«Pre­fie­ro ser di­rec­tor de una pri­sión que de un ho­tel de seis es­tre­llas»

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Galicia -

Lau­reano Ou­bi­ña coha­bi­ta des­de ha­ce años con la po­lé­mi­ca. Tan­to que has­ta pa­re­ce sen­tir­se có­mo­do. Y to­do por de­cir lo que pien­sa, sea cual sea su in­ter­lo­cu­tor o el nú­me­ro de cá­ma­ras que lo gra­ban. Su pues­ta en ré­gi­men de se­mi­li­ber­tad no ha si­do una ex­cep­ción. La Au­dien­cia Na­cio­nal le con­ce­dió el ter­cer gra­do ha­ce dos se­ma­nas y me­dia, tiem­po que ha se­gui­do en­tre re­jas por de­ci­sión de la di­rec­ción de Na­val­car­ne­ro. Ayer, a los po­cos se­gun­dos de re­gre­sar a la ca­lle, no du­dó en dis­pa­rar con ba­la al pa­rar­se, de for­ma vo­lun­ta­ria, con los me­dios que lo es­pe­ra­ban fue­ra: «Pre­fie­ro ser di­rec­tor de una pri­sión que de un ho­tel de seis es­tre­llas».

El dar­do de Ou­bi­ña pue­de ha­cer re­fe­ren­cia al mal con­cep­to que tie­ne de las cár­ce­les es­pa­ño­las, o a lo vi­vi­do en las úl­ti­mas se­ma­nas, que con­si­de­ra ar­bi­tra­rio. En to­do ca­so, no du­dó en sol­tar más per­las: «Es­to ha tar­da­do mu­chí­si­mo en lle­gar. Y ha si­do po­si­ble gra­cias al juez y al gran abo­ga­do que ten­go y gra­cias al cu­ra, por­que por es­tos... [ha­cien­do in­di­ca­cio­nes al pe­nal que ha­bía a su es­pal­da]. Es­te es un Es­ta­do den­tro de un Es­ta­do y un gran ne­go­cio pa­ra quien lo di­ri­ge», ase­gu­ró el cam­ba­dés. Lo que tie­ne cla­ro es que sus apa­ri­cio­nes en pú­bli­co se­rán con­ta­das, y sus in­ter­ven­cio­nes mu­cho más. Man­tie­ne que la fa­mi­lia se­rá su gran prioridad, al igual que la cu­ra de los dos cán­ce­res que tie­ne. Mien­tras, los co­lec­ti­vos con­tra el nar­co­trá­fi­co ya ad­vier­ten que no se fían de su arre­pen­ti­mien­to y avi­san de que se man­ten­drán aler­tas.

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