It­zel Cruz, del Fut­sal, re­apa­re­ce tras su gra­ve atro­pe­llo

La me­xi­ca­na agra­de­ce la aten­ción mé­di­ca y el res­pal­do de su club y de to­do San­tia­go

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Deportes - XURXO MELCHOR

Emo­cio­na­da, agra­de­ci­da, de­ter­mi­na­da al triun­fo, con­ven­ci­da de la vic­to­ria, op­ti­mis­ta, cen­tra­da y con mu­chas ga­nas de de­mos­trar­le a to­do San­tia­go que el cariño re­ci­bi­do ha si­do el me­jor de los re­me­dios en su re­cu­pe­ra­ción. Así com­pa­re­ció ayer It­zel Cruz en su pri­me­ra apa­ri­ción pú­bli­ca des­de que el pa­sa­do 8 de enero un co­che la atro­pe­lló en un pa­so de pea­to­nes. La ju­ga­do­ra me­xi­ca­na del San­tia­go Fut­sal su­frió he­ri­das tan gra­ves que in­gre­só en el Hos­pi­tal Clí­ni­co en es­ta­do crí­ti­co y con la vi­da en jue­go. «Me da un gus­to muy gran­de ser un ejem­plo de su buen tra­ba­jo, gra­cias a ellos es­toy aquí», se­ña­ló flan­quea­da por bue­na par­te del per­so­nal del per­so­nal del cen­tro com­pos­te­lano que tan­to su­frió por ella en aque­llas an­gus­tio­sas ho­ras y cu­yos ojos aho­ra re­zu­man una in­men­sa fe­li­ci­dad.

Ha­ce so­lo una se­ma­na que It­zel ha po­di­do em­pe­zar su reha­bi­li­ta­ción, pe­ro ya em­pie­za a ver los pri­me­ros re­sul­ta­dos de su es­fuer­zo. To­da­vía ne­ce­si­ta la si­lla de rue­das, porque no pue­de apo­yar la pier­na iz­quier­da, pe­ro está con­ven­ci­da de que en el pla­zo de un mes po­drá vol­ver a ca­mi­nar. «Es un pro­ce­so len­to, pe­ro en el que no está ha­bien­do re­tro­ce­sos, es­toy yen­do siem­pre ha­cia ade­lan­te», des­ta­ca.

Aque­lla fa­tí­di­ca tar­de que­dó atra­pa­da ba­jo el co­che que la atro­pe­lló, lo que agra­vó sus he­ri­das. Su­frió frac­tu­ras se­rias en la ca­de­ra y la pel­vis, pe­ro lo peor fue que mu­chas de sus cos­ti­llas se rom­pie­ron le­sio­nan­do sus pul­mo­nes. «Aho­ra los ten­go muy bien y po­dré re­cu­pe­rar el cien por cien de mi ca­pa­ci­dad pul­mo­nar. No hay na­da que no se pue­da ven­cer», afir­ma.

Agra­de­ci­mien­tos

Cruz le es­ta­rá eter­na­men­te agra­de­ci­da a su club, el San­tia­go Fut­sal, al que de­di­có pa­la­bras muy emo­ti­vas: «Son co­mo una se­gun­da fa­mi­lia pa­ra mí. Han es­ta­do en los bue­nos y en los ma­los mo­men­tos y eso yo no lo voy a ol­vi­dar porque gra­cias a ellos yo nun­ca me he en­con­tra­do so­la».

La jo­ven ju­ga­do­ra me­xi­ca­na ha­ce ex­ten­si­vo ese sin­ce­ro agra­de­ci­mien­to a to­da la ciu­dad de San­tia­go, que con­tu­vo la res­pi­ra­ción en las 48 ho­ras en las que se te­mió por su vi­da y que le trans­mi­tió múl­ti­ples mues­tra de apo­yo y cariño. «La ver­dad es cuan­do en­cen­dí el mó­vil diez días des­pués del ac­ci­den­te y vi to­do el apo­yo It­zel Cruz, ro­dea­da de to­do el equi­po mé­di­co del Hos­pi­tal Clí­ni­co de San­tia­go que la aten­dió.

que ha­bía re­ci­bi­do fue im­pre­sio­nan­te. Esos mo­men­tos los ten­go pa­ra siem­pre en mi co­ra­zón y si ya que­ría mu­cho a San­tia­go con es­to la quie­ro aún más», re­la­ta.

Del atro­pe­llo pre­fie­re con­tar más bien po­co. No se gol­peó la ca­be­za y fue cons­cien­te de có­mo fue arro­lla­da por el co­che, pe­ro no son re­cuer­dos que quie­ra

evo­car. In­clu­so has­ta la voz le tiem­bla cuan­do ex­pli­ca có­mo se ha sen­ti­do las ve­ces que ha te­ni­do que vol­ver a acer­car­se al pa­so de pea­to­nes. «Está en el ca­mino a ca­sa, pe­ro bueno, en es­te tiem­po sal­go po­co», se­ña­la eva­si­va.

El fu­tu­ro

Tam­po­co se plan­tea el fu­tu­ro a lar­go pla­zo. Que­rría vol­ver a Mé­xi­co pa­ra ver a to­da la fa­mi­lia, ya que en San­tia­go so­lo ha po­di­do te­ner a su ma­dre, «pe­ro los mé­di­cos aún no me de­jan», se la­men­ta re­sig­na­da. Su ma­yor de­seo aho­ra es po­der re­en­con­trar­se con los su­yos tras el du­ro tran­ce que ha vi­vi­do. «La fa­mi­lia es muy im­por­tan­te», ase­gu­ra.

Es­te do­min­go ha­rá el sa­que de ho­nor en el par­ti­do que en­fren­ta­rá al San­tia­go Fut­sal mas­cu­lino con el Bar­ce­lo­na, pe­ro ella sa­be que ya no vol­ve­rá a de­fen­der los co­lo­res de los com­pos­te­la­nos. «No quie­ro pen­sar aho­ra en si vol­ve­ré a ju­gar o cuán­do, quie­ro se­guir con la re­cu­pe­ra­ción y vol­ver a Mé­xi­co en cuan­to pue­da, aun­que des­pués vol­ve­ré a San­tia­go pa­ra de­fen­der mi te­sis doc­to­ral y en­con­trar­me con to­da la gen­te que me ha arro­pa­do», avan­za. It­zel se­gui­rá, por tan­to, el pri­mer man­da­mien­to del fút­bol, que es ir par­ti­do a par­ti­do. Su éxi­to es el de mu­chos. La ale­gría de su club y de su fa­mi­lia es tam­bién la de to­dos.

Cam­po de golf de Mi­ño «Cuan­do en­cen­dí el mó­vil diez días des­pués del ac­ci­den­te y vi to­do el apo­yo fue im­pre­sio­nan­te»

SANDRA ALON­SO

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