Bo­te­llón a la puer­ta de los lo­ca­les noc­tur­nos

La Po­li­cía se vio des­bor­da­da en la vís­pe­ra del Pi­lar, que coin­ci­dió en jue­ves uni­ver­si­ta­rio

La Voz de Galicia (Santiago) - Santiago local - - SANTIAGO - P. CALVEIRO, M. MOS­TEI­RO

Son las on­ce y me­dia de la no­che. Jue­ves uni­ver­si­ta­rio en San­tia­go y vís­pe­ra del puen­te del Pi­lar, una com­bi­na­ción que fue ce­le­bra­da por los es­tu­dian­tes, due­ños y re­yes del En­san­che con­for­me avan­za­ban las ho­ras. El des­fi­le de jó­ve­nes con bol­sas car­ga­das de hie­los, re­fres­cos y al­cohol pa­ra em­pe­zar a en­to­nar la fies­ta —o di­rec­ta­men­te, con la bo­te­lla de la mez­cla ya he­cha en mano— era un an­ti­ci­po de lo que iba a de­pa­rar la no­che. No se reunie­ron en un ma­cro­bo­te­llón en el Cam­pus Vi­da. So­lo un pu­ña­do de gru­pos dis­per­sos (el más nu­me­ro­so, de una de­ce­na en la zo­na co­no­ci­da co­mo las gra­das) se la ju­ga­ron a la in­tem­pe­rie pa­ra be­ber en un lu­gar más ale­ja­do de vi­vien­das re­si­den­cia­les y res­guar­da­do del es­cu­dri­ño pú­bli­co.

«Ya no se vie­ne aquí, sal­vo en el Após­tol y la As­cen­sión. La gente aho­ra se to­ma las pri­me­ras co­pas a las puer­tas de los lo­ca­les de mo­da, por­que por dos co­pas den­tro te com­pras la bo­te­lla en­te­ra», in­di­ca una uni­ver­si­ta­ria de Ber­ta­mi­ráns, acom­pa­ña­da por otros dos es­tu­dian­tes de con­ce­llos li­mí­tro­fes con Com­pos­te­la. Ha­bían co­gi­do el úl­ti­mo au­to­bús y les que­da­ba por de­lan­te to­da una no­che pa­ra vol­ver a ca­sa en el pri­me­ro de la ma­ña­na, a las 9.45 ho­ras.

En la Rúa No­va de Abai­xo, a unos me­tros de los lo­ca­les que se aba­rro­ta­ban en los años no­ven­ta y hoy lan­gui­de­cen, es­tá el Cen­tral Perk, que se ha con­ver­ti­do en la sa­la de re­fe­ren­cia de las fies­tas Eras­mus y otras pa­rran­das uni­ver­si­ta­rias. «Te­ne­mos co­pa­dos los even­tos casi hasta di­ciem­bre», con­fir­ma su ge­ren­te, Juan Car­los Fra­mil, que con­tro­la a la en­tra­da del bar el afo­ro (con ca­pa­ci­dad pa­ra más de un cen­te­nar de per­so­nas) y «es ha­bi­tual que se lle­ne los jue­ves», es­pe­cial­men­te a par­tir de la me­dia­no­che. En su in­te­rior, seis ca­ma­re­ros lle­nan los va­sos de tu­bo sin des­can­so pa­ra aque­llos que pre­fie­ren pa­gar un po­co más por to­mar las co­pas en man­ga cor­ta y a co­bi­jo.

En el epi­cen­tro

Jus­to en­fren­te, res­guar­da­dos en las ga­le­rías que dan a Ro­sa­lía de Cas­tro, una vein­te­na de jó­ve­nes se mon­ta­ba la fies­ta por su cuen­ta a ba­se de La­rios y Kas de li­món (o vino blan­co, a mo­rro). Aun­que el gru­po era nu­me­ro­so, pa­ra ser jus­tos hay que de­cir que po­co rui­do­so. To­do lo con­tra­rio del que se en­con­tra­ba a par­tir de la 1.00 a la puer­ta de Fa­cul­tad (an­ti­guo Li­berty), que vuelve a es­tar de mo­da, y fue ga­nan­do en bu­lli­cio con­for­me iban lle­gan­do más gru­pos de jó­ve­nes con sus va­sos de plás­ti­co y sus ga­nas de co­mer­se el mun­do. Con­cen­tra­dos en un so­lo tra­mo de la rúa Al­fre­do Bra­ñas, ha­cia las 2.30 ya eran más de un cen­te­nar y el al­bor­to in­so­por­ta­ble pa­ra mu­chos ve­ci­nos.

A esa ho­ra, tam­po­co era fá­cil con­ci­liar el sue­ño jun­to al Blas­ter, don­de su clien­te­la cru­za­ba la ca­lle —al igual que en el ca­so an­te­rior— e in­va­día cons­tan­te­men­te la cal­za­da en Re­pú­bli­ca de Ar­xen­ti­na de for­ma te­me­ra­ria, ha­cien­do fre­nar a los co­ches. Tam­bién en el en­torno de Ru­ta, en las rúas Cu­rros En­rí­quez y Pé­rez Cons­tan­ti, el jue­ves uni­ver­si­ta­rio se hi­zo no­tar, de­jan­do a su pa­so bo­te­llas va­cías, plás­ti­cos y otros des­he­chos hu­ma­nos. El in­ci­vis­mo, aun sien­do por par­te de una mi­no­ría, sa­lió a re­lu­cir.

El puen­te del Pi­lar des­bor­dó a los efec­ti­vos de la Po­li­cía Lo­cal, que tu­vie­ron que tra­ba­jar a pleno ren­di­mien­to pa­ra aten­der las nu­me­ro­sas lla­ma­das de ve­ci­nos del En­san­che y de otros ba­rrios que no po­dían con­ci­liar el sue­ño de­bi­do a las fies­tas or­ga­ni­za­das por jó­ve­nes. Los agen­tes tu­vie­ron que acu­dir a 20 pi­sos pa­ra desalojar a de­ce­nas de cha­va­les.

Tam­bién tu­vie­ron que des­pla­zar­se a va­rios pun­tos de la ciu­dad, don­de ha­bi­tual­men­te se ce­le­bran pe­que­ños bo­te­llo­nes, pa­ra po­ner fin a es­tas con­cen­tra­cio­nes. En al­gún ca­so, co­mo en las gra­das del Cam­pus Vi­da, el pa­so de los agen­tes lo­gró que se di­sol­vie­ran. Por la ma­ña­na, so­lo que­da­ba al­gu­na bolsa en las in­me­dia­cio­nes de la pis­ta de fút­bol. En las gra­das y en la Fa­cul­ta­de de Quí­mi­ca, ni ras­tro.

En el capítulo de las anécdotas, ocho jó­ve­nes tu­vie­ron que ser res­ca­ta­dos, a las 3.10 ho­ras, del as­cen­sor del nú­me­ro 26 de Pi­te­los por los bom­be­ros. El ex­ce­so de peso hi­zo que el apa­ra­to se que­da­ra blo­quea­do en­tre dos plan­tas. Los cha­va­les fue­ron sa­ca­dos uno a uno por los bom­be­ros, ope­ra­ti­vo que du­ró me­dia ho­ra.

PA­CO RO­DRÍ­GUEZ

Be­bien­do alvo­lan­te. El po­der de con­vo­ca­to­ria de Fa­cul­tad es ca­da vez más mo­les­to pa­ra los ve­ci­nos, pues des­de la una de la no­che se con­cen­tran a sus puer­tas gru­pos de jó­ve­nes que ha­cen bo­te­llón en ese tra­mo de Al­fre­do Bra­ñas. A eso hay que unir el rui­do de los ca­mio­nes de ba­su­ra (en es­ta oca­sión, pa­sa­ron a ha­cia la 1.15 y a las 2.35 de nue­vo), a los que ha­cen ru­gir el mo­tor fren­te al lo­cal pa­ra lla­mar la aten­ción y otras con­duc­tas im­pru­den­tes, co­mo la de con­duc­to­res be­bien­do al vo­lan­te, con la mú­si­ca a to­do vo­lu­men y la ven­ta­ni­lla ba­ja­da.

P. RO­DRÍ­GUEZ

Una vein­te­na de jó­ve­nes se jun­tó en un bo­te­llón en las ga­le­rías de la Rúa No­va.

X. SOLER

La fies­ta de­jó un re­gue­ro de ba­su­ra en la ca­lle.

P. RO­DRÍ­GUEZ

El bo­te­llón en la zo­na de las gra­das del cam­pus ha de­caí­do.

P. RO­DRÍ­GUEZ

El Cen­tral Perk es un lo­cal de re­fe­ren­cia a pri­me­ra ho­ra.

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