«El dis­co es un ca­mino; los con­cier­tos, una ce­le­bra­ción»

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Cultura -

Co­que Ma­lla (Ma­drid, 1969) arran­ca ma­ña­na en Lu­go (Au­di­to­rio Gus­ta­vo Freire, 21.00 ho­ras) su nue­va gi­ra de con­cier­tos por Es­pa­ña y Mé­xi­co y que lle­va por tí­tu­lo San­to, una de las can­cio­nes de su úl­ti­mo dis­co, El úl­ti­mo hom­bre de la tie­rra. Con es­te ál­bum fi­na­li­zó el pa­sa­do di­ciem­bre la gi­ra de pre­sen­ta­ción que co­men­zó ha­ce un año. Aho­ra lle­ga a Ga­li­cia y a Lu­go (su úl­ti­ma ac­tua­ción fue en el San Froi­lán del 2003) «con ham­bre de su­bir­me al es­ce­na­rio». —¿Có­mo fue la ex­pe­rien­cia de tras­la­dar al di­rec­to to­do el tra­ba­jo de es­tu­dio de su dis­co? —Du­ran­te las gi­ras no re­suel­ves ya na­da del dis­co, no hay vuel­ta atrás. Cuan­do ter­mi­nas un dis­co lle­gas a una es­pe­cie de acuer­do con­ti­go mis­mo de de­cir que has con­se­gui­do lo más apro­xi­ma­do que que­rías trans­mi­tir. Cuan­do es­tás en el es­tu­dio o com­po­nes vi­ves la música co­mo al­go ín­ti­mo, pe­ro los mú­si­cos que­re­mos sa­lir, por­que pa­ra mí las gi­ras son una fies­ta, to­can­do to­da la ban­da y par­ti­ci­pan­do con el pú­bli­co. —¿Có­mo se­rá la nue­va gi­ra? —En la an­te­rior, el dis­co era el pro­ta­go­nis­ta, pe­ro aho­ra re­cu­pe­ra­re­mos can­cio­nes que ha­cía tiem­po que no to­ca­ba. —Ha­ce un año co­men­ta­ba que ha­bía vi­vi­do una eta­pa emo­cio­nal­men­te tre­men­da, in­tere­san­te y pro­duc­ti­va. ¿Es su dis­co más per­so­nal? —No. To­dos son per­so­na­les, por­que pa­ra mí com­po­ner siem­pre ha si­do un ac­to muy ín­ti­mo, no so­lo por las le­tras y las me­lo­días, sino por la abs­trac­ción. No sé, es un mo­men­to in­tan­gi­ble. —Pe­ro sí hay un cam­bio en los acor­des, arre­glos sin­fó­ni­cos... —Sí que he bus­ca­do otros len­gua­jes mu­si­ca­les pa­ra in­ten­tar do­mi­nar­los. En los arre­glos he usa­do cuer­das o so­lu­cio­nes or­ques­ta­les. Eso sí, en los con­cier­tos no pue­do lle­var una or­ques­ta. No pa­sa na­da, lo acep­tas. Creo que se pue­de trans­mi­tir una can­ción con una sim­ple gui­ta­rra, por­que sa­cas a la su­per­fi­cie las me­lo­días y co­sas que es­tán ocul­tas. —¿Quién le ha in­flui­do en es­te cam­bio mu­si­cal? —To­dos los que ha­ce­mos al­go crea­ti­vo es­ta­mos in­fluen­cia­dos por al­guien, es im­po­si­ble par­tir de la na­da. Lo im­por­tan­te es bus­car al­go y lle­var­lo a tu te­rreno. To­dos te­ne­mos mú­si­cas, can­cio­nes y a la ho­ra de sen­tar­te al piano es inevi­ta­ble que sur­jan esas ideas. Yo ten­go cul­tu­ra pop y rock, pe­ro ca­da vez es­cu­cho más y va­ria­da música, co­mo gós­pel, tri­ba­les o ópe­ra. Es mi obli­ga­ción, for­ma La gi­ra de Ma­lla in­clui­rá So­no­ra­ma y Be­ni­ca­sim.

par­te de mi tra­ba­jo, co­mo un co­ci­ne­ro que tie­ne que pro­bar to­dos los sa­bo­res. Aho­ra, si ha­bla­mos de nom­bres, mis in­fluen­cias más cla­ras son The Di­vi­ne Co­medy, prin­ci­pal­men­te, y lue­go Ru­fus Wainw­right y Ri­chard Haw­ley. —¿Los con­cier­tos son hoy la sal­va­ción eco­nó­mi­ca de los mú­si­cos? —Es po­si­ble que sea nues­tra prin­ci­pal

fuen­te de in­gre­sos, pe­ro en mi ca­so es lo que más me gus­ta. Cuan­do ha­ces un dis­co es­tás en el pro­ce­so ha­cia la can­ción, es un ca­mino de con­quis­ta, un via­je con des­cu­bri­mien­tos, pe­ro has­ta que no es­tá mez­cla­do no sa­bes exac­ta­men­te có­mo que­da. En cam­bio, el con­cier­to, es un ca­mino di­rec­to desde la can­ción, que la com­par­tes. Es una ce­le­bra­ción.

MÓ­NI­CA IRAGO

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.