El Par­la­men­to da el pri­mer pa­so pa­ra con­tro­lar a los «lob­bies»

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - España - MELCHOR SAIZ-PARDO MA­DRID / COLPISA

El Par­la­men­to dio ayer el pri­mer pa­so de su his­to­ria pa­ra au­men­tar el con­trol de los gru­pos de in­te­rés y, en par­ti­cu­lar, de los que ope­ran en el en­torno del Con­gre­so. Por fin hay un con­sen­so am­plio en que los lob­bies de­ben sa­lir de las bam­ba­li­nas, pe­ro ni mu­cho me­nos hay acuer­do en has­ta dón­de de­be lle­gar la trans­pa­ren­cia de las or­ga­ni­za­cio­nes que, de un mo­do u otro, in­ten­tan in­fluir en que las de­ci­sio­nes de los dipu­tados las be­ne­fi­cien.

Aun así, el Con­gre­so acor­dó ayer dar luz ver­de a la tra­mi­ta­ción de la pri­me­ra re­gu­la­ción le­gal de los gru­pos de pre­sión. El pleno, con el vo­to a fa­vor de to­dos los gru­pos y la abs­ten­ción de Po­de­mos, apro­bó la to­ma en con­si­de­ra­ción de la pro­pues­ta del PP de re­for­ma del re­gla­men­to de la Cá­ma­ra ba­ja pa­ra crear un re­gis­tro de lob­bies. Una ba­se de da­tos en la que, de for­ma obli­ga­to­ria y pú­bli­ca, de­be­rán dar­se de al­ta to­dos los co­lec­ti­vos de cual­quier na­tu­ra­le­za (so­cia­les, eco­nó­mi­cos, pri­va­dos, sin­di­ca­les) que man­ten­gan o va­yan a man­te­ner al­gún ti­po de con­tac­to con los dipu­tados o los miem­bros de sus equi­pos. Si al­guno fal­sea­ra los da­tos se­ría can­ce­la­da su ins­crip­ción y no po­dría ac­ce­der al Con­gre­so por el tiem­po que de­ter­mi­ne la Me­sa.

La pro­po­si­ción de ley que sa­lió ade­lan­te pa­ra su de­ba­te es­ta­ble­ce que los re­pre­sen­tan­tes de esos gru­pos de pre­sión que en­tren en el re­gis­tro del Con­gre­so se com­pro­me­te­rán a no co­mer­ciar con los da­tos que ob­ten­gan en sus reunio­nes, sal­vo que ya sean pú­bli­cos; a no pre­sio­nar pa­ra ob­te­ner de­ci­sio­nes po­lí­ti­cas de for­ma des­ho­nes­ta; a no in­ci­tar a los dipu­tados a in­frin­gir las nor­mas y a no pre­su­mir an­te ter­ce­ros de su re­la­ción con los par­la­men­ta­rios, en­tre otros re­qui­si­tos.

Dis­cre­pan­cias en los da­tos

En esa ba­se de da­tos fi­gu­ra­rán las reunio­nes que se man­ten­gan y la do­cu­men­ta­ción que pre­sen­ten a los gru­pos. Pe­ro no mu­cho más. Y ahí ra­di­can las crí­ti­cas de la opo­si­ción, que quie­re que tam­bién cons­te el re­sul­ta­do de esas reunio­nes, los fi­nes que per­si­gue ca­da lobby o el di­ne­ro que se gas­ta ca­da gru­po en esas ges­tio­nes. Pe­ro, so­bre to­do, la opo­si­ción re­cla­ma que el con­trol de esas or­ga­ni­za­cio­nes va­ya mu­cho más allá de sus tra­tos con los miem­bros de la Cá­ma­ra ba­ja. La crea­ción de un re­gis­tro de

lob­bies es una de las re­co­men­da­cio­nes de Gru­po de Es­ta­dos con­tra la Co­rrup­ción del Con­se­jo de Eu­ro­pa. La dipu­tada po­pu­lar Ma­ría Je­sús Bo­ni­lla in­sis­tió en que la la­bor de es­tos gru­pos es «ab­so­lu­ta­men­te le­gí­ti­ma y ne­ce­sa­ria pa­ra la de­mo­cra­cia». La más crí­ti­ca con el pro­yec­to fue la dipu­tada de Po­de­mos Glo­ria Eli­zo, que ha­bló de un tex­to «es­té­ril» y de una «re­gu­la­ción hue­ca pa­ra que na­da cam­bie», pues, re­cor­dó, «fue­ra» del Con­gre­so tam­bién se pre­sio­na.

Des­de el PSOE, Ci­prià Cís­car in­sis­tió en que «la ini­cia­ti­va se que­da cor­ta». Fue­ron va­rios los por­ta­vo­ces de la opo­si­ción que ase­gu­ra­ron que to­do se pue­de que­dar en «hu­mo» si no se ha­cen pú­bli­cas las «agen­das de los al­tos car­gos», tam­bién del Go­bierno, en sus en­cuen­tros con esos gru­pos de in­te­rés.

Aprue­ba con­si­de­rar la pro­pues­ta de crear un re­gis­tro de es­tos gru­pos

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