Alon­so, con un 5-0 en con­tra

Su tem­po­ra­da se ini­cia con peo­res sen­sa­cio­nes que nun­ca, con la du­da de su con­ti­nui­dad en 2018 y la cer­te­za de otro año desas­tro­so

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Deportes - DA­VID SÁN­CHEZ DE CAS­TRO

En Aus­tra­lia co­mien­za la tem­po­ra­da de fór­mu­la 1 con más no­ve­da­des de los úl­ti­mos tiem­pos. Nue­vos due­ños del gran cir­co y nue­vos ai­res pa­ra in­ten­tar re­cu­pe­rar a una afi­ción ca­da vez más exi­gen­te y des­creí­da, pe­ro sin Ec­cles­to­ne, que ha­bía si­do la cons­tan­te des­de ha­ce ca­si me­dio si­glo, sin el vi­gen­te cam­peón del mundo y... ¿Sin emo­ción? Eso que­da en ma­nos de Mer­ce­des y, si se cum­plen las ex­pec­ta­ti­vas de la pre­tem­po­ra­da, de Fe­rra­ri.

Lo que no tie­ne vi­sos de cam­biar es el des­tino de Alon­so. McLa­ren la ha vuel­to a pi­fiar, y lo que po­dían ha­ber si­do unas bal­sá­mi­cas jornadas de test en Mont­me­ló, se con­vir­tie­ron en una pe­sa­di­lla, con ru­mo­res de di­vor­cio en­tre la es­cu­de­ría y su mo­to­ris­ta, y la som­bra de una más pron­ta que le­ja­na mar­cha de Alon­so ha­cia otra com­pe­ti­ción o in­clu­so ha­cia otra es­cu­de­ría. El es­pa­ñol co­mien­za, co­mo se sue­le de­cir en el ar­got fut­bo­lís­ti­co, con va­rios go­les en­ca­ja­dos. Cin­co.

Hon­da ago­ta su cré­di­to. La unión en­tre McLa­ren y Hon­da pen­de de un hi­lo. Las pro­me­sas que hi­zo el gi­gan­te ja­po­nés no se han cum­pli­do, y ya van tres tem­po­ra­das que co­mien­zan con la toa­lla arro­ja­da de an­te­mano en el ring. Aun­que son ci­fras lan­za­das muy a la li­ge­ra, se ha­bla de una des­ven­ta­ja de en­tre 50 y 100 ca­ba­llos con res­pec­to a sus ri­va­les. Lo peor no es eso. Es que ni si­quie­ra pue­den ga­ran­ti­zar que el co­che aguan­te las 58 vuel­tas del do­min­go sin rom­per.

Gue­rra in­ter­na en McLa­ren. Alon­so es el mas­ca­rón de proa del tras­atlán­ti­co que se hun­de sin re­me­dio. En él ca­yó la res­pon­sa­bi­li­dad, bus­ca­da y acep­ta­da, de de­vol­ver al equi­po in­glés a la glo­ria de an­ta­ño, pe­ro las cir­cuns­tan­cias se le han pues­to en con­tra. Los ma­los re­sul­ta­dos, pro­vo­ca­dos por ma­las de­ci­sio­nes, han aca­ba­do con la ca­be­za de Ron Den­nis, al­ma del equi­po de Wo­king, en una ban­de­ja de pla­ta, y el es­pa­ñol con más pre­sión aún. En cuan­to el co­che fun­cio­ne, si fun­cio­na, su­ya se­rá la res­pon­sa­bi­li­dad co­mo pi­lo­to ex­pe­ri­men­ta­do e in­dis­cu­ti­ble nú­me­ro uno de dar re­sul­ta­dos. A Van­door­ne no se le pue­de exi­gir otra co­sa que no sea apren­der.

Do­mi­nio de Mer­ce­des. El po­zo en el que es­tá su­mi­do McLa­ren y, por en­de, Alon­so, es mu­cho más pro­fun­do des­de el sue­lo que im­po­ne Mer­ce­des. El equi­po de re­fe­ren­cia en la fór­mu­la 1 de los úl­ti­mos años, sal­vo que Fe­rra­ri cum­pla las ex­pec­ta­ti­vas, vol­ve­rá a ma­cha­car a sus ri­va­les, con lo que el tre­cho a sal­var has­ta la ci­ma se­rá aún ma­yor. Y aun­que la pe­lea arri­ba es­té más igua­la­da, a McLa­ren aún le que­dan por ade­lan­tar a otros mu­chos equi­pos. Ya hay apues­tas de si se­rá ca­paz de su­pe­rar a Sau­ber o no.

De­cep­ción de los fans. Aun­que Alon­so ha si­do siem­pre uno de los de­por­tis­tas es­pa­ño­les que ha ge­ne­ra­do más opi­nio­nes en­fren­ta­das (o le ado­ran o le des­tie­rran), la san­gría de fans des­de ha­ce tiem­po se ha ido acre­cen­tan- Fernando Alon­so, du­ran­te el úl­ti­mo test.

do. Los que le si­guen, lo ha­cen de ma­ne­ra in­con­di­cio­nal y ex­tre­ma, ca­si de ma­ne­ra cie­ga, pe­ro ca­da vez los hay más que pre­fie­ren de­jar­le de la­do, co­mo ocu­rrió con otros ído­los.

Ya no es un ni­ño. Fernando Alon­so cum­ple 36 años el 29 de ju­lio. Él, Räik­kö­nen, Mas­sa y, a dis­tan­cia, Ha­mil­ton, son los vie­jos lo­bos de una fór­mu­la 1 ca­da vez más re­ju­ve­ne­ci­da con va­lo­res en al­za co­mo Vers­tap­pen, Hül­ken­berg,

Bot­tas o Van­door­ne. Alon­so ya no es­tá pa­ra pe­lear atrás: sus as­pi­ra­cio­nes son mu­cho más al­tas. El ob­je­ti­vo del tri­cam­peo­na­to del mundo se an­to­ja prác­ti­ca­men­te im­po­si­ble a día de hoy, lo que pue­de lle­var al as­tu­riano a no re­no­var a fi­na­les de año con McLa­ren y re­ti­rar­se de la com­pe­ti­ción. La otra op­ción es co­ger al­gu­na de las lla­ma­das que ha te­ni­do. Bot­tas só­lo ha fir­ma­do por un año con Mer­ce­des.

TO­NI ALBIR EFE

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