La cla­se de «pad­del surf»

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Al Sol - INÉS REY

Ma­dru­gar es de mal gus­to, más aún en va­ca­cio­nes. Pe­ro ma­dru­gar en va­ca­cio­nes pa­ra ir a ha­cer de­por­te es de au­tén­ti­cos psi­có­pa­tas. Me pon­go el neo­preno por en­ci­ma del bi­ki­ni con ayu­da de un cal­za­dor, me qui­to las le­ga­ñas y de esa gui­sa me voy a la cla­se de padd­le surf, que pa­rez­co un sal­chi­chón de ca­sa Ta­rra­de­llas. Allí es­tá Ma­dre Per­fec­ta con su tri­ki­ni, que es un ba­ña­dor co­mo el mío pe­ro al que le han cor­ta­do la parte de la fa­ja, su ma­qui­lla­je wa­ter­proof y su Po­cho­lo. Tan dis­pues­tos, tan des­pier­tos. Se me ilu­mi­na la ca­ra cuan­do veo al pro­fe­sor, ese tor­so bron­cea­do, esos ab­do­mi­na­les, esa me­le­na al vien­to. Hay que mo­ti­var­se, pien­so. Has­ta que le veo la cam­pa­ni­lla y la ne­ve­ra por­tá­til. Mi ma­ri­do me ful­mi­na con la mi­ra­da. «La pro­fe­so­ra es esa», di­ce se­ña­lan­do a una ado­les­cen­te que em­pie­za a dar ór­de­nes. «¿Esa? ¡Pe­ro si no tie­ne ni 18 años! ¡Es­to es ex­plo­ta­ción in­fan­til! Ade­más, ¿qué sa­be es­ta de de­por­tes si en las Olim­pia­das de Bar­ce­lo­na sus padres ni se co­no­cían?» Me con­cen­tro en el tu­to­rial. Es sen­ci­llo. Pri­me­ro de ro­di­llas en la ta­bla, lue­go te in­cor­po­ras po­co a po­co, los pies en pa­ra­le­lo y en lí­nea con los hom­bros, las pier­nas li­ge­ra­men­te fle­xio­na­das y la mi­ra­da siem­pre al ho­ri­zon­te, pa­ra no caer­te. La mano su­pe­rior aga­rran­do el po­mo del re­mo y la cur­va­tu­ra de la pa­la mi­ran­do ha­cia fue­ra. Em­pe­za­mos bien, to­dos en lí­nea, mi ma­ri­do es fe­liz, yo me quie­ro ir a mi ca­sa, Ma­dre Per­fec­ta lo bor­da pe­se a ser de la Me­se­ta. «Muy bien, ru­bia», le di­ce la pro­fe. Eso sí que no. «Que no es ru­bia, ne­na. ¿No ves que es te­ñi­da?», di­go indignada. Y ahí es cuan­do me voy contra la ro­ca. La ta­bla en­ca­lla y yo me cai­go de cu­lo so­bre ella. Bien, si­go en­ci­ma. Aho­ra de ro­di­llas y… No veo la ola y me voy al agua. El neo­preno se hin­cha. «Te di­je que lo ce­rra­ras» me di­ce mi ma­ri­do. «Me apre­ta­ba mu­cho» gri­to yo bra­cean­do. Lle­go na­dan­do a la playa, ex­haus­ta. El neo­preno se me ha en­gan­cha­do en la ro­ca y ten­go un cor­te en el mus­lo. Me de­jo caer en la ori­lla. Allí es­toy va­ra­da. Co­mo una ba­lle­na. Re­zan­do pa­ra que no apa­rez­can los de Protección Ci­vil e in­ten­ten de­vol­ver­me al mar, cuan­do oi­go unos pasos que se acer­can y una cam­pa­ni­lla. ¿Una cer­ve­ci­ta, Est­her Wi­lliams? Siem­pre hay un ven­de­dor en la playa pa­ra sal­var­te la vi­da.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.