«Iba pre­con­ce­bi­do a ce­le­brar el even­to y que no lo iba a pa­gar», afir­ma la víc­ti­ma de un «sim­pa»

Re­cuer­da que el even­to se desa­rro­lló con to­tal nor­ma­li­dad: «In­clu­so, los in­vi­té a unos chu­pi­tos»

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Portada - LÓPEZ PENIDE

Ase­gu­ra que en to­dos sus años co­mo hos­te­le­ro nun­ca vi­vió una si­tua­ción co­mo la del pa­sa­do 15 de agos­to cuan­do fue víc­ti­ma de un sim­pa con el tras­fon­do de una pri­me­ra co­mu­nión. Tras co­no­cer la con­de­na a seis me­ses im­pues­ta al es­ta­fa­dor, la víc­ti­ma, Paco Gar­cía, di­rec­tor del Ho­tel Res­tau­ran­te Vir­gen del Ca­mino, ase­gu­ró ayer que «lo que me mo­les­ta es que él ya ve­nía pre­dis­pues­to a ha­cer lo que iba a ha­cer».

—¿Có­mo re­cuer­da aquel día? —Hi­cie­ron una re­ser­va de una me­sa pa­ra ha­cer una co­mu­nión. Vi­nie­ron va­rias ve­ces pa­ra con­cre­tar co­sas y se pre­sen­ta­ron el día del even­to, tra­je­ron ellos la tar­ta, comieron de ma­ra­vi­lla, to­do fue co­rrec­ta­men­te e, in­clu­so, los in­vi­té a unos chu­pi­tos. Es­tu­ve ha­blan­do con ellos, fu­man­do un pi­ti­llo fue­ra. Me des­pe­dí, le di la mano, un be­so a la se­ño­ra... Él me di­jo «pre­pá­ra­me la cuen­ta que te voy a pa­gar den­tro de un ra­to». To­do de ma­ra­vi­lla has­ta que dos ho­ras más tar­de me lla­ma la ca­ma­re­ra y me di­ce que «no le lle­ga el di­ne­ro y que vie­ne a pa­gar­me den­tro de unas ho­ras». En aquel mo­men­to ya le co­men­té: «Ol­ví­da­te por­que si no te pa­gó ya, no te va a pa­gar, ya no va a ve­nir». Y efec­ti­va­men­te así fue. Una lle­va mu­chos años en es­to y sa­be có­mo fun­cio­na la ca­be­za de la gen­te.

—¿De cuan­tas per­so­nas se­ría la pri­me­ra co­mu­nión? —Se­rían en­tre vein­te y vein­ti­cin­co per­so­nas... Por el pre­cio, so­bre unos vein­ti­cin­co. —Creo que in­ten­tó po­ner­se en con­tac­to con es­ta per­so­na... —Sí, in­ten­té po­ner­me en con­tac­to con él va­rias ve­ces, lo cual fue im­po­si­ble. Por aquí no apa­re­ció nun­ca. Si vie­ne y me di­ce que no pue­de pa­gar por­que le sur­gió un pro­ble­ma y que den­tro de un mes «ven­go y te pa­go», hu­bie­ra es­pe­ra­do. Un pro­ble­ma lo pue­de te­ner cual­quie­ra. Pe­ro no fue el ca­so.

—¿Es la pri­me­ra vez que vi­ve una si­tua­ción así? —En el res­tau­ran­te, sí. Gra­cias a Dios nun­ca he te­ni­do nin­gún ti­po de pro­ble­ma. Ten­go mu­chas ce­nas, co­mi­das, even­tos... y ter- mi­nan y pa­gan. En el ho­tel, sí. En el ho­tel hay gen­te que no pa­ga aun­que, por suer­te, no son mu­chos, pe­ro los hay. Aho­ra lo que in­ten­ta­mos es ha­cer una preau­to­ri­za­ción de la tar­je­ta. —¿Qué es lo que peor le sen­tó de to­da es­ta si­tua­ción? —Lo que me mo­les­tó es la pre­me­di­ta­ción que traía, ya te­nía pre­con­ce­bi­do que iba a ce­le­brar el even­to, pe­ro que no lo iba a pa­gar. So­lo por esa ca­bro­na­da fue por lo que pu­se de la de­nun­cia. Me sen­tó muy mal. Si vie­ne y ha­bla con­mi­go po­día­mos ha­ber he­cho lo mis­mo y no pa­sa­ba na­da. La gen­te se cree que no pa­sa na­da y que to­do es jau­ja, y no es así. Ade­más hay que ha­cer­le fren­te por­que si no es­to se mul­ti­pli­ca. La gen­te tie­ne que dar­se cuen­ta de que la Jus­ti­cia es­tá pa­ra al­go —El pro­ble­ma es que no so­lo afec­ta al ne­go­cio, sino tam­bién a sus em­plea­dos. —Cla­ro. Los im­pa­ga­dos te pue­den me­ter en un pro­ble­ma. Hay que te­ner cui­da­do, aun­que fue una co­sa pun­tual. El hos­te­le­ro Paco Gar­cía.

L. PENIDE

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