El rey no pue­de ser des­tro­na­do

Bolt, que ayer fir­mó una pé­si­ma sa­li­da y una por­ten­to­sa reac­ción en las se­ries, afron­ta su úl­ti­mo 100 m

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Deportes - X. R. CAS­TRO

Una pé­si­ma sa­li­da y un ace­le­rón tran­qui­li­za­dor. Así fue la pues­ta en es­ce­na de Usain Bolt en su úl­ti­mo Mun­dial. En su ado­ra­do Lon­dres pa­só a la fi­nal con fa­ci­li­dad, ga­nan­do la sex­ta y úl­ti­ma se­rie de los 100 con un tiem­po de 10.07 se­gun­dos, pe­ro des­pués de fir­mar unos pri­me­ros 30 me­tros mo­ti­vo de alar­ma pa­ra el pro­pio plus­mar­quis­ta mun­dial. Si hoy (20.05 las se­mi­fi­na­les y 22.45 la fi­nal, Te­le­de­por­te y Eu­ros­port) quie­re vi­vir la re­ti­ra­da so­ña­da con un pleno de triun­fos en gran­des com­pe­ti­cio­nes no pue­de co­me­ter los mis­mos erro­res. Por­que, ade­más, Co­le­man, el nue­vo ni­ño pro­di­gio de la ve­lo­ci­dad ame­ri­ca­na, de­mos­tró su ex­tra­or­di­na­rio ni­vel al ga­nar la pri­me­ra se­rie con un tiem­po de 10.01 se­gun­dos.

Tran­qui­lo y con su show ha­bi­tual. Así apa­re­ció Usain en el es­ta­dio en su an­te­pe­núl­ti­ma fun­ción en los 100 me­tros. Aca­pa­ran­do to­do el fo­co y con un pú­bli­co en­tre­ga­do. Con la tran­qui­li­dad que le ha ca­rac­te­ri­za­do a lo lar­go de es­tos nue­ve gran­dio­sos años se co­lo­có en los ta­cos. Con­fia­do y ple­tó­ri­co. Sin em­bar­go, la ca­rre­ra emi­tió una se­ñal de alar­ma des­de la pri­me­ra zan­ca­da. No so­lo por la ve­lo­ci­dad de reac­ción en los ta­cos, sino por­que las pri­me­ras zan­ca­das de Usain no fue­ron bue­nas, no se sin­tió có­mo­do y ce­dió mu­cho te­rreno a los ri­va­les de su se­rie. El sus­to du­ró me­nos de me­dia rec­ta. El tiem­po que tar­dó el cam­peón en reac­cio­nar, po­ner­se de pie por com­ple­to y co­men­zar a ace­le­rar pa­ra su­pe­rar a to­dos sus ri­va­les y plan­tar­se en la lí­nea de me­ta en pri­mer lu­gar. Sin ne­ce­si­dad de ex­pri­mir­se por com­ple­to.

La sa­li­da y la re­so­lu­ción de­jan sen­sa­cio­nes con­tra­pues­tas pa­ra es­ta tar­de y so­bre to­do un avi­so. El triun­fo pa­sa por una bue­na pues­ta en es­ce­na y por un desen­la­ce acor­de al mo­men­to. El rey no pue­de per­mi­tir­se el lu­jo de ser des­tro­na­do en la úl­ti­ma rec­ta. Co­le­man, y Gatlin, el tram­po­so con sie­te vi­das, es­ta­rán aten­tos a cual­quier des­liz des­pués de ex­hi­bir­se en unas se­ries en don­de Bla­ke fue el úni­co que sem­bró du­das con una ajus­ta­da cla­si­fi­ca­ción. Pa­se lo que pa­se, hoy es un día pa­ra la his­to­ria.

KAI PFAFFENBACH REUTERS

Usain Bolt le­van­ta los bra­zos en se­ñal de vic­to­ria des­pués de su triun­fo en las se­ries de ayer.

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