do los to­ros des­de la ba­rre­ra. «No de­bie­ron de ver­me el per­fil de ta­xis­ta de la épo­ca, pe­ro fue una go­za­da es­tar allí».

Bueno, to­do fue una «go­za­da» sal­vo un mo­men­to con­cre­to del ro­da­je. Bas­ta ima­gi­nar cómo un aman­te de los co­ches clá­si­cos co­mo Diet­helm cui­da y mi­ma la ca­rro­ce­ría y cual­quier mí­ni­mo de­ta­lle de sus his­tó­ri­cas má­qui­nas. Por eso sue­na has­ta an­gus­tio­so oír­le na­rrar el pe­que­ño in­ci­den­te con uno de los cá­ma­ras. De­bía ro­dar­se cómo se ba­ja­ba el ma­le­te­ro, pe­ro la cá­ma­ra es­ta­ba tan cer­ca que una con­ver­sa­ción cru­za­da al ai­re in­te­rrum­pió la gra­ba­ción: —¡Host... las len­tes de la cá­ma­ra! —¡Host... mi co­che!

Sí, la se­gun­da fra­se es de Diet­helm. ¿Fue gra­ve? Afor­tu­na­da­men­te no. «Na­da, creo que ni un ras­gu­ño, pe­ro re­co­noz­co que el co­ra­zón se me en­co­gió un po­qui­to», re­cuer­da el pro­pie­ta­rio de los vehícu­los. To­do que­dó en anéc­do­ta y se mar­chó de Re­des con los co­ches im­po­lu­tos y la sen­sa­ción de ha­ber for­ma­do par­te en un tro­ci­to de la his­to­ria del ci­ne es­pa­ñol.

¿Tie­nes un Mer­ce­des con his­to­ria? En­vía un correo a mi­mer­ce­des­his­to­ri­co@la­voz.es con 1, 2, 3... hi­jos,

MAR­COS MÍ­GUEZ

Diet­helm Len­ze po­sa con los vehícu­los que par­ti­ci­pa­ron en el ro­da­je de «Ju­lie­ta» en la lo­ca­li­dad de Re­des.

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