Los ho­lan­de­ses sa­can la cal­cu­la­do­ra pa­ra for­mar el Go­bierno

Hay va­rias coa­li­cio­nes po­si­bles, pe­ro to­das ne­ce­si­tan la alian­za de en­tre cua­tro o cin­co par­ti­dos

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Internacional - C. PORTEIRO

No son po­cos los que en Es­pa­ña con­si­de­ra­ban que un tri­par­ti­to ha­ría «in­go­ber­na­ble» el país. Las du­das so­bre la es­ta­bi­li­dad del Eje­cu­ti­vo, las di­fe­ren­cias en­tre los lí­de­res de las for­ma­cio­nes alia­das, el te­mor al an­ti­ci­po de elec­cio­nes... Ima­gi­nen ese es­ce­na­rio y mul­ti­plí­quen­lo por dos. El re­sul­ta­do no es otro que el ma­pa po­lí­ti­co ho­lan­dés. Una in­ter­mi­na­ble amal­ga­ma de par­ti­dos (has­ta 15) que po­drían aca­bar el día con re­pre­sen­ta­ción par­la­men­ta­ria en la Twee­de Ka­mer. La fragmentación del vo­to es tal, que los ex­per­tos han te­ni­do que sa­car las cal­cu­la­do­ras pa­ra po­der es­bo­zar las po­si­bles ecua­cio­nes que po­drían re­sul­tar en una coa­li­ción de Go­bierno.

¿Re­pe­ti­rá Mark Rut­te?

Los son­deos le dan co­mo ga­na­dor. Si así fue­se, po­dría to­mar la ini­cia­ti­va pa­ra for­mar Go­bierno re­pi­tien­do a la ca­be­za del Eje­cu­ti­vo en el que lle­va des­de el 2010. Los li­be­ra­les se pre­sen­tan co­mo un par­ti­do puen­te, ca­paz de unir fuer­zas de de­re­cha e iz­quier­da, y con el aval de ha­ber su­pe­ra­do los años de cri­sis y ajus­tes sin per­der el li­de­raz­go, aun de­ján­do­se por el ca­mino ca­si la mi­tad de los es­ca­ños res­pec­to a los co­mi­cios del 2012. No ha­cen as­cos a nin­gu­na alian­za a no ser que in­clu­ya al PVV de Geert Wil­ders: «Es­to no va a su­ce­der. La po­si­bi­li­dad es ce­ro», ase­gu­ró Rut­te.

¿Qué ti­po de coa­li­ción po­dría li­de­rar el li­be­ral?

De en­tre to­das las com­bi­na­cio­nes hay dos más plau­si­bles y am­bas en­tra­ñan una gran di­fi­cul­tad ne­go­cia­do­ra al re­que­rir el apo­yo mí­ni­mo de cin­co fuer­zas. Por un la­do, la gran coa­li­ción: una alian­za de par­ti­dos de to­do el es­pec­tro po­lí­ti­co. Sí, en Holanda es po­si­ble. Aun­que las ne­go­cia­cio­nes se pre­sen­tan her­cú­leas, el VVD de cen­tro de­re­cha de Rut­te po­dría es­tre­char la mano de los de­mó­cra­tas cris­tia­nos (CDA), los li­be­ra­les pro­gre­sis­tas (D66), los ver­des (Groe­nLinks) y los so­cial­de­mó­cra­tas (Pv­dA), su ac­tual so­cio. La otra op­ción se­ría una coa­li­ción más de cen­tro, en la que los so­cial­de­mó­cra­tas que­da­sen ex­clui­dos en fa­vor de la Unión Cris­tia­na (CU). Hay quien apun­ta a una ter­ce­ra vía y es la de la coa­li­ción de cen­tro-iz­quier­da que pa­sa­ría bá­si­ca­men­te por ex­cluir al VVD de Rut­te y al PVV de Wil­ders y bus­car apo­yos en los par­ti­dos más re­si­dua­les de la cá­ma­ra. Es la op­ción pre­fe­ri­da por los so­cia­lis­tas del SP, quie­nes con una es­ti­ma­ción de vo­to del 10% (14-16 es­ca­ños) se nie­gan a res­pal­dar a Rut­te.

¿Pue­de Wil­ders en­trar a for­mar par­te de un even­tual Go­bierno?

No, si Rut­te cum­ple su pa­la­bra y no ne­go­cia con el PVV, co­mo sí hi­zo en las elec­cio­nes del 2010, una ma­nio­bra que lle­vó al co­lap­so del Go­bierno en el 2012. Las cuen­tas no le sa­len al xe­nó­fo­bo, al que sus ri­va­les po­lí­ti­cos han re­le­ga­do al os­tra­cis­mo. En el me­jor de los ca­sos y si se die­se el es­ce­na­rio de que al­gu­nos par­ti­dos con­ser­va­do­res le apo­ya­sen, lo­gra­ría po­co más de la mi­tad de los es­ca­ños que ne­ce­si­ta pa­ra al­can­zar la ma­yo­ría (76).

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