Cam­pos de fút­bol «con in­fi­ni­ta tra­lla» que re­cla­man obras ya

Ca­da no­ven­ta mi­nu­tos, pasan por es­tos te­rre­nos unos 140 cha­va­les y los fi­nes de se­ma­na dan ca­bi­da a 32 par­ti­dos

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Pontevedra - MA­RÍA HERMIDA

Sus nú­me­ros son tan gran­des que po­drían asus­tar. Pe­ro, en reali­dad, son tre­men­da­men­te po­si­ti­vos. Porque di­ce mu­chas co­sas bue­nas de la ciu­dad pon­te­ve­dre­sa en ge­ne­ral y de su juventud en par­ti­cu­lar que ca­da no­ven­ta mi­nu­tos pa­sen por los cam­pos de fút­bol de A Xun­quei­ra unos 140 cha­va­les. Y que esa fre­né­ti­ca ac­ti­vi­dad de en­tre­na­mien­to se re­pi­ta to­dos los días des­de las cua­tro de la tar­de has­ta que el re­loj mar­ca ya la me­dia­no­che. Por al­go, a pie de cam­po, no fal­ta quien di­ga: «Es­tas son as ins­ta­la­cións con máis tra­lla do mun­do, con in­fi­ni­ta tra­lla». Ade­más, los fi­nes de se­ma­na los cam­pos dan ca­bi­da a unos 32 par­ti­dos. ¿Cuál es la sa­lud de es­tas ins­ta­la­cio­nes tan con­cu­rri­das? El es­ta­do de los cam­pos no es pé­si­mo. Pe­ro de­ja bas­tan­te que desear en al­gu­nos as­pec­tos. So­bre to­do, el re­cin­to de jue­go que se pre­vé me­jo­rar —los tra­ba­jos es­tán anun­cia­dos y, al pa­re­cer, em­pe­za­rán en breve—, el que se ubi­ca más cer­ca de las fa­cul­ta­des, pi­de a gri­tos esa obra de una vez.

Em­pe­za­mos por ahí, por esa zo­na de jue­go. A las cua­tro de la tar­de de ayer, en ella en­tre­na­ba el fi­lial del Pon­te­ve­dra. El cés­ped, tal y co­mo co­men­tan al­gu­nas vo­ces au­to­ri­za­das en la ma- te­ria, ur­ge una re­no­va­ción. Lue­go está el ca­so de los ban­qui­llos. Re­sul­ta que las lá­mi­nas de plás­ti­co que ha­cen de te­cho es­tán ro­tas —en par­te por los tem­po­ra­les y en otra par­te por pa­ta­das— y aho­ra mis­mo las ca­se­tas se re­cu­bren con lo­nas. Di­cen des­de dis­tin­tos clu­bes que en cuan­to so­pla al­go de vien­to a quie­nes es­tán en la ban­ca­da les llue­ve en la ca­be­za. Lue­go, está la va­lla que ha­ce de cie­rre pe­ri­me­tral. Está ro­ta por va­rios si­tios; lu­ga­res que los ba­lo­nes en­cuen­tran en­se­gui­da pa­ra lar­gar­se fue­ra del re­cin­to. Y en un pun­to in­clu­so hay un ár­bol des­tro­za­do por un tem­po­ral em­po­tra­do en la alam­bra­da. Com­ple­ta el des­a­gui­sa­do la zo­na de la ca­fe­te­ría. Hay quien di­cen que por ahí me­ro­dean ra­tas. Otros se­ña­lan que nun­ca vie­ron roe­do­res en el lu­gar. Sea co­mo fue­re, la ca­se­ta que en su día al­ber­gó el bar está ce­rra­da a cal y can­to des­de ha­ce unos dos años y en sus al­re­de­do­res se amon­to­nan al­gu­nas si­llas y ca­chi­va­ches.

¿Y qué hay de los otros cam­pos de A Xun­quei­ra? Tan­to los de fút­bol ocho co­mo el otro gran­de, el que está pe­ga­do al pa­be­llón mul­ti­usos, es­tán en me­jor si­tua­ción, al me­nos aparentemente. Las va­llas, sal­vo ca­sos muy pun­ta­les, es­tán to­das im­pe­ca­bles. Y los te­rre­nos de jue­go tam­bién lu­cen me­jor. Eso sí, los que no aprue­ban ni de le­jos son los ves­tua­rios. El tiem­po y, so­bre to­do, el enor­me uso que tie­nen les está pa­san­do fac­tu­ra. Y tam­bién pi­den a gri­tos un po­co de cariño a gol­pe de cha­pa y pin­tu­ra. En el re­cin­to no fal­ta quien se­ña­la que, cuan­do se co­mien­ce la obra de me­jo­ra, se ade­cen­ta­rán esos ves­tua­rios. Que así sea. Que es­tos cam­pos, co­mo el de­por­te, son es­pe­ran­za.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.