Bru­se­las re­pro­cha a los Go­bier­nos su in­di­fe­ren­cia ha­cia los re­fu­gia­dos

Aus­tria no acep­ta a más asi­la­dos por­que es uno de los que «más car­ga ha asu­mi­do»

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Internacional - CRIS­TI­NA PORTEIRO

«Voy a ser cla­ro: no más ex­cu­sas», exi­gió el co­mi­sa­rio de Mi­gra­ción, Di­mi­tris Avra­mo­pou­los, an­tes y des­pués de la reunión que man­tu­vo ayer en Bru­se­las con los mi­nis­tros del In­te­rior de la UE. El grie­go es­tá de­ses­pe­ra­do por la fal­ta de vo­lun­tad de los Go­bier­nos eu­ro­peos pa­ra ayu­dar a Gre­cia e Ita­lia con las re­ubi­ca­cio­nes de 160.000 re­fu­gia­dos. El plan ca­du­ca en sep­tiem­bre y to­da­vía no se ha lle­ga­do a tras­la­dar ni si­quie­ra a 15.000 per­so­nas a pe­sar de que hay 20.000 re­fu­gia­dos en te­rri­to­rio he­leno y 6.000 en sue­lo ita­liano lis­tos pa­ra par­tir ha­cia otro país miem­bro. Na­die los quie­re. Y no so­lo eso. Hay paí­ses, co­mo Po­lo­nia y Hun­gría, que se han re­be­la­do con­tra el plan de cuo­tas acor­da­do por el Con­se­jo Eu­ro­peo. No han aco­gi­do ni a un so­lo asi­la­do y ni si­quie­ra Bru­se­las se ha atre­vi­do a em­pren­der ac­cio­nes le­ga­les por ello. Es­pe­ra­rá a sep­tiem­bre.

¿Qué pa­sa con Es­pa­ña? El Gobierno no pierde la opor­tu­ni­dad de lan­zar so­fla­mas a fa­vor de una ma­yor so­li­da­ri­dad en ca­da cita eu­ro­pea, pe­ro las ci­fras sa­can los co­lo­res a un Eje­cu­ti­vo que ha de­mos­tra­do no es­tar por la la­bor de arri­mar el hom­bro. De las 8.445 pla­zas que tie­ne dis­po­ni­bles (su cuo­ta es de 14.931), Es­pa­ña so­lo ha abier­to sus puer­tas a 878 per­so­nas. «Cum­pli­re­mos con las obli­ga­cio­nes», pro­me­tió ayer el mi­nis­tro del In­te­rior, Juan Ig­na­cio Zoi­do, quien tra­tó de blan­quear las es­ta­dís­ti­cas alu­dien­do a un su­pues­to in­cre­men­to del 200 % de las de­man­das de asi­lo: «An­tes pa­ra Es­pa­ña no eran un pro­ble­ma, aho­ra sí lo es­tán sien­do», ase­gu­ró el an­da­luz ob­vian­do que el país es uno de los que me­nos de­man­das de pro­tec­ción re­ci­be de la Unión Eu­ro­pea (1,3% del to­tal) y que un cuar­to pro­ce­den de Ve­ne­zue­la.

Aun­que Ita­lia y Gre­cia son los paí­ses que, por es­tar en pri­me­ra lí­nea de lle­ga­da, más pro­ble­mas tie­nen pa­ra ges­tio­nar los flu­jos mi­gra­to­rios, paí­ses co­mo Aus­tria han di­cho bas­ta. Vie­na anun­ció ayer a tra­vés de su mi­nis­tro de De­fen­sa, Hans-Pe­ter Dos­ko­zil, que no se­gui­rán co­la­bo­ran­do con el pro­gra­ma de re­ubi­ca­cio­nes des­de esos dos paí­ses me­di­te­rrá­neos: «Aus­tria ya hi­zo una con­tri­bu­ción hu­ma­ni­ta­ria su­fi­cien­te», ase­gu­ró el so­cial­de­mó­cra­ta. El país cen­troeu­ro­peo de­be al­can­zar su cuo­ta de 1.491 re­fu­gia­dos, una ci­fra que el Gobierno no es­tá dis­pues­to a acep­tar des­pués de con­ce­der en el 2015 un to­tal de 90.000 per­mi­sos de asi­lo. En el 2016 as­cen­die­ron a 30.000. «So­mos de los paí­ses que más car­ga han asu­mi­do», de­fen­dió Dos­ko­zil. El mi­nis­tro del In­te­rior, Wolf­gang So­bot­ka, res­pal­dó ayer en Bru­se­las a su com­pa­ñe­ro de coa­li­ción y abrió la ca­ja de los true­nos al ase­gu­rar tras un lar­go si­len­cio que la mi­gra­ción «tie­ne una gran in­fluen­cia» so­bre la es­ca­la­da de la ame­na­za te­rro­ris­ta. Avra­mo­pou­los tu­vo que po­ner tie­rra de por me­dio: «Te­rro­ris­mo y mi­gra­ción no es­tán re­la­cio­na­dos, en con­tra de lo que di­cen al­gu­nas vo­ces en Eu­ro­pa».

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