“Ham­let pue­de ser una mu­jer, ¿qué lo im­pi­de?”

La au­to­ra bri­tá­ni­ca Nell Leys­hon es­tá de gi­ra en Es­pa­ña con «El show de Gary». Aún la re­cuer­dan por «Del co­lor de la le­che», pe­ro son li­bros muy dis­tin­tos

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - LIBROS . ACTUALIDAD -

e hi­zo po­pu­lar en nues­tro país con la his­to­ria de una cam­pe­si­na anal­fa­be­ta que se re­be­la cuan­do de­ci­de apren­der a es­cri­bir. Una gi­ra por pe­que­ñas li­bre­rías in­de­pen­dien­tes la sien­ta fren­te a sus lec­to­res, tam­bién en Ga­li­cia. Una tie­rra a la que pro­me­te vol­ver por­que «¡Soy cel­ta!» y en la que se ha atre­vi­do a pro­bar las aguas de Corcubión en pleno mes de oc­tu­bre. El tour es ade­más es­pe­cial por otro mo­ti­vo: la acom­pa­ña su ma­dre. «Ape­nas via­ja pe­ro cuan­do le di­je que ve­nía, ¡no lo du­dó!». Es su opor­tu­ni­dad de re­cu­pe­rar días pro­me­ti­dos.

—Sor­pren­de lo bien que ha­bla cas­te­llano, ¿es el re­sul­ta­do de un cur­so in­ten­si­vo?

—Vi­ví en Ma­drid du­ran­te un año, fue ya ha­ce 30. Mi com­pa­ñe­ra de pi­so era co­lom­bia­na y ha­bla­ba muy rá­pi­do. ¡Tu­ve que apren­der rá­pi­da­men­te!

—Es­tá pre­sen­tan­do su úl­ti­mo li­bro pe­ro to­da­vía le si­guen pi­dien­do que fir­me su an­te­rior no­ve­la, «Del co­lor de la le­che». Aquí ha gus­ta­do mu­cho, tan­to que fue ele­gi­da en el 2014 por el gre­mio de li­bre­ros de Ma­drid co­mo Li­bro del Año.

—Fue una sor­pre­sa, un sue­ño que no sa­bía que te­nía. Siem­pre pien­so en qué es lo que le atrae a los es­pa­ño­les de él y creo que es su sen­si­bi­li­dad. Es una his­to­ria pro­fun­da, y creo que en­ten­déis las co­sas pro­fun­das. Por otro la­do, [«¡siem­pre hay más de una co­sa!», se in­te­rrum­pe], tam­bién ten­go la sen­sa­ción de que la ex­pe­rien­cia de Mary se sien­te aquí más cer­ca­na. Es co­mo la me­mo­ria de los abue­los. En Mé­xi­co, Pe­rú o Co­lom­bia me di­cen que es un li­bro de hoy. En Reino Uni­do se ven­de co­mo una no­ve­la his­tó­ri­ca.

—¿Le sor­pren­de que to­da­vía exis­tan re­se­ñas que lo de­fi­nen co­mo «no­ve­la do­més­ti­ca»?

—Cuan­do es­cri­bi­mos nues­tra ex­pe­rien­cia di­cen que es li­te­ra­tu­ra pa­ra mu­je­res. Pa­ra mí es un li­bro es­cri­to con el mis­mo ri­gor y el mis­mo ni­vel in­te­lec­tual que los crea­dos por hom­bres.

—El pro­ta­go­nis­ta de su úl­ti­ma no­ve­la, «El show de Gary», tam­po­co tie­ne lo que se di­ce una vi­da fá­cil. ¿Le gus­ta re­mo­ver con­cien­cias?

—Cuan­do es­toy en un res­tau­ran­te, siem­pre ten­go una fi­ja­ción con el camarero. Quie­ro sa­ber su vi­da. La vi­da que co­noz­co no me in­tere­sa. Hay gen­te que cuan­do ha­bla sé lo que me va a de­cir. To­da la gen­te tie­ne su pro­pia voz y es im­por­tan­te que pue­da ex­pre­sar­se. No so­lo los bur­gue­ses tie­nen el po­der de ha­blar.

—Ade­más de escritora, es dra­ma­tur­ga, ¡la pri­me­ra mu­jer que es­cri­bió un li­bre­to pa­ra el Sha­kes­pea­re’s Glo­be Thea­tre en 400 años!

—En Lon­dres es­tán in­ten­ta­do que el 50 % de las obras es­tén es­cri­tas e in­ter­pre­ta­das por mu­je­res. No es una ley, sino una pro­pues­ta ne­ce­sa­ria y crea­ti­va. El pro­ble­ma es­tá en los clá­si­cos. Hay muy po­cas pro­ta­go­nis­tas fe­me­ni­nas. Eso es al­go que te­ne­mos que cam­biar. Ham­let pue­de ser una mu­jer, ¿qué lo im­pi­de?

—¿To­da­vía hay mu­chos te­chos de cris­tal que rom­per?

—En Inglaterra, cuan­do fui a la universidad, de­cían que las mu­je­res no te­nían el mis­mo ni­vel in­te­lec­tual que los hom­bres. No fue ha­ce tan­to, ha­blo del año 89. Te­ne­mos que con­ti­nuar es­cri­bien­do y ha­blan­do de es­tas co­sas. Los pa­pe­les fe­me­ni­nos fuer­tes pue­den ser un ro­le mo­del pa­ra las ni­ñas. Es más fá­cil ha­cer al­go cuan­do ya lo ha he­cho otra mu­jer.

—¿Qué la lle­vó a es­cri­bir? An­tes tra­ba­jó tam­bién en el mun­do del ci­ne al la­do de Rid­ley Scott...

—Con él tra­ba­jé so­bre to­do en el cam­po de la pu­bli­ci­dad. Des­pués me vi­ne a Ma­drid y me que­dé em­ba­ra­za­da. Ten­go mu­cha energía y me de­ci­dí a ir a la universidad con un be­bé en mis bra­zos. Me cam­bió to­tal­men­te. An­tes mi ca­be­za era co­mo un es­pa­gue­ti.

—A la pro­ta­go­nis­ta de «Del co­lor de la le­che» le trae mu­chos pro­ble­mas ser fran­ca. ¿Com­par­ten es­ta sin­ce­ri­dad?

—Siem­pre di­go la ver­dad, y des­de ni­ña fue un pro­ble­ma. La gen­te no quie­re oír.

—Y co­mo ella, ¿es tan se­lec­ti­va con ca­da le­tra?

—Mis pri­me­ros li­bros los que­mé en el jar­dín. Fue una reac­ción fuer­te pa­ra mar­car una lí­nea. Que­ría es­cri­bir me­jor y aún si­go que­rien­do es­cri­bir me­jor.

—¿Le ago­bia que le en­víen co­rreos los fans?

—Es­cri­bir es pa­ra mí una con­ver­sión y me en­can­ta ver lo que opi­nan los lec­to­res por­que, so­bre to­do, yo soy lec­to­ra.

FO­TO: MAR­COS MÍGUEZ

EL SHOW DE GARY

EDI­TO­RIAL SEX­TO PI­SO

Una na­rra­ción con­tem­po­rá­nea en torno a un per­so­na­je de mo­ral du­do­sa, con caí­da a los in­fier­nos y re­den­ción.

DEL CO­LOR DE LA LE­CHE

EDI­TO­RIAL SEX­TO PI­SO

Mary, una ni­ña de la Inglaterra ru­ral, tie­ne el pe­lo del co­lor de la le­che y un de­fec­to fí­si­co en una pier­na.

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