Drag­hi man­tie­ne el pul­so a los hal­co­nes ger­ma­nos y de­ja los ti­pos de in­te­rés don­de es­ta­ban, en el 0 %

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Economía - MER­CE­DES MO­RA

No es Ma­rio Drag­hi de los que se ami­la­nan. Es­tá he­cho a las pre­sio­nes. Son su pan de ca­da día. Es lo que tie­ne el car­go. Y no se arre­dra. Re­sis­te. Por aho­ra.

Ha­ce ya tiem­po que el ita­liano fi­jó el rum­bo con la in­ten­ción de en­de­re­zar el bar­co y de­jar atrás la tor­men­ta. Y no hay quien lo mue­va de ahí.

Lo de­jó muy cla­ro ayer. Una vez más. Y jus­to un año des­pués de la —pa­ra dis­gus­to ger­mano— pues­ta en mar­cha de la ba­te­ría de me­di­das —na­da con­ven­cio­na­les— que se sa­có de la chis­te­ra pa­ra evi­tar que la na­ve zo­zo­bra­se otra vez. «Nues­tra po­lí­ti­ca ha si­do un éxi­to», pre­su­mió en la rue­da de pren­sa pos­te­rior al con­se­jo de go­bierno del BCE. Y eso des­pués de de­jar las co­sas co­mo es­ta­ban ha­ce un año: los ti­pos de in­te­rés en el mí­ni­mo his­tó­ri­co del 0 % y las com­pras ma­si­vas de deu­da a pleno ren­di­mien­to. Oí­dos sor­dos a los hal­co­nes ale­ma­nes y sus pre­sio­nes.

No so­lo eso. Pue­de que las co­sas cam­bien. Y no en la di­rec­ción que exi­gen los crí­ti­cos, en­va­len­to­na­dos por el re­pun­te del cre­ci­mien­to y de la in­fla­ción. Por­que avi­sa la au­to­ri­dad mo­ne­ta­ria: «El con­se­jo de go­bierno si­gue es­pe­ran­do que los ti­pos de in­te­rés ofi­cia­les del BCE se man­ten­gan en los ni­ve­les ac­tua­les, o in­fe­rio­res, du­ran­te un pe­río­do pro­lon­ga­do que su­pe­rará con cre­ces el ho­ri­zon­te de sus ad­qui­si­cio­nes de ac­ti­vos». Y, en cuan­to a lo de las com­pras ma­si­vas de deu­da, tam­bién po­drían ir a peor a ojos ale­ma­nes. Por­que «si las pers­pec­ti­vas fue­ran me­nos fa­vo­ra­bles, […] el con­se­jo de go­bierno pre­vé am­pliar el vo­lu­men y/o la du­ra­ción de es­te pro­gra­ma».

De mo­men­to, se man­tie­nen al rit­mo pre­vis­to. El BCE gas­ta­rá es­te mes otros 80.000 eu­ros en ellas y, a par­tir de abril, ba­ja­rá el rit­mo a 60.000. Y así, has­ta fi­na­les de año. O más allá , si con­si­de­ra Drag­hi que la co­sa si­gue fea.

Con to­do, los ti­pos ce­ro que el Eu­ro­ban­co de­fien­de a ca­pa y es­pa­da van ca­mino de con­ver­tir­se en un ra­ra avis. Al otro la­do del Atlán­ti­co, en la se­de de la Re­ser­va Fe­de­ral es­ta­dou­ni­den­se tie­nen ya en el horno, ca­si lis­ta pa­ra ser­vir, la ter­ce­ra ron­da de su nue­va po­lí­ti­ca mo­ne­ta­ria. Ca­si to­do el mun­do da por he­cho que la se­ma­na que vie­ne pon­drá so­bre la me­sa otra subida del pre­cio ofi­cial del di­ne­ro. De un cuar­to de pun­to, co­mo la de di­ciem­bre del 2015 y la del mis­mo mes del año si­guien­te.

K. P. REU­TERS

Drag­hi se fe­li­ci­tó ayer por el éxi­to de sus me­di­das.

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