UN ES­TA­BLE­CI­MIEN­TO VER­TE­BRA­DOR DEL BA­RRIO

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Pontevedra -

Fo­llas Ver­des no es una li­bre­ría ni un quios­co cual­quie­ra. De su in­te­rior re­zu­ma el afec­to que sien­te por sus ve­ci­nos Jose Luis Estévez Fil­guei­ra. Esta vez le ha da­do por re­ga­lar libros y a na­die le ha ex­tra­ña­do ver a la en­tra­da de su lo­cal, en la ca­lle San Pe­dro Al­cán­ta­ra, un me­sa lle­na de ejem­pla­res con un car­tel que di­ce: «No hay que com­prar na­da, solo có­ge­los y llé­va­los sin más, son gra­tis. ¡Fe­liz lec­tu­ra!».

Al­gu­nos son vo­lú­me­nes des­ca­ta­lo­ga­dos que guar­da­ba en su es­ta­ble­ci­mien­to y otros usa­dos a los que ha da­do una se­gun­da vi­da. «Un día en­tré en un al­ma­cén y vi un lo­te de 1.000 libros en ca­jas, le ofre­cí al due­ño 50 eu­ros por todos y me los lle­vé». La ma­yo­ría ya los ha re­par­ti­do, pe­ro su ini­cia­ti­va ha ca­la­do en sus con­ve­ci­nos y la me­sa vuel­ve a es­tar lle­na gra­cias a la co­la­bo­ra­ción de per­so­nas co­mo Fer­nan­do, por ejem­plo, que le ha traí­do dos ca­jas más, y de una se­ño­ra ami­ga que lle­gó con otra bol­sa lle­na pa­ra que Jose si­ga re­ga­lan­do lec­tu­ra. «Hay días que se ago­tan a mi­tad de la ma­ña­na y vuel­vo a re­po­ner. Creí que es­to iba a ser co­sa de una se­ma­na y ya lle­va­mos un mes con el pues­to en la ca­lle», comenta.

«Nues­tro ami­go el quios­que­ro vuel­ve a la car­ga con sus gran­des ideas», comenta Ma­ría, una de sus más fieles fans. En Na­vi­dad siem­pre lle­na un baúl de pa­que­tes de re­ga­los pa­ra sus clien­tes y ami­gos, que ya es­tán acos­tum­bra­dos a ser aga­sa­ja­dos.

Jose Estévez es de Vi­la­lon­ga, estudió elec­tró­ni­ca en la an­ti­gua Es­cue­la de Maes­tría In­dus­trial y el pri­mer ne­go­cio que tu­vo en su pue­blo fue una tien­da-ta­ller de venta y re­pa­ra­ción de te­le­vi­so­res y otros elec­tro­do­més­ti­cos. Cuan­do se tras­la­dó con su fa­mi­lia a Pon­te­ve­dra, hace ca­si trein- Jose Estévez cuen­ta con la co­la­bo­ra­ción de los ve­ci­nos pa­ra re­po­ner su me­sa de libros gra­tui­tos.

ta años, de­ci­dió cam­biar de ac­ti­vi­dad y mon­tó la li­bre­ría, pa­pe­le­ría y quios­co Fo­llas Ver­des. «Yo era un com­ple­to no­va­to en es­te sec­tor y al prin­ci­pio, pa­ra po­ner­me al día, iba a un ne­go­cio co­mo es­te que te­nía un ami­go cerca de A Estrada».

Des­de su lo­cal ha vis­to la trans­for­ma­ción de un ba­rrio ple­na­men­te in­te­gra­do en la ur­ba­ni­za­ción

¡Fe­liz Lec­tu­ra!

El quios­co-li­bre­ría de Jose Luis Estévez es un ejem­plo de ac­ti­vi­dad ver­te­bra­do­ra del ba­rrio. Co­no­ce bien a todos los que vi­ven y tra­ba­jan en la zo­na y a los ni­ños tam­po­co les pa­san des­aper­ci­bi­das sus ini­cia­ti­vas, co­mo esta de re­ga­lar libros. Los de li­te­ra­tu­ra infantil y ju­ve­nil fue­ron los pri­me­ros en ago­tar­se, co­mo la vie­ja se­rie de Los Cin­co, de Enid Bly­ton.

de Cam­po­lon­go. «Es la me­jor zo­na pa­ra vi­vir y la gen­te es fan­tás­ti­ca», en­fa­ti­za.

Su es­ta­ble­ci­mien­to es co­mo el cuar­to de es­tar de la ca­lle. Por allí pa­san a dia­rio nu­me­ro­sos ami­gos, además de clien­tes, que van sim­ple­men­te a char­lar con Jose. «Es úni­co, lo mis­mo nos echa la bron­ca que nos hace un fa­vor», apun­ta Je­sús. Bron­ca sue­le ser si­nó­ni­mo

de fút­bol. Nues­tro quios­que­ro es del Pon­te­ve­dra CF — so­cio nú­me­ro 380—, y del Atlé­ti­co de Madrid a to­pe, así que con los ma­dri­dis­tas siem­pre sur­ge la po­lé­mi­ca. De los blau­gra­nas me­jor no ha­blar.

En­trar en Fo­llas No­vas es co­mo en­trar en un mu­seo. Una de las gran­des afi­cio­nes de su due­ño son las fo­to­gra­fías an­ti­guas. Tie­ne más de 10.000 di­gi­ta­li­za­das, en ál­bu­mes y tam­bién ex­pues­tas. Imá­ge­nes his­tó­ri­cas que nos trans­por­tan a la Pon­te­ve­dra de hace si­glo y que si­gue co­lec­cio­nan­do, tam­bién con la co­la­bo­ra­ción del ve­cin­da­rio.

Sec­ción vin­ta­ge

Pe­ro no solo son las fo­to­gra­fías. El quios­co tie­ne su sec­ción vin­ta­ge con má­qui­nas de es­cri­bir an­ti­guas, bi­ci­cle­tas es­tá­ti­cas y un mon­tón de ob­je­tos cu­rio­sos que la gen­te le lle­va pa­ra que los ex­pon­ga y los ven­da. Co­no­ce­do­res de que es un ma­ni­tas de la elec­tró­ni­ca, tam­po­co fal­ta quien pi­da que le re­pa­re un or­de­na­dor o un apa­ra­to de ra­dio.

Los quios­que­ros siem­pre son un re­fe­ren­te en los ba­rrios y a Jose Luis le gus­ta ha­cer­le la vi­da más agra­da­ble a sus ve­ci­nos con la mú­si­ca que sa­le de su lo­cal o ha­cien­do que se no­te en la ca­lle que, por San José, Cam­po­lon­go es­tá en fies­tas, que es­ta­mos en car­na­va­les o que Pon­te­ve­dra ce­le­bra la Fei­ra Fran­ca.

Su ini­cia­ti­va le lle­vó tam­bién a crear una pe­ña que se lla­ma Era Vis­to y cuen­ta con 26 so­cios. Él es el pre­si­den­te de esta so­cie­dad gas­tro­nó­mi­ca y cul­tu­ral que tie­ne su se­de en la ca­lle Lei­ras Pul­pei­ro, don­de se reúnen pa­ra co­mer una vez al mes, pa­ra ver los par­ti­dos de fút­bol y, de vez en cuan­do, ce­le­brar tam­bién al­gún ac­to cul­tu­ral en co­la­bo­ra­ción con la Aso­cia­ción de Ve­ci­nos de Cam­po­lon­go.

Jose dis­fru­ta con su tra­ba­jo. «Me en­can­ta es­tar aquí a pe­sar de que ten­go que abrir sá­ba­dos y do­min­gos». Aho­ra tie­ne se­sen­ta años, le que­dan cin­co pa­ra ju­bi­lar­se y se pre­gun­ta qué va a ha­cer des­pués. Se­gu­ro que mu­chas co­sas. De mo­men­to el verano se lo es­tá to­man­do de for­ma más re­la­ja­da. «Esta oe­ne­gé cie­rra por las tar­des hasta septiembre», po­ne el car­tel que ex­hi­be en su es­ca­pa­ra­te.

NOE­MI PARGA

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