Gran pa­pel de Rahm en el Mun­dial «match play» a diez días de su pri­mer Mas­ters

Su pa­pel en el Mun­dial match play lo si­túa ya en­tre los fa­vo­ri­tos para ga­nar los «grand slams»

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Portada -

Jon Rahm no tie­ne lí­mi­tes. Al me­nos por aho­ra, por­que ca­da se­ma­na de­rri­ba una fron­te­ra. El sá­ba­do por la tar­de, en el Mun­dial match play de Aus­tin (Te­xas), sin­tió esa sen­sa­ción má­gi­ca de con­du­cir la bo­la jus­to al si­tio don­de ne­ce­si­ta­ba, an­tes de tum­bar a So­ren Kjeld­sen en so­lo 13 ho­yos. «No fa­llé un so­lo ti­ro, sal­vo qui­zás el se­gun­do en el 9», ex­pli­có el ju­ga­dor vas­co, de 22 años. Sa­cu­de co­mo un te­rre­mo­to el golf mun­dial des­de que se hi­zo pro­fe­sio­nal en ju­nio del año pa­sa­do. Ayer, des­pa­chó en la se- mi­fi­nal a Bill Haas por tres ho­yos de ven­ta­ja a fal­ta de dos. Al cie­rre de es­ta edi­ción, tras seis ho­yos de la fi­nal an­te Dus­tin John­son, iba cua­tro por de­ba­jo.

«Ca­da gol­pe era exac­ta­men­te co­mo yo que­ría». El sá­ba­do, con ese re­per­to­rio per­fec­to en una de las prue­bas del cir­cui­to mun­dial (el se­gun­do es­ca­lón tras los grand slams), ga­nó a Kjeld­sen y de pa­so asus­tó a un ti­po bre­ga­do co­mo Haas. «Na­die dis­cu­ti­rá que ya es uno de los cin­co o diez me­jo­res ju­ga­do­res del mun­do», ad­mi­tió el es­ta­dou­ni­den­se an­tes del duelo de ayer en Aus­tin.

Aun­que Rahm asom­bró co­mo el me­jor afi­cio­na­do del mun­do, el salto al pro­fe­sio­na­lis­mo aña­de un mar­gen de in­cer­ti­dum­bre a la ca­rre­ra de cual­quier ju­ga­dor. Pe­ro su adap­ta­ción al PGA Tour re­sul­tó in­me­dia­ta. Con­si­guió su tar­je­ta en su quin­to tor­neo, ga­nó en San Die­go su pri­mer tí­tu­lo a los sie­te me­ses, y aho­ra tam­bién lu­ce co­mo com­pe­ti­dor ma­yúscu­lo en el pul­so por ho­yos del match play. Ca­bal­ga a lo­mos de su es­pec­ta­cu­lar pe­ga­da («me gus­ta­ría con­se­guir 30 yar­das más es­ta no­che cuan­do duer­ma por­que él gol­pea muy lar­go»), co­men­tó Haas la vís­pe­ra de las se­mi­fi­na­les. Ven­ció Rahm en la pe­núl­ti­ma ron­da des­pués de ver­se ape­nas du­ran­te vein­te mi­nu­tos por de­ba­jo al ini­cio de su vuel­ta. «No pien­so en el fa­vo­ri­tis­mo. To­dos los que es­tán aquí son muy bue­nos», co­men­tó al des­pa­char la se­mi­fi­nal, a la que lle­gó ro­dea­do de esa ex­pec­ta­ti­va que acom­pa­ña la de­to­na­ción de un gran pro­di­gio.

Rahm ace­cha a los me­jo­res (ano­che ya era co­mo mí­ni­mo de­ci­mo­cuar­to del rán­king) con una su­til mez­cla de va­len­tía y es­tra­te­gia. Pe­ro sin aban­do­nar nun­ca su ADN de osa­día. Por eso lle­gó a la fi­nal con so­lo ocho ho­yos per­di­dos en seis par­ti­dos.

A diez días de ju­gar su pri­mer Mas­ters, Rahm se sa­cu­de el car­tel de no­va­to para ves­tir el de fa­vo­ri­to. «No es un gran ju­ga­dor, sino que ya es uno de los me­jo­res del mun­do», con­si­de­ra Phil Mic­kel­son. Su her­mano, Tim, en­tre­na al vas­co en Es­ta­dos Uni­dos. «No me sor­pren­de­ría si ga­na un gran­de es­te año», coin­ci­de Haas. Rahm no ne­ce­si­tó pi­sar el green del 18 para lle­gar a la fi­nal con esa es­tra­te­gia de me­dir su va­len­tía. «Es­te un cam­po fan­tás­ti­co para match play por el ries­go-re­com­pen­sa», in­di­ca. Su ca­mino, ex­po­ner en si­tua­cio­nes en las que pue­de con­se­guir una cla­ra ven­ta­ja.

Mic­kel­son: «No es un gran ju­ga­dor, sino que ya es uno de los me­jo­res del mun­do»

CH­RIS­TIAN PE­TER­SEN AFP

El ju­ga­dor vas­co so­lo ce­dió ocho ho­yos en sus seis par­ti­dos pre­vios an­tes de la fi­nal.

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