La subida de los pro­duc­tos de la huerta man­tie­ne el IPC por en­ci­ma del 3 %

La fuer­te es­ca­la­da de la ces­ta de la com­pra neu­tra­li­za la re­ba­ja en el re­ci­bo de la luz

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Economía - GA­BRIEL LEMOS

Los pre­cios no dan tre­gua. Cuan­do no es en el re­ci­bo de la luz, es al lle­nar el de­pó­si­to; aun­que, en las úl­ti­mas se­ma­nas, el ma­yor gol­pe al bol­si­llo lle­ga a la ho­ra de ha­cer la com­pra. Los da­tos di­fun­di­dos ayer por el INE con­fir­man que la in­fla­ción si­gue dis­pa­ra­da, con un cre­ci­mien­to anual del 3 % en fe­bre­ro, el mis­mo ni­vel que el mes an­te­rior y el da­to más al­to des­de oc­tu­bre del 2012. En Ga­li­cia, el in­cre­men­to del IPC es to­da­vía más acu­sa­do, del 3,3 %, una dé­ci­ma más que en enero.

Y eso a pe­sar de que el mes pa­sa­do ba­jó, y con fuer­za, el re­ci­bo de la luz. El cam­bio de las con­di­cio­nes me­teo­ro­ló­gi­cas, con más llu­vias y vien­to, fa­vo­re­ció la ge­ne­ra­ción de re­no­va­bles y aba­ra­tó ca­si un 12 % la elec­tri­ci­dad en fe­bre­ro. Al­go pa­re­ci­do pa­só con los com­bus­ti­bles, cu­yos pre­cios se es­ta­bi­li­za­ron: la ga­so­li­na subió le­ve­men­te, un 0,4 %, y el ga­soil, por con­tra, ca­yó un 0,2 %.

Y en­ton­ces ¿por qué no ba­ja el IPC? En pri­mer lu­gar, por­que tan­to el pre­cio de la elec­tri­ci­dad co­mo el de los car­bu­ran­tes —dos pro­duc­tos que su­po­nen en­tre am­bos ca­si un 10 % de la ces­ta con la que se cal­cu­la la in­fla­ción— si­guen muy por en­ci­ma del que mar­ca­ban en fe­bre­ro del 2016. La luz cues­ta aho­ra un 19 % más que ha­ce do­ce me­ses, y los car­bu­ran­tes, otro tan­to, un 18 %.

A es­to hay que aña­dir otro fac­tor que dis­pa­ra el ín­di­ce de pre­cios: el en­ca­re­ci­mien­to de los pro­duc­tos de la huerta tras la ola de frío de enero, que arrui­nó mu­chas co­se­chas e in­cre­men­tó el cos­te de la ces­ta de la com­pra. Si le­gum­bres y hor­ta­li­zas cues­tan en Ga­li­cia un 18 % más que en ha­ce un año, tam­bién han subido las fru­tas fres­cas (8 %) y las pa­ta­tas, que en ple­na cri­sis de la po­li­lla suben más del 13 % en la co­mu­ni­dad, ca­si el do­ble que en el res­to de Es­pa­ña.

El gru­po de ali­men­tos y be­bi­das no al­cohó­li­cas es el que más con­tri­bu­ye a in­flar el IPC, jun­to con el del trans­por­te (en el que se in­clu­yen los com­bus­ti­bles). Subidas que neu­tra­li­zan la ba­ja­da del epí­gra­fe de vi­vien­da por el aba­ra­ta­mien­to de la elec­tri­ci­dad.

Una si­tua­ción co­yun­tu­ral

De he­cho, el IPC sub­ya­cen­te (que ex­clu­ye del cómpu­to los pro­duc­tos ener­gé­ti­cos y los ali­men­tos fres­cos) se si­tuó en fe­bre­ro en el 1 % anual, lo que re­fuer­za la idea de que la in­fla­ción vol­ve­rá a ta­sas mu­cho más ba­jas cuan­do el pre­cio de los car­bu­ran­tes se es­ta­bi­li­cen du­ran­te unos me­ses. En esa lí­nea, Fun­cas re­ba­jó en dos dé­ci­mas su pre­vi­sión de IPC pa­ra fi­nal de año, pro­nos­ti­can­do que la ta­sa ce­rra­rá di­ciem­bre en el 1,3 % si el cru­do se man­tie­ne estable.

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