An­to­nio Ban­de­ras ten­drá que pa­sar de nue­vo por el qui­ró­fano

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Al Sol -

El ac­tor An­to­nio Ban­de­ras, que su­frió un in­far­to el pa­sa­do enero, ten­drá que so­me­ter­se a una nue­va ope­ra­ción. Tras la pri­me­ra, rea­li­za­da en su mo­men­to, ten­drá que vol­ver a qui­ró­fano, aun­que to­da­vía se des­co­no­ce la fe­cha. La cau­sa es una se­rie de arrit­mias que no des­apa­re­cie­ron tras la pri­me­ra in­ter­ven­ción.

La no­ti­cia del pri­mer in­far­to se dio a co­no­cer dos me­ses des­pués, cuan­do re­ci­bió el pre­mio de ho­nor en el Fes­ti­val de Málaga: «Me im­plan­ta­ron tres stents en las ar­te­rias co­ro­na­rias, y co­mo su­fría arrit­mias des­de ha­ce tiem­po, me so­me­tí a una ter­mo­abla­ción». Aun­que Ban­de­ras uti­li­za las re­des so­cia­les pa­ra co­mu­ni­car­se con sus fans y com­par­tir mo­men­tos de su vi­da, to­da­vía no se ha pro­nun­cia­do acer­ca de es­ta fu­tu­ra in­ter­ven­ción qui­rúr­gi­ca. Co­mo ca­da ve­rano, se es­pe­ra que va­ya a pa­sar unos días a su ciu­dad na­tal con su pa­re­ja. Allí ejer­ce­rá una vez más de an­fi­trión en la ga­la so­li­da­ria del Fes­ti­val Star­li­te de Mar­be­lla. —¡La gen­te jo­ven alu­ci­na! Por­que la ma­yo­ría de las co­sas o las des­co­no­ce o no las ha oí­do. Cuan­do las des­cu­bren di­cen: «Oh! no pue­de ser!». Es pa­ra to­dos los pú­bli­cos, pe­ro yo a don­de voy siem­pre hay gen­te jo­ven y de to­das las eda­des. Hay una es­pe­cie de ba­re­mo de en­tre ni­ños de 1718 has­ta los sixty. [Ri­sas] —¿No­ta di­fe­ren­cia en­tre ge­ne­ra­cio­nes? —Yo soy par­ti­da­rio de que la mú­si­ca tie­ne siem­pre un pun­to di­ver­ti­do. Es bue­na, es muy pe­tar­da, es clá­si­ca… Y yo creo que si es bue­na en su gé­ne­ro se tras­pa­sa. Y el so­ni­do, si es bueno, tam­bién, pues la gen­te tie­ne —San­tia­go de Com­pos­te­la es co­mo un po­co re­tro, me­die­val. Es un si­tio muy per­so­nal. Aun­que sea un to­pi­ca­zo, San­tia­go tie­ne una ener­gía, y esa ener­gía te pi­lla, te tras­pa­sa. Ade­más te trans­mi­te una paz in­te­rior. —¿Vi­go for­mó par­te de la mo­vi­da ma­dri­le­ña? —Vi­go es un re­fe­ren­te den­tro de la mo­vi­da ma­dri­le­ña. Hu­bo un traspaso de la mo­vi­da ga­lle­ga, que se acu­nó allí tam­bién. Es­ta­ba Ae­ro­lí­neas Fe­de­ra­les o Si­nies­tro To­tal. Vi­go siem­pre ha si­do muy pio­ne­ra y mu­si­cal­men­te muy pop. —¿Po­dría sur­gir una nue­va mo­vi­da de esas di­men­sio­nes?

—Es­tá to­do muy dis­per­so. Hu­bo un an­tes y un des­pués con las re­des so­cia­les. Hay una so­bre­in­for­ma­ción en to­dos los as­pec­tos y eso tam­bién te dis­per­sa un po­co. De vez en cuan­do sue­na La Ma­ca­re­na [ri­sas], que es un bum, al­go que tras­pa­sa fron­te­ras. Por lo ge­ne­ral, es­tá to­do muy mez­cla­do y no hay al­go que, de gol­pe, pe­gue un an­tes y un des­pués. —¿Có­mo ve la mú­si­ca en la ac­tua­li­dad? —Creo que la mú­si­ca va evo­lu­cio­nan­do, pe­ro se tras­pa­sa. El pop va que­man­do eta­pas, pe­ro a su vez be­be del tra­ba­jo an­te­rior de­los gru­pos que han mar­ca­do es­ti­lo. Los re­ci­clan un po­co en su mo­men­to, con nue­vas can­cio­nes y so­ni­dos. Pe­ro que tam­po­co se ha crea­do na­da nue­vo co­mo fue to­do el bum de la mú­si­ca de los años cin­cuen­ta a los se­sen­ta, que fue una rup­tu­ra to­tal.

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