280 ve­ci­nos de un edi­fi­cio de Vigo vi­ven ate­mo­ri­za­dos por «oku­pas» «No es nor­mal que el que tra­ta de apu­ña­lar­me lue­go se ría en mi ca­ra»

Los afec­ta­dos po­nen 15 de­nun­cias en dos días por ame­na­zas y agre­sio­nes de los in­tru­sos que es­tán en el pi­so de un ban­co

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Galicia - E. V. PI­TA

Quin­ce ve­ci­nos de un blo­que de vi­vien­das del ba­rrio de Teis se han per­so­na­do en los dos úl­ti­mos días en el juz­ga­do de ins­truc­ción nú­me­ro 7 de Vigo, en fun­cio­nes de guar­dia, pa­ra de­nun­ciar a una pan­di­lla de oku­pas que se me­tió en el pi­so va­cío de un ban­co ha­ce un año y a los que acu­san de coac­cio­nes y agre­sio­nes. La ma­yo­ría de los 96 due­ños de pi­sos del edi­fi­cio di­cen es­tar «ate­mo­ri­za­dos». El juz­ga­do les re­co­men­dó ayer que cur­sen una de­nun­cia con­jun­ta por lo que hoy el pre­si­den­te de la co­mu­ni­dad, Ma­nuel Alon­so, vol­ve­rá con un abo­ga­do pa­ra for­ma­li­zar su es­cri­to.

«De­nun­cia­mos agre­sio­nes, coac­cio­nes e in­ti­mi­da­cio­nes. La gen­te tie­ne mie­do, no pue­de dor­mir, y es­to va a peor des­de ha­ce un mes por­que es­te gru­po se ha ra­di­ca­li­za­do», di­ce el pre­si­den­te. Otra ve­ci­na, que pre­fi­rió el ano­ni­ma­to, se sien­te in­de­fen­sa: «Son cua­tro que tie­nen ate­mo­ri­za­dos a 280 ve­ci­nos. El juz­ga­do nos di­jo que de­be­mos re­cla­mar al due­ño del pi­so, que es el ban­co, que si ve­mos dro­ga, avi­se­mos a la po­li­cía, y que si hay chi­cas me­no­res en el pi­so, aler­te­mos a la Fis­ca­lía de Me­no­res. Lo que que­re­mos es que al­guien se en­car­gue de es­to y los des­alo­jen».

La pan­di­lla es­tá in­te­gra­da por tres o cua­tro ocu­pan­tes fi­jos y ami­gos que en­tran y sa­len. El pi­so es un dú­plex si­tua­do en un se­gun­do pi­so del por­tal nú­me­ro 205 de la Tra­ve­sía de Vigo. La vi­vien­da ocu­pa­da per­te­ne­ce al ban­co San­tan­der y que­dó va­cío des­pués del desahu­cio de una hi­po­te­ca­da con tres hi­jos que de­vol­vió las lla­ves. La vi­vien­da que­dó va­cía y, ha­ce ca­si un año, la ocu­pó una pan­di­lla que ha­bía si­do ex­pul­sa­da de un gru­po ri­val de otro edi­fi­cio del ba­rrio. En el pi­so con­ti­guo vi­ven dos no­na­ge­na­rios.

Los ve­ci­nos fue­ron al juz­ga­do des­pués de que tres oku­pas, su­pues­ta­men­te, in­ten­ta­sen cla­var un cu­chi­llo en el cue­llo a un ve­cino en la ca­lle el pa­sa­do do­min­go. La jue­za de guar­dia los de­jó li­bres con car­gos por le­sio­nes. «Mi mu­jer es­tá con an­sie- dad, es­tán ha­cién­do­nos la vi­da im­po­si­ble a to­dos los ve­ci­nos y, por re­cri­mi­nar­les sus ac­ti­tu­des y por mo­les­tar a mi fa­mi­lia, me vi ata­ca­do», di­ce el de­nun­cian­te. Al vol­ver del juz­ga­do, otro in­tru­so in­ten­tó agre­dir­le con un des­tor­ni­lla­dor en la puer­ta de ca­sa. Fue la go­ta que col­mó el va­so. La jun­ta ve­ci­nal acor­dó de­nun­ciar las coac­cio­nes y ya han ido quin­ce ve­ci­nos a in­for­mar al juz­ga­do. Los re­si­den­tes cul­pan a los in­tru­sos de ame­na­zas al ve­cin­da­rio, de­jar suel­tos a los pe­rros de pre­sa por los pa­si­llos con ries­go pa­ra otros mo­ra­do­res, de des­tro­zar las ce­rra­du­ras del por­tal pa­ra en­trar por­que ca­re­cen de lla­ves y de ver­ter es­pu­ma de los ex­tin­to­res en el sue­lo. Ade­más, sos­pe­chan que al­guien del pi­so oku­pa tra­pi­chea con dro­gas por­que ven lan­zar pa­pe­li­tos por su ven­ta­na a tran­seún­tes. «Si fue­sen pa­cí­fi­cos nos da­ría igual», di­ce un ve­cino. La ocu­pa­ción ile­gal co­men­zó el 26 de oc­tu­bre del 2016 y los ve­ci­nos lo de­nun­cia­ron an­te el juz­ga­do de ins­truc­ción nú­me­ro 4 de Vigo pe­ro el ca­so fue so­bre­seí­do por­que la ocu­pa­ción no te­nía va­lor pe­nal. La de­man­da se des­vió a la vía ci­vil y el juz­ga­do de pri­me­ra ins­tan­cia nú­me­ro 7 la ad­mi­tió a trámite en abril. Los oku­pas no fue­ron al jui­cio y se les de­cla­ró en re­bel­día pro­ce­sal. El 28 de ju­nio el ban­co San­tan­der pre­sen­tó otra de­man­da, fue es­ti­ma­da y dio lu­gar al desahu­cio pre­ca­rio y con la obli­ga­ción de aban­do­nar el in­mue­ble.

Los ve­ci­nos tam­bién los cul­pan de ti­rar su ba­su­ra al jar­dín y mon­tar es­cán­da­lo noc­turno con tan­to tra­sie­go de gen­te «sin que pue­das de­cir na­da». Y es­tán alar­ma­dos por­que iden­ti­fi­ca­ron en In­ter­net a un oku­pa co­mo un ex­con­vic­to por vio­la­ción de me­no­res.

El ve­cino ata­ca­do con un cu­chi­llo, Guillermo Martínez, pi­dió el lu­nes una or­den de ale­ja­mien­to: «Mi mu­jer y yo es­ta­mos de los ner­vios, ella tu­vo que ir al mé­di­co por una cri­sis nos han ame­na­za­do y les dio igual que ten­ga ni­ñas en la ca­sa. El día que me in­ten­ta­ron apu­ña­lar me­tie­ron el pol­vo del ex­tin­tor por de­ba­jo de la puer­ta. Es­ta­mos to­dos can­sa­dos de es­tos cha­va­les, mul­ti­tud de gen­te del ba­rrio ha te­ni­do pro­ble­mas con ellos». Martínez, al igual que otros ve­ci­nos, pi­de que el juz­ga­do ac­túe: «Tie­ne que ha­cer al­go por­que no es nor­mal que una per­so­na que me in­ten­ta cla­var un cu­chi­llo en el cue­llo me lo cru­ce a los dos días en el por­tal de mi ca­sa y se ría en mi ca­ra. Has­ta que no ha­ya una des­gra­cia, no van a ha­cer na­da».

Un mo­ra­dor re­cuer­da que «tu­vi­mos épo­cas ma­las en los años 80 con la he­roí­na pe­ro es­to lo su­pera. Aquí vi­ve gen­te obre­ra que se le­van­ta a las seis de la ma­ña­na y no pue­de dor­mir». Otra re­si­den­te re­pro­cha «la po­ca aten­ción de la po­li­cía. Es­tas de­nun­cias son un gri­to y un lla­ma­mien­to pa­ra que nos de­fien­dan».

XOÁN CAR­LOS GIL

Arri­ba, a la iz­quier­da, el edi­fi­cio del conflicto, si­tua­do en un blo­que del nú­me­ro 205 de la Tra­ve­sía de Vigo, en Teis. Arri­ba, a la de­re­cha, una ve­ci­na afec­ta­da gra­bó un ví­deo que mues­tra una ri­ña a gri­tos con un «oku­pa». Aba­jo, el pre­si­den­te de la co­mu­ni­dad y seis ve­ci­nos acu­die­ron ayer al juz­ga­do a pre­sen­tar sen­das de­nun­cias con­tra los oku­pas por coac­cio­nes y ame­na­zas.

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