Un por­ta­voz de la Fun­da­ción Fran­cis­co Fran­co en­sal­za la fi­gu­ra del dic­ta­dor y hu­mi­lla a sus víc­ti­mas

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Galicia -

Jai­me Alonso, por­ta­voz de la Fun­da­ción Na­cio­nal Fran­cis­co Fran­co, ali­men­tó ayer la po­lé­mi­ca en una en­tre­vis­ta en La Sex­ta en la que de­fen­dió la fi­gu­ra del dic­ta­dor y ase­gu­ró que ha­bía que mos­trar en el pazo de Meirás la «gran­de­za de Fran­co», a quien lle­gó in­clu­so a ca­li­fi­car co­mo el ar­tí­fi­ce de los avan­ces lo­gra­dos en Es­pa­ña. No tu­vo in­con­ve­nien­te en ase­gu­rar que «la gran­de­za de un dic­ta­dor, co­mo de un de­mó­cra­ta, la de­mues­tran los he­chos de lo que ha si­do esa de­mo­cra­cia y esa dic­ta­du­ra». Pa­ra él, «la gran­de­za de Fran­co es­tá en sus obras, la gran­de­za de Fran­co se pro­yec­tó mas allá de su vi­da».

Alonso hu­mi­lló a las víc­ti­mas del dic­ta­dor al des­ta­car de él que «su gran­de­za es que 40 años des­pués, es­tos se­ño­res [en re­fe­ren­cia a los crí­ti­cos con la si­tua­ción del pazo de Meirás] tie­nen la mis­ma pa­to­lo­gía que sus abue­los y ta­ta­ra­bue­los y no han si­do ca­pa­ces de su­pe­rar la frus­tra­ción que Fran­co y el fran­quis­mo les ha pro­vo­ca­do».

Sin con­cre­tar su pro­yec­to pa­ra el pazo de Meirás, el por­ta­voz se li­mi­tó a se­ña­lar que «sen­ci­lla­men­te aquí no se vie­ne a ha­cer turismo ho­mo­fó­bi­co o de agre­sión, de fal­se­dad de la his­to­ria, que es lo que se ha he­cho du­ran­te 40 años». In­sis­tió en que «hay que de­cir la ver­dad aun­que due­la», e in­vi­tó a los crí­ti­cos con la si­tua­ción del pazo —que ase­gu­ran que fue en­tre­ga­do al dic­ta­dor ba­jo pre­sio­nes— a que va­yan al re­gis­tro de la pro­pie­dad «pa­ra ver quién lo do­nó y por qué».

Pre­gun­ta­do por los he­chos con­cre­tos que de­mos­tra­rían la «gran­de­za» de Fran­co, el por­ta­voz de la fun­da­ción lle­gó a atri­buir al dic­ta­dor los prin­ci­pa­les avan­ces lo­gra­dos en el país du­ran­te dé­ca­das y afir­mó: «De quién es la Se­gu­ri­dad So­cial, quién hi­zo la sa­ni­dad pú­bli­ca, quién in­dus­tria­li­zo el país, gra­cias a quién vi­ven los ju­bi­la­dos, quién hi­zo las ma­gis­tra­tu­ras del tra­ba­jo, quién hi­zo to­do el en­tra­ma­do so­cial y eco­nó­mi­co que Jai­me Alonso, por­ta­voz de la Fun­da­ción Fran­cis­co Fran­co.

dis­fru­ta­mos des­de 1975, ¿quié­nes, los que es­ta­ban en el exi­lio?, ¿los que se lle­va­ron el oro del Ban­co de Es­pa­ña?», se pre­gun­tó.

Alonso se con­tra­di­jo en sus ar­gu­men­tos so­bre la re­pre­sión fran­quis­ta que cau­só mi­les de víc­ti­mas. Afir­mó que «no es cier­to, no fu­si­la­ba a gen­te, él no fu­si­la­ba a gen­te. Pro­ba­ble­men­te de los con­de­na­dos a muer­te él con­mu­ta­ba o no con­mu­ta­ba en vir­tud de la gra­ve­dad de los de­li­tos. Fue un pro­ce­di­mien­to in­fi­ni­ta­men­te más jus­to que el que tu­vie­ron los fran­ce­ses o los ita­lia­nos des­pués de la Se­gun­da Gue­rra Mun­dial, que per­die­ron la gue­rra. No se ol­vi­den de que Fran­co la ga­nó». En otro mo­men­to sí re­co­no­ció la re­pre­sión, pe­ro no tu­vo re­pa­ros en jus­ti­fi­car­la: «Esa re­pre­sión y esos fu­si­la­mien­tos, en su jus­to tér­mino y en las cir­cuns­tan­cias de su épo­ca, lu­gar y lo que sig­ni­fi­có la Gue­rra Ci­vil, no es ni com­pa­ra­ble con lo que ocu­rrió des­pués de la Se­gun­da Gue­rra Mun­dial en Fran­cia, y no di­ga­mos en Ita­lia o Ale­ma­nia. To­do fue en pro­ce­sos ju­di­cia­les. Es fá­cil co­te­jar el nú­me­ro de víc­ti­mas y el nú­me­ro de per­so­nas di­ga­mos, en­tre co­mi­llas, ajus­ti­cia­das por ra­zón de su ac­tua­ción du­ran­te la Gue­rra Ci­vil. Esos pro­ce­sos mi­li­ta­res es­tán ahí y en una cau­sa general y, más pron­to o más tar­de, se aca­ba­rá con la fa­la­cia que se es­tá cons­tru­yen­do en torno a esos ase­si­na­tos». A las víc­ti­mas les re­co­men­dó que «pa­sen pá­gi­na, co­mo la otra mi­tad de Es­pa­ña».

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