«En es­te mo­men­to de mi vi­da los afec­tos es­tán por en­ci­ma de to­do, por­que me ayu­dan a so­bre­lle­var el día»

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Sociedad -

A Francisco Lu­zón no le re­sul­tó fá­cil asu­mir su nue­va si­tua­ción. «No fue fá­cil lle­gar a ser cons­cien­te de que uno se con­vier­te en un en­fer­mo. Y lo peor de to­do es sa­ber que no exis­te cu­ra y que la vi­da que te que­da es po­ca y du­ra. En mi ca­so, mi mu­jer y mi fa­mi­lia es­tu­vie­ron a mi la­do des­de el prin­ci­pio y, de al­gu­na ma­ne­ra, lo asu­mi­mos jun­tos. Atra­ve­sa­mos mo­men­tos muy di­fí­ci­les que die­ron pa­so a una cons­cien­cia ab­so­lu­ta de la si­tua­ción y, más tar­de, al ini­cio de la lu­cha que man­ten­dré has­ta el fi­nal de mi vi­da», ex­pli­ca. —¿De qué le gus­ta dis­fru­tar en es­tos mo­men­tos? —Con­ti­núo dis­fru­tan­do de la son­ri­sa de mis nie­tos, de las char­las con los ami­gos —aun­que ya no pue­da ha­blar—, de la com­pa­ñía de mi mu­jer y de mis hi­jos. En es­te mo­men­to de mi vi­da, los afec­tos han co­bra­do más im­por­tan­cia si ca­be y es­tán aho­ra por en­ci­ma de to­do. Me ayu­dan a so­bre­lle­var el día a día y me apor­tan fe­li­ci­dad y bienestar. ¿Sa­be lo que más ne­ce­si­to? Tiem­po, de mi fa­mi­lia y mis ami­gos. Eso es lo que más me gus­ta. Que me vean y me es­cu­chen y es­tén con­mi­go. Y con­ti­núo dis­fru­tan­do con la mú­si­ca, con el de­por­te, con el ci­ne y con la fun­da­ción. Me da la vi­da avan­zar en los lo­gros que pre­ten­do con la fun­da­ción. —¿Se po­nen en con­tac­to con us­ted mu­chas per­so­nas, tan­to afec­ta­dos co­mo fa­mi­lia­res o in­tere­sa­dos, pa­ra abor­dar la pro­ble­má­ti­ca que ro­dea a la en­fer­me­dad? —Ca­da vez más. Con­mi­go y con la fun­da­ción. Y es­pe­ro que ya en el mes de marzo eso sea ha­bi­tual, por­que va­mos a te­ner una web muy ac­ti­va y al ser­vi­cio en pri­mer lu­gar de los pa­cien­tes y de los mé­di­cos. —Pa­ra los que no es­tán im­pli­ca­dos es una ver­da­de­ra des­co­no­ci­da. ¿Qué de­be­ría sa­ber so­bre ella to­do el que se cree ajeno a la ELA? —Yo no quie­ro que to­do el mun­do la co­noz­ca a fon­do. Eso se­ría un dis­pa­ra­te. El ser hu­mano no pue­de vi­vir an­gus­tia­do por su fu­tu­ro. Pe­ro lo que sí creo ne­ce­sa­rio es que nues­tra sa­ni­dad pú­bli­ca de­be me­jo­rar sus­tan­cial­men­te el tra­ta­mien­to de los en­fer­mos y la in­ves­ti­ga­ción de la en­fer­me­dad. Y mu­chos co­lec­ti­vos co­mo las fun­da­cio­nes, las uni­ver­si­da­des, las em­pre­sas y la so­cie­dad en ge­ne­ral de­ben apo­yar tam­bién que nues­tro país ten­ga ya, de una vez, un plan na­cio­nal de la ELA. —¿Pa­ra cuán­do po­dría ser una reali­dad ese plan na­cio­nal del que ha­bla? —Es­pe­ro que es­te año, por­que la pos­tu­ra de las co­mu­ni­da­des au­tó­no­mas so­bre el asun­to es­tá sien­do muy bue­na.

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