¿Par­ti­da en el Loa­ding Bar?

Ju­gar a la Nin­ten­do o la Pla­yS­ta­tion no im­pli­ca es­tar en el sa­lón de ca­sa con un ami­go. Va­rios ba­res de Lon­dres se ha­cen un hue­co en la am­plia ofer­ta de ocio de la ciu­dad con es­te ti­po de vi­deo­con­so­las. En la ca­pi­tal bri­tá­ni­ca, el sec­tor del jue­go em­plea

La Voz de Galicia (A Coruña) - Internet y Redes Sociales - - Ocio Digital - TEX­TO: RI­TA ÁLVAREZ TUDELA

Los nos­tál­gi­cos que año­ran una par­ti­da de Su­per Ma­rio o los que no se pue­den per­mi­tir te­ner va­rias vi­deo­con­so­las en ca­sa es­tán de en­ho­ra­bue­na. En la ca­pi­tal bri­tá­ni­ca no hay que bus­car mu­cho pa­ra en­con­trar una de­ce­na de es­ta­ble­ci­mien­tos en los que las vi­deo­con­so­las con­vi­ven en ple­na ar­mo­nía con los jue­gos de me­sa.

En el ca­so del Loa­ding Bar tie­ne ya dos se­des en la ciu­dad, una de ellas en la zo­na de Dals­ton y otra en Strat­ford. Ofre­cen en am­bas más de 100 jue­gos de me­sa, pe­ro tam­bién hay va­rias Su­per Nin­ten­do, Xbox One y Nin­ten­do 64. A ello se su­man cóc­te­les te­má­ti­cos, co­mo Don­key Kon­ga! y Re­si­dent Evil G&T Vi­rus, pe­ro tam­po­co pue­den fal­tar chu­pi­tos co­mo So­nic 3 y Su­per Ma­rio.

Uno de los que acu­de al lu­gar es Tony, a quien no de­ja de sor­pren­der­le el buen ambiente que se res­pi­ra. «Iba cuan­do es­ta­ban en el Soho y aho­ra tam­bién ven­go aquí», ex­pli­ca mien­tras jue­ga una par­ti­da en el so­fá jun­to a su ami­go Jag. Lle­van aquí más de una ho­ra y re­co­no­cen que se pue­den alar­gar mu­cho más. «Es ge­nial po­der to­mar al­go tran­qui­la- men­te y ju­gar con jue­gos que aun­que no lo sean pa­re­cen tan an­ti­guos, sien­to mu­cha nos­tal­gia», co­men­ta el se­gun­do.

A su la­do es­tá Jack, quien se ha vuel­to un asi­duo des­de ha­ce cua­tro me­ses y hoy trae por pri­me­ra vez a Kir­tsty pa­ra que co­noz­ca es­te tem­plo de los vi­deo­jue­gos. «Echo en fal­ta una lis­ta en la que de­ta­llen to­dos los jue­gos que tie­nen. La co­ne­xión a In­ter­net aquí aba­jo no va muy bien y es di­fí­cil ju­gar a al­gu­nos de ellos», la­men­ta el jo­ven.

Jack men­cio­na có­mo hu­bo un día del mes pa­sa­do en el que es­tu­vo más de diez ho­ras ju­gan­do. «Es muy re­la­jan­te es­tar aquí, hay bue­na gen­te», de­fien­de, mien­tras su ami­ga ve en es­te lu­gar la me­jor so­lu­ción pa­ra po­der ju­gar con to­dos los jue­gos que no se pue­de per­mi­tir com­prar.

Otros es­pe­ran a que la con­so­la se que­da li­bre pa­ra echar una par­ti­da mien­tras jue­gan a las car­tas. «Sin du­da creo que es­te lu­gar ofre­ce al­go pa­ra cual­quier per­so­na a la que le gus­ten los jue­gos. Es una gran ma­ne­ra de ma­tar el tiem­po en una tar­de llu­vio­sa con una bue­na do­sis de nos­tal­gia», co­men­ta Ch­ris.

A la op­ción de los ci­ta­dos ba­res en la ca­pi­tal bri­tá­ni­ca se une la exis­ten­cia de pe­ñas pa­ra jun­tar­se a pro­bar jue­gos de me­sa nue­vos o echar una par­ti­da de al­go va­rias ve­ces por se­ma­na. No hay na­da es­ta­ble­ci­do, so­lo se po­nen las ca­jas de va­rios jue­gos so­bre la me­sa y los par­ti­ci­pan­tes van eli­gien­do se­gún el gus­to. Dan así la bien­ve­ni­da a ju­ga­do­res de entre 18 y 100 años. Ha­bla­mos de Lon­don On Board, don­de hay gen­te que op­ta por jue­gos de lo más clá­si­cos y otros de lo más nue­vo. Entre los fa­vo­ri­tos, el Ca­tan y el Car­cas­son­ne.

Se­gún los da­tos pu­bli­ca­dos por TIGA, la aso­cia­ción co­mer­cial que re­pre­sen­ta a la in­dus­tria de los vi­deo­jue­gos, el sec­tor del jue­go em­plea a 2.418 per­so­nas so­lo en Lon­dres, ho­gar tam­bién de 222 com­pa­ñías de jue­gos.

«El su­r­es­te ha su­pe­ra­do a Lon­dres co­mo el ma­yor cen­tro de de­sa­rro­llo de jue­gos en el Reino Uni­do. Los be­ne­fi­cios del sud­es­te pro­ce­den de una se­rie de gru­pos de jue­gos im­por­tan­tes en ciu­da­des co­mo Ox­ford, Brigh­ton y Por­ts­mouth», ex­pli­ca el di­rec­tor ge­ne­ral de TIGA, Richard Wil­son.

De he­cho, es­te di­rec­ti­vo cree que Lon­dres si­gue sien­do una fuen­te inago­ta­ble pa­ra el de­sa­rro­llo de jue­gos. «Tie­nen buen ac­ce­so a los desa­rro­lla­do­res al­ta­men­te cua­li­fi­ca­dos de uni­ver­si­da­des fan­tás­ti­cas y a un nú­me­ro de pro­vee­do­res de ser­vi­cios fi­nan­cie­ros», sub­ra­ya Wil­son.

Las in­ves­ti­ga­cio­nes so­bre la importancia de Lon­dres en el mer­ca­do del Reino Uni­do son es­ca­sas y eso ha­ce que las cifras sean di­fí­ci­les de in­ter­pre­tar. De he­cho, la ima­gen ge­ne­ral es que en el Reino Uni­do los ju­ga­do­res gas­tan más de 3.000 mi­llo­nes por año. Por suer­te, tam­bién es­tán los pe­que­ños ca­fés con jue­gos de me­sa y vi­deo­con­so­las, don­de la ta­ri­fas son mu­cho más ba­ra­tas.

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