LA SOM­BRA DEL BIT­COIN

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - ACTUALIDAD -

Es ru­so, pe­ro se crio en Ca­na­dá, a don­de lle­gó con so­lo seis años. Aho­ra re­si­de en Sui­za. Aun­que co­mo él mis­mo sue­le de­cir —me­dio en bro­ma, me­dio en se­rio— vi­ve en la ae­ro­lí­nea Cat­hay Pa­ci­fic, por lo mu­cho que via­ja. Tie­ne so­lo 23 años, pe­ro lle­va tras­tean­do en In­ter­net des­de bas­tan­te an­tes de que le sa­lie­ra bar­ba. Y le ha sa­bi­do sa­car pro­ve­cho a eso de an­dar en­re­dan­do en la Red. ¡Va­ya si lo ha he­cho! Lo su­yo son las crip­to­mo­ne­das. Esas que no se to­can por­que son vir­tua­les y que sir­ven para pa­gar bie­nes y ser­vi­cios a tra­vés de un sis­te­ma de transac­cio­nes elec­tró­ni­cas. Sin in­ter­me­dia­rios.

La rei­na de esa fies­ta, el bit­coin. Por ella em­pe­zó a in­tere­sar­se Vi­ta­lik Bute­rin (Ko­lom­na, Ru­sia, 1994) en el 2011, año en el que fun­dó la re­vis­ta Bit­coin Magazine. En sus pá­gi­nas se ex­pla­ya­ba el jo­ven —to­do un ha­cha de las ma­te­má­ti­cas— en te­mas re­la­cio­na­dos con la crip­to­di­vi­sa.

Has­ta que creó la su­ya pro­pia: el et­her. Y no son po­cos los que va­ti­ci­nan que aca­ba­rá des­tro­nan­do al bit­coin. Más pron­to que tar­de. Co­mo di­ría al­guno, na­da es para siem­pre. Y me­nos en el vo­lá­til y des­co­no­ci­do mun­do de las mo­ne­das vir­tua­les. Has­ta le han pues­to nom­bre al mo­men­to en el que se pro­duz­ca la su­ce­sión: The Flip­pe­ning. El tiem­po di­rá.

El pri­mer gran pa­so en esa di­rec­ción lo dio Bute­rin en el 2014, cuan­do ape­nas con­ta­ba 20 años. Aban­do­nó los es­tu­dios para de­di­car­se de lleno a su sue­ño y creó Et­he­reum. Una pla­ta­for­ma que se va­le de una crip­to­mo­ne­da (el et­her) y de un re­plan­tea­mien­to del sis­te­ma

block­chain. Una tec­no­lo­gía es­ta úl­ti­ma que per­mi­te la trans­fe­ren­cia de da­tos di­gi­ta­les, pe­ro no su co­pia.

Pue­de que la mo­ne­da que creó sea la se­gun­da en el rán­king, pe­ro él es la es­tre­lla en ese mun­di­llo. Y eso por­que el ver­da­de­ro nom­bre del que alum­bró el bit­coin si­gue sien­do una in­cóg­ni­ta. Ni si­quie­ra es­tá cla­ro que sea una per­so­na o va­rias las que es­tán de­trás del in­ge­nio. Tie­ne Bute­rin un ta­len­to in­na­to para las ma­te­má­ti­cas. Tan­to que cuan­do cur­sa­ba ter­ce­ro de pri­ma­ria en Ca­na­dá, a don­de sus pa­dres se ha­bían tras­la­da­do des­de Ru­sia en bus­ca de una vi­da me­jor, ya de­ja­ba bo­quia­bier­tos a los pro­fe­so­res su­man­do ci­fras de tres dí­gi­tos a ve­lo­ci­dad de vér­ti­go. Y, cla­ro es­tá, aca­bó en el au­la de los su­per­do­ta­dos. Ni que de­cir tie­ne que es tam­bién un fie­ra de la pro­gra­ma­ción. En la Olim­pia­da Internacional de In­for­má­ti­ca del 2012 se al­zó con la me­da­lla de bron­ce. Y en el 2014 se hi­zo con el World Tech­no­logy Award, que otor­ga la World Tech­no­logy Net­work en con­jun­to con pu­bli­ca­cio­nes co­mo Ti­me, For­tu­ne o Scien­ce.

Pe­ro no to­do van a ser bue­nas no­ti­cias. Bute­rin, co­mo el res­to de quie­nes vi­ven de es­to de las crip­to­mo­ne­das, se aca­ba de en­con­trar una chi­na en su za­pa­to. Nun­ca me­jor di­cho. Pe­kín pa­re­ce ha­ber­le de­cla­ra­do la gue­rra a las di­vi­sas vir­tua­les. Has­ta le ha prohi­bi­do a los ban­cos rea­li­zar ope­ra­cio­nes de en­ver­ga­du­ra con es­te me­dio de pa­go. To­do un se­ñor con­tra­tiem­po.

ABRALDES | http://abral­de­sar­ts­tu­dios.jim­do.com

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