No ten­go mie­do al mons­truo de las ga­lle­tas”

Pin­ta, to­ca el piano y la gui­ta­rra, y se pre­pa­ra ca­da día con cla­ses de bai­le pa­ra ser Mor­ti­cia en «La fa­mi­lia Ad­dams». Car­men Co­ne­sa, que tie­ne pe­sa­di­llas con las pe­lis de te­rror, di­ce que se dio el sus­to de su vi­da esa vez que ol­vi­dó a su perra en el ba

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - RESPONDE - TEX­TO: ANA MON­TES

Car­me­nCo­ne­sa (Bar­ce­lo­na, 1960) va a ser la se­xi y ce­re­bral Mor­ti­cia en La fa­mi­lia Ad­dams, el mu­si­cal del oto­ño, que se es­tre­na­rá en el Tea­tro Cal­de­rón de Ma­drid en oc­tu­bre an­tes de sal­tar a Bar­ce­lo­na pa­ra lue­go con­ti­nuar por to­da Es­pa­ña. La ac­triz, a la que le sien­ta el gé­ne­ro mu­si­cal co­mo ani­llo al de­do, cur­ti­da ya en otros cé­le­bres co­mo Chica­go y en un reciclaje ar­tís­ti­co con­ti­nuo, ha es­ta­do pro­ta­go­ni­zan­do es­te pro­lí­fi­co año tam­bién la ver­sión mu­si­cal de

Pa­re­ja abier­ta, obra del No­bel des­apa­re­ci­do Da­río Fo y Fran­ca Ra­me, don­de la do­ble mo­ral en el se­xo y el «po­li­amor» le han he­cho dar el do de pe­cho jun­to a Víc­tor Ulla­te. Di­ce que de la te­le­vi­si­va se­rie Las chi­cas de hoy en

día (1991) aún que­da en ella to­do, por­que las mu­je­res de su ge­ne­ra­ción son guays, «con mu­cho que dar y aún mu­cho que ha­cer» pe­ro sin per­der de vis­ta el aho­ra, su fór­mu­la per­so­nal de ser fe­liz sin cuen­tos de ha­das. —Úl­ti­ma­men­te lo tu­yo son los mu­si­ca­les. El an­te­rior fue «Pa­re­ja abier­ta», pe­ro tam­bién hi­cis­te «Chica­go» y otros mu­chos. ¿Te sien­tes có­mo­da en es­te gé­ne­ro? —Cuan­do em­pe­cé, lo primero que hi­ce fue­ron mu­si­ca­les, así que es un gé­ne­ro en el que me sien­to muy fe­liz por­que la mú­si­ca es tam­bién mi vi­da. —¿Y en el tea­tro es­tás más fe­liz que en el ci­ne? —No, pe­ro es­toy más... por­que me sa­len más pro­pues­tas —En el tea­tro no pa­ras de tra­ba­jar. Por «So­lo son mu­je­res» con­se­guis­teis un MAX al Me­jor Es­pec­tácu­lo Tea­tral. Ade­más, has he­cho «La du­da» y «Des­pués del en­sa­yo» jun­to a Emi­lio Gu­tié­rrez Caba. ¿Es­tás en lo me­jor? —Es­pe­ro que no, creo que no hay una épo­ca me­jor y otra peor aun­que sí hay al­gu­na más flo­ja, que es cuan­do no te ha­cen nin­gu­na pro­pues­ta ni nin­gún con­tra­to. Esos sí son mo­men­tos ma­los. Pe­ro la me­jor épo­ca siem­pre es­tá por lle­gar.

—¿Có­mo se vi­ve la vi­da can­tan­do? —Ya di­ce un re­frán muy sa­bio que «quien can­ta, su mal es­pan­ta». Y es to­tal­men­te cier­to. Si tie­nes mie­dos, si es­tás an­gus­tia­do o sien­tes ansiedad lo me­jor es po­ner­te a can­tar e in­me­dia­ta­men­te te sa­nas por­que la mú­si­ca es sa­na­do­ra. —Des­cú­bre­nos có­mo te man­tie­nes en for­ma mu­si­cal­men­te ha­blan­do. —Hay que cui­dar la ali­men­ta­ción e in­ten­tar no res­friar­se mu­cho ni des­cui­dar la voz, no gri­tar ni pe­gar ala­ri­dos pa­ra no da­ñar­te las cuer­das. Y tam­bién pe­rió­di­ca­men­te to­mar cla­ses de voz con un buen pro­fe­sor, aun­que sea una vez al mes... —Vas a con­ver­tir­te en Mor­ti­cia en el tea­tro. ¿Có­mo va a ser? —Creo que to­dos te­ne­mos el per­so­na­je de Mor­ti­cia bas­tan­te cla­ro. El per­so­na­je ya es­tá es­cri­to por su au­tor. Es una mu­jer com­ple­ta­men­te se­xi, ele­gan­te la vez que per­ver­sa y muy in­te­li­ge te, que ba­jo su apa­rien­cia de mu­jer fr en el fon­do es un vol­cán y muy se­xu

—¿Vas a es­pa­ño­li­zar a Mor­ti­cia? —No, nor­mal­men­te no ten­go nin­gu ten­den­cia a es­pa­ño­li­zar na­da, pe­ro ad más eso de­pen­de del di­rec­tor y no de m —¿Te di­vier­ten los per­so­na­jes que ex gen mu­cha ca­rac­te­ri­za­ción? —Sí, mu­cho. Me en­can­ta dis­fra­zarm To­da la vi­da me ha gus­ta­do. —¿Te pro­du­cen pe­sa­di­llas las pe­líc las de te­rror? —Sí, des­de pe­que­ña. Aún de may me dan mu­cha im­pre­sión. Me en­ca ta el ci­ne de te­rror pe­ro me da mied así que con­tro­lo y vi­gi­lo qué voy a v an­tes de dor­mir y si me ten­go que ir dor­mir lue­go so­la... ¡no las veo!

—¿A qué mons­truo no tie­nes mie­do —No ten­go mie­do al mons­truo de l ga­lle­tas... (ri­sas) —¿Qué es lo más mons­truo­so de vi­da? —La cruel­dad, la san­gre y mons­truo dad de las gue­rras. —Haz me­mo­ria. ¿Cuál es el ma­yor su to que te has lle­va­do? —El sus­to más gran­de que tu­ve fue u día que ol­vi­dé a mi pe­rri­ta en una o ci­na ban­ca­ria. Tu­ve que vol­ver co­rrie do con el te­mor de que no es­tu­vie­ra al ¡Pe­ro es­ta­ba! —¿Tu­vis­te en tu ju­ven­tud una épo pun­ki, si­nies­tra o gó­ti­ca, al­go en­to ces muy de mo­da? —Me hu­bie­ra gus­ta­do mu­cho, pe­ro no Yo fui una ni­ña bas­tan­te nor­mal, de c le­gio de mon­jas, po­co exó­ti­ca pe­ro co una vi­da in­te­rior muy gran­de; una n ña pi­ja de San Cu­gat con sus cal­ce­tin tos cor­tos y su uni­for­me. —Mor­ti­cia tie­ne una par­te se­xi. ¿El h mor tam­bién lo es? —El hu­mor es muy se­xi y la fa­mil Ad­Dams tie­ne mu­chí­si­mo hu­mor. —¿Se con­quis­ta a un hom­bre a trav del hu­mor? —Sí, si él tie­ne sen­ti­do del hu­mor. Si lo tie­ne, no hay na­da que ha­cer. —Eres una mu­jer po­li­fa­cé­ti­ca. In­terpr tas, di­ri­ges, pin­tas, can­tas… to­cas tod los pa­los. ¿Ne­ce­si­tas el ar­te? —No es­toy se­gu­ra de si lo ne­ce­si­to, p ro creo que sí.

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