Los ecos de Los Microns

Los in­te­gran­tes de Los Microns, un gru­po «de­ma­sia­do mo­derno» de los 70, se re­en­con­tra­ron tras to­da una vi­da

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Portada - MA­RÍA HER­MI­DA

No sa­ben có­mo pu­do ocu­rrir. Pe­ro pa­só. Los Microns, un gru­po de mú­si­ca de Pontevedra que en sus años ple­tó­ri­cos —a fi­na­les de los se­sen­ta— es­ta­ba for­ma­do por sie­te personas, de­ja­ron de to­car jun­tos a me­dia­dos de los se­ten­ta. Y, des­de en­ton­ces, y aun­que no hu­bo ma­los ro­llos en­tre ellos y vi­ven to­dos en­tre Ar­ca­de, Pontevedra, Ma­rín u O Gro­ve, no ha­bían vuel­to a jun­tar­se más. «Fui­mos de­jan­do pa­sar el tiem­po, de­jan­do pa­sar... y pa­sa­ron más de 40 años», di­cen con son­ri­sa pí­ca­ra. Pe­ro es­ta se­ma­na sí se re­en­con­tra­ron. Lo hi­cie­ron en Ca­sa Lu­pe de Pontevedra y co­mo se ha­cen las co­sas en es­ta tie­rra; an­te unos bue­nos pla­tos de co­mi­da y unas ta­zas de vino. Allí es­ta­ban, sen­ta­dos a la mis­ma me­sa al fin, En­ri­que Pa­zos, el que fue vo­ca­lis­ta y «co­lum­na ver­te­bral» de la ban­da, que aún con­ser­va su ca­rac­te­rís­ti­co tu­pé; Vi­cen­te Pe­nas, Mon­cho Lo­sa­da, Ar­tu­ro Gu­lías, Eva­ris­to No­vás y Jo­sé Ma­nuel Pes­quei­ra. Y, có­mo no, es­tu­vo tam­bién en el re­cuer­do Fran­cis­co Ro­drí­guez Prie­to, ya fa­lle­ci­do.

Los Microns di­sec­cio­nan la his­to­ria del gru­po cual ci­ru­ja­nos en la me­sa de ope­ra­cio­nes. No hay una­ni­mi­dad so­bre las fe­chas. «Fue en 1968 cuan­do em­pe­za­mos», se­ña­la Pes­quei­ra. «¿No fue en 1969?», pre­gun­ta otro. Al fi­nal, En­ri­que, el hom­bre que pu­so al nom­bre a la for­ma­ción a raíz de es­cu­char el de otra ban­da ir­lan­de­sa, da la cla­ve: «La pri­me­ra ac­tua­ción fue en 1969 en el par­que Ro­sa­lía de Cas­tro de Vi­la­gar­cía». A par­tir de ahí, los re­cuer­dos se

su­ce­den. Cuen­tan que eran «de­ma­sia­do mo­der­nos pa­ra aquel tiem­po». ¿Por qué? «No to­cá­ba­mos co­mo las or­ques­tas, ha­cía­mos mú­si­ca de El­vis, de Chica­go y letras pro­pias... En­ri­que can­ta­ba lo que que­ría», en­fa­ti­zan.

Via­ja­ron por to­da Eu­ro­pa

Con sus acor­des via­ja­ron por Eu­ro­pa to­can­do en cen­tros ga­lle­gos. Es­tu­vie­ron tam­bién en Ar­ge­lia. Y se hi­cie­ron dio­ses en to­da cuan­ta sa­la de fies­tas ga­lle­ga ha­bía. Un es­ce­na­rio fe­ti­che pa­ra

ellos era el de No­va Olim­pia, en Vi­go. Via­ja­ron a Ma­drid pa­ra gra­bar un dis­co, un sin­gle que in­clu­yó un par de te­mas. Se lla­mó Li­be­ra­ción y te­nía can­cio­nes en in­glés. ¿Do­mi­na­ba el idio­ma an­glo­sa­jón el vo­ca­lis­ta? «Pues cla­ro... pe­ro con­fie­so que me ha­bía echa­do una no­via in­gle­sa y que eso ayu­dó», re­co­no­ce En­ri­que. In­sis­ten to­dos en que la ma­yo­ría de las anéc­do­tas del gru­po «no se pue­den con­tar». Al­gu­na suel­tan. Co­mo la de la no­che en la que mu­rió Nino Bra­vo. To­ca­ban

en Vi­go. Les pi­die­ron que le hi­cie­sen un tri­bu­to. «Fran­cis­co, el que mu­rió, ca­si se con­vir­tió en Nino Bra­vo, fue un éxi­to», di­cen.

Pa­san los mi­nu­tos y ellos tran­si­tan en­tre la nos­tal­gia y las ri­sas. Eva­ris­to, el de O Gro­ve, se tra­jo el acor­deón y to­ca una pie­za po­pu­lar ga­lle­ga. El res­to can­tan, pe­ro ad­vier­ten: «Oye, que es­to no tie­ne na­da que ver con lo que no­so­tros ha­cía­mos... lo nues­tro era ti­po El­vis, ya no hay mú­si­ca así». Que­dan en vol­ver a ver­se. Bro­mean. «Nos lla­ma­mos», di­ce uno. «Nos lla­ma­mos de to­do», con­tes­ta En­ri­que, el vo­ca­lis­ta. Y uno a uno se van mar­chan­do. Se que­da él, En­ri­que, el can­tan­te. En po­cos se­gun­dos, su ros­tro se vuel­ve al­go más emo­cio­na­do, su mi­ra­da se di­ri­ge más ha­cia el sue­lo. Y di­ce: «Es que hoy es un día de re­cuer­dos muy es­pe­cia­les pa­ra mí». Se su­po­ne que le in­va­de la mo­rri­ña de los años so­bre el es­ce­na­rio. Pe­ro hay más. En­ri­que cuen­ta que la ci­ta con sus ca­ma­ra­das coin­ci­de con el día que su hi­jo cum­ple 34 años. Y, se­gui­da­men­te, aña­de: «Bueno, que cum­pli­ría 34 años, por­que se mu­rió». Se le en­tre­cor­ta la voz. Pe­ro son­ríe. Lo ha­ce por­que su hi­jo así lo que­ría. «Me di­jo que es­ta­ría cui­dán­do­nos, que dis­fru­tá­se­mos», afir­ma. Lue­go, cuen­ta que la vi­da es­tá lle­na de ca­sua­li­da­des. Que nun­ca pen­só que él, que com­pu­so pa­ra Los Microns el te­ma Re­cuer­dos, aca­ba­ría vi­vien­do del re­cuer­do; del re­cuer­do de Qui­ño, ese hi­jo que se mar­chó, pe­ro le de­jó la sa­bia lec­ción de dis­fru­tar del pre­sen­te. De vi­vir la vi­da.

CAPOTILLO

El gru­po que triun­fó en los 70 re­cuer­da sus éxi­tos.

CAPOTILLO / LOS MICRONS

Los Microns, en la ac­tua­li­dad, y en los años 70. A la iz­quier­da, Los Microns en su re­en­cuen­tro. A la de­re­cha, de arri­ba aba­jo, ellos an­tes de ac­tuar en un co­le­gio de Pontevedra en 1971, po­san­do en la ciu­dad del Lé­rez en 1970 y en Mon­te Po­rrei­ro en 1969.

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