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Es­te co­lec­ti­vo re­cien­te­men­te cons­ti­tui­do apues­ta por la edu­ca­ción pa­ra con­cien­ciar

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Pontevedra - LÓPEZ PENIDE PON­TE­VE­DRA / LA VOZ

Manuel Pi­cón: «En to­das las obras que se ha­cen en ca­rre­te­ras se pien­sa en la se­gu­ri­dad vial»

Des­pués de ha­ber es­ta­do ca­si quin­ce años al fren­te de la pla­ta­for­ma mo­te­ra, Manuel Pi­cón ha ac­ce­di­do a pre­si­dir la re­cien­te­men­te cons­ti­tui­da Pla­ta­for­ma Ga­lle­ga por la Se­gu­ri­dad Vial. «Se con­si­guie­ron co­sas im­por­tan­tes, so­bre to­do con­cien­ciar a las Ad­mi­nis­tra­cio­nes y que los mo­te­ros de­ja­ran de ser con­si­de­ra­dos ani­ma­les pe­li­gro­sos, y tras cua­tro años con el pro­yec­to Pon­te a Con­du­cir, que es­tá di­ri­gi­do a ni­ños, de­ci­die­ron crear es­ta nue­va pla­ta­for­ma y me in­sis­tie­ron en que la pre­si­die­ra. Va­mos más allá de lo que son las mo­tos y que­re­mos abar­car a to­dos los usua­rios. To­dos de­be­mos apor­tar nues­tro gra­ni­to de are­na pa­ra pa­liar la can­ti­dad de ac­ci­den­tes que es­ta­mos te­nien­do». —¿Por dón­de se de­be­ría em­pe­zar? —Creo que por la edu­ca­ción. Aho­ra mis­mo la gen­te jo­ven se po­ne el cin­tu­rón de se­gu­ri­dad no por evi­tar la san­ción, sino por­que ellos mis­mos se dan cuen­ta de que es ne­ce­sa­rio. Por el con­tra­rio, po­si­ble­men­te, un con­duc­tor de más de 50 o 60 años se lo po­ne pa­ra evi­tar la mul­ta. Eso fue por una cues­tión de edu­ca­ción y es por don­de de­be­mos ti­rar. Tam­bién es ver­dad que hay que exi­gir­le a las Ad­mi­nis­tra­cio­nes que pon­gan los re­cur­sos ne­ce­sa­rios pa­ra que las

ca­rre­te­ras es­tén en buen es­ta­do. —Se di­ce que la cri­sis ha pro­vo­ca­do que al­gu­nas ca­rre­te­ras ha­yan si­do de­ja­das de la­do... —Sí, es ver­dad. Ha­bía un di­ne­ro pa­ra man­te­ni­mien­to, so­bre to­do pa­ra las na­cio­na­les, y ha ba­ja­do a la mi­tad. Evi­den­te­men­te, se no­ta en las ca­rre­te­ras, pe­ro es que la cri­sis se no­ta en to­dos los ám­bi­tos. En to­do ca­so, hoy por hoy, en las obras que se es­tán rea­li­zan­do se pien­sa en la se­gu­ri­dad vial. No se pin­ta una ca­rre­te­ra con una pin­tu­ra blan­ca de ofer­ta. Se me­ten an­ti­des­li­zan­tes. Y no se ha­ce una ca­rre­te­ra sin pro­tec­ción pa­ra guar­da­rraí­les. Fal­ta mu­cho por ha­cer, pe­ro lo que se ha­ce nue­vo cum­ple con los re­qui­si­tos de se­gu­ri­dad.

—An­tes alu­día a que to­dos los usua­rios de­ben po­ner su gra­ni­to de are­na. ¿De qué ma­ne­ra lo de­ben ha­cer los pea­to­nes? —Me acuer­do de un es­lo­gan de ha­ce años: «La se­gu­ri­dad co­mien­za por no­so­tros mis­mos». Es­to va­le pa­ra to­dos. Un pea­tón tie­ne que pen­sar que en con­di­cio­nes de ma­la vi­si­bi­li­dad si no lle­va pren­das re­flec­tan­tes, un co­che se lo pue­de lle­var por de­lan­te. Ade­más, no pue­den tran­si­tar por don­de les da la ga­na y hay que cru­zar por los si­tios se­ña­la­dos. Es­toy can­sa­do de lla­mar la aten­ción a per­so­nas que cru­zan los pasos de pea­to­nes mi­ran­do el mó­vil. Si el con­duc­tor va des­pis­ta­do el pea­tón se irá al ho­yo y el se­gu­ro ya pa­ga­rá.

RA­MÓN LEIRO

Manuel Pi­cón re­co­no­ce que «fal­ta mu­cho por ha­cer».

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