«El ti­ro ex­te­rior se ve­rá re­fle­ja­do»

El Al­qui­mis­ta de Pon­te­pe­dri­ña da las pri­me­ras cla­ves del equi­po que em­pie­za a ro­dar ma­ña­na

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Deportes - M. G. REIGOSA

Pa­san los años. En­ca­ra el oc­ta­vo en Sar. Y Mon­cho Fer­nán­dez man­tie­ne el en­tu­sias­mo del pri­mer día. «El lu­nes, cuan­do pon­ga el pan­ta­lón, la ca­mi­se­ta y las za­pa­ti­llas pa­ra el pri­mer en­tre­na­mien­to, me va a co­rrer un cos­qui­lleo es­pe­cial. Cuan­do suba al co­che, iré con una son­ri­sa de la­do a la­do, por­que soy el en­tre­na­dor del Obradoiro». Es­tá a pun­to de arran­car un nue­vo cur­so. —Ca­da Obradoiro es dis­tin­to al del año an­te­rior. ¿El que aca­ban de con­for­mar es más dis­tin­to que nin­gún otro, más rup­tu­ris­ta? —No lo sé. Ve­mos el equi­po co­mo un to­do y en ese to­do va­mos en­ca­jan­do pie­zas. Ca­da vez que pen­sa­mos en un per­fil pen­sa­mos en co­mo com­pa­ti­bi­li­za con otros. Ca­da vez que aña­des una pie­za al puz­le, el puz­le se mue­ve. —Y ya es­tán las do­ce pie­zas. —Aho­ra ya te­ne­mos las do­ce pie­zas so­bre la me­sa, pe­ro que­da unir­las, con­jun­tar­las y ver có­mo fun­cio­nan. Hay con­ti­nui­dad, que es im­por­tan­te, pe­ro tam­bién hay co­sas nue­vas. Hay po­li­va­len­cia. El aba­ni­co de com­bi­na­cio­nes que se abre es muy am­plio. Pa­ra eso es­tá la pre­tem­po­ra­da, con las di­fi­cul­ta­des aña­di­das de que al me­nos tres ju­ga­do­res es­ta­rán en el Eu­ro­peo y no po­dre­mos con­tar con ellos, en el me­jor de los ca­sos, has­ta el 15 de sep­tiem­bre. —A prio­ri, pa­re­ce que hay me­nos za­pa­do­res y más ar­ti­fi­cie­ros. —Creo que hay de to­do. He­mos in­cor­po­ra­do ju­ga­do­res que cree­mos Mon­cho Fer­nán­dez se de­cla­ra muy sa­tis­fe­cho con el plan­tel de ju­ga­do­res del Obradoiro.

que tie­nen de­ter­mi­na­das ca­li­da­des que, a lo me­jor, nos fal­ta­ron el año pa­sa­do, con un buen lan­za­mien­to ex­te­rior. —Per­mí­ta­me el atre­vi­mien­to, por el la­do de la fi­lo­so­fía de jue­go. ¿Es­te Obra se­rá co­mo los Wa­rriors, con un cin­co y cua­tro que mez­clan de mil ma­ne­ras, o in­clu­so los cin­co, cuan­do no hay un re­fe­ren­te in­te­rior de­fi­ni­do? —No me atre­vo a ser tan osa­do. —Por eso ha­blo de fi­lo­so­fía. —Lo que pue­do ha­cer es una re­fle­xión so­bre la evo­lu­ción del ba­lon­ces­to, que lle­va a eso, a ju­ga­do­res atlé­ti­cos, ca­da vez con más ha­bi­li­da­des téc­ni­cas. An­ti­gua­men­te los pí­vots eran muy in­te­rio­res, ha­bía ale­ros y ha­bía ba­ses. La evo­lu­ción de los equi­pos va

a eso, a que exis­tan cua­tro ju­ga­do­res ca­pa­ces de ame­na­zar des­de el pe­rí­me­tro, que sean ca­pa­ces de ju­gar en di­fe­ren­tes pues­tos. ¿Quién es el ba­se de Gol­den Sta­te? Thom­pson cuan­do sube el ba­lón, Curry... —De ahí lo de mez­clar. —Pe­ro mu­chas ve­ces las mo­das no son mo­das. Son una res­pues­ta ló­gi­ca, por par­te del en­tre­na­dor, a la reali­dad en la que se en­cuen­tra. Ve­mos la tri­ple­ta ex­te­rior de Gol­den Sta­te. ¿Cuán­to se di­fe­ren­cia, en con­cep­ción tác­ti­ca, de un equi­po del cual for­mó par­te Ste­ve Kerr, en el que ju­ga­ban Jor­dan, Har­per y Pip­pen? ¿Quién era el ba­se? Cual­quie­ra de los tres subía el ba­lón. —¿Va a pa­sar eso en es­te Obra?

—En es­te Obradoiro lo que va a pa­sar es que va­mos a in­ten­tar apro­ve­char las ha­bi­li­da­des de los ju­ga­do­res. Si un ju­ga­dor es ca­paz de lle­var el ba­lón de la­do a la­do y or­ga­ni­zar el jue­go, lo va a ha­cer. Al­gu­nos van a te­ner esa ha­bi­li­dad y otros no. Igual que hay ju­ga­do­res ca­pa­ces de ju­gar el pick and roll y ti­rar de tres y otros que son ca­pa­ces de ti­rar de tres y postear. Lo que ha­re­mos es in­ten­tar apro­ve­char las ca­rac­te­rís­ti­cas de los ju­ga­do­res, ajus­tar­nos a lo que te­ne­mos. —¿La idea de par­ti­da es bus­car más el tri­ple? —Real­men­te no pien­so en que va­mos a rea­li­zar más lan­za­mien­tos de tres. Lo que sí pien­so es que va­mos a apro­ve­char me­jor las ven­ta­jas de los ju­ga­do­res. He­mos he­cho in­cor­po­ra­cio­nes en las que el lan­za­mien­to ex­te­rior, a prio­ri, es un ar­ma que traen con­si­go. Por lo tan­to, se ve­rá re­fle­ja­do en el jue­go de equi­po. Pe­ro no es un plan­tea­mien­to ce­rra­do. Hay mil co­sas que irán dan­do el co­no­ci­mien­to del día a día. —¿La cla­ve va a es­tar, co­mo tan­tas ve­ces, en con­se­guir que el equi­po de­fien­da bien? —Es una par­te muy im­por­tan­te del jue­go. —Se in­tu­ye más ta­len­to ofen­si­vo, pe­ro me­nos to­ne­la­je. —Otra res­pues­ta que siem­pre me ha es­cu­cha­do. A la ho­ra de ha­cer un aná­li­sis es inevi­ta­ble que ha­ble­mos de ata­que y de­fen­sa. Pe­ro van ín­ti­ma­men­te uni­dos. Si tú ano­tas más, me­nos con­tra­ata­ques que te ha­cen. Si ano­tas, más fá­cil es or­ga­ni­zar la de­fen­sa por­que el ri­val tie­ne que sa­car de fon­do. Aun­que los se­pa­re­mos, van ín­ti­ma­men­te re­la­cio­na­dos. Por ejem­plo, si quie­res ju­gar rá­pi­do, tie­nes que re­bo­tear. Pe­ro si te ha­cen ca­nas­ta fá­cil, no re­bo­teas y no pue­des co­rrer. —Pues cen­tre­mos el aná­li­sis en las si­tua­cio­nes en las que da tiem­po a es­truc­tu­rar la de­fen­sa. —Ser bue­nos de­fen­si­va­men­te na­ce del de­seo, de la ca­pa­ci­dad de los ju­ga­do­res en el uno con­tra uno, na­ce de mil co­sas. Un ju­ga­dor pue­de ser muy bueno por­que es muy fuer­te, muy po­ten­te, y re­sul­ta di­fí­cil postear­lo, pe­ro a la vez pue­de ser muy bueno por­que es tan rá­pi­do que se po­ne por de­lan­te y el ba­lón no lle­ga a esa ven­ta­ja. Creo muy po­co en los axio­mas ab­so­lu­tos. ¿Te­ne­mos que de­fen­der bien? Sí, sin du­das. ¿Có­mo va­mos a de­fen­der bien? Te­ne­mos que ser bue­nos en el uno con­tra uno, só­li­dos en el re­bo­te, per­der po­cos ba­lo­nes por­que eso ha­rá que la de­fen­sa sea mu­cho me­jor... Eso va mas allá del per­fil del que ven­ga.

SANDRA ALON­SO

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