«Th­ri­ller» si­gue ba­tien­do ré­cords

La Voz de Galicia (A Coruña) - ExtraVoz - - REPORTAJE - Por Javier Becerra

EL DIS­CO CON EL QUE MI­CHAEL JACK­SON SE CON­VIR­TIÓ EN LA GRAN ESTRELLA POP GLO­BAL YA HA SU­PE­RA­DO LOS 100 MI­LLO­NES DE CO­PIAS VEN­DI­DAS EN TO­DO EL MUN­DO. UN NUE­VO LIS­TÓN RE­BA­SA­DO POR UN TRA­BA­JO QUE SI­GUE DES­LUM­BRAN­DO HOY IGUAL QUE EN 1982, CUAN­DO MAR­CÓ UN AN­TES Y UN DES­PUÉS

Ni The Beatles, ni El­vis Pres­ley, ni U2. Tam­po­co aho­ra la su­per­ven­tas Ade­le. Na­die en la his­to­ria de la mú­si­ca pop ha­bía ven­di­do 100 mi­llo­nes de co­pias de un tra­ba­jo. To­do has­ta que la se­ma­na pa­sa­da la Aso­cia­ción de la In­dus­tria de la Gra­ba­ción de Es­ta­dos Uni­dos (RIAA), El Pa­tri­mo­nio de Mi­chael Jack­son, Epic Re­cords y Legacy Re­cor­dings da­ban el anun­cio: el his­tó­ri­co Th­ri­ller de Mi­chael Jack­son ha­bía re­ba­sa­do esa cifra. Se tra­ta de una nue­va lí­nea en el cu­rrícu­lo de un ar­tis­ta es­tra­tos­fé­ri­co, que con­ti­núa su­man­do ho­no­res tras su muer­te en 2009. Una vez más, se cer­ti­fi­ca la gran­de­za glo­bal del Rey del Pop. Y se in­vi­ta a dis­fru­tar de su obra más co­no­ci­da.

Sí, por­que tal y co­mo re­za­ba la no­ta de pren­sa de Sony que anun­cia­ba el lo­gro, no exis­te nin­gún lu­gar del mun­do ci­vi­li­za­do en el que no se ha­ya es­cu­cha­do Th­ri­ller. El tra­ba­jo edi­ta­do en 1982 con­vir­tió a Mi­chael Jack­son en la ma­yor estrella de la mú­si­ca po­pu­lar, re­de­fi­nien­do la mú­si­ca ne­gra, re­vo­lu­cio­nan­do por com­ple­to el mun­do del vi­deo­clip y am­plian­do has­ta el in­fi­ni­to al pop co­mo la ex­pre­sión cul­tu­ral de­fi­ni­ti­va del si­glo XX. No so­lo su­pu­so una ex­plo­sión de dó­la­res, al lo­grar el nú­me­ro uno de ven­tas en prác­ti­ca­men­te to­do el mun­do, tam­bién de­jó al­gu­nas de las me­jo­res can­cio­nes de la his­to­ria.

Can­cio­nes, se ha­ce ne­ce­sa­ria la pre­ci­sión. Por­que, en con­jun­to, Th­ri­ller no su­po­ne el me­jor dis­co de Mi­chael Jack­son. Su pre­de­ce­sor, Off The Wall (1979), re­sul­ta mu­cho más só­li­do. Su con­ti­nua­dor, Bad (1987), más atre­vi­do ar­tís­ti­ca­men­te y efec­ti­vo co­mo blo­que. En Th­ri­ller flo­jean al­gu­nos te­mas azu­ca­ra­dos, co­mo The Girl Is Mi­ne con Paul McCart­ney o la ba­la­da The Lady In My Li­fe. E in­ci­ta más a la es­cu­cha se­lec­ti­va. Ahí des­de lue­go arrasa.

Em­pe­zan­do des­de el prin­ci­pio. Wan­na Be Star­tin’ So­met­hin’ inau­gu­ra el dis­co via­jan­do a Áfri­ca. De allí se trae las gui­ta­rras pun­ti­llis­tas, la lla­ma­da-res­pues­ta en los co­ros y una per­cu­sión alam­bi­ca­da. To­do ello pa­sa por la tri­tu­ra­do­ra funk y la gar­gan­ta de go­ma de Jack­son, que se es­ti­ra y en­co­ge en su fre­né­ti­co rit­mo. Una voz que op­ta­rá por el dra­ma de la ho­mó­ni­ma Th­ri­ller, otra pie­za ma­gis­tral más allá de los gé­ne­ros que se hi­zo in­mor­tal de la mano de un vi­deo­clip que mar­có un an­tes y un des­pués. En Es­pa­ña se emi­tió en la No­che­vie­ja de 1983, crean­do uno de esos hi­tos ge­ne­ra­cio­na­les que ja­más se ol­vi­da­rán. To­do el mun­do sa­be en don­de es­ta­ba ese día an­tes de que­dar bo­quia­bier­to con lo que es­cu­pía la te­le­vi­sión.

Otro de los hi­tos de Th­ri­ller se en­cuen­tra Beat It, co­li­sión en­tre la mú­si­ca ne­gra y el hard-rock blan­co con Ed­die Van Ha­len a la gui­ta­rra, crean­do un za­fa­rran­cho ge­nial. Pe­ro, si se tra­ta de bus­car una can­ción an­te la que ren­dir pa­ra to­da la vi­da, hay que ir a la ca­ra b del ál­bum. La abre Bi­llie Jean y re­cla­ma pa­ra sí un len­gua­je car­ga­do de hi­pér­bo­les y pi­ro­téc­ni­ca. En la co­lec­ción de en­sa­yos so­bre el ar­tis­ta Jack­so­nis­mo, Mi­chael Jack­son co­mo sín­to­ma, Mark Fis­her ha­bla de ella en es­tos tér­mi­nos: «No es so­lo uno de los me­jo­res sin­gles que se ha­yan gra­ba­do, es una de las más gran­des obras de ar­te del si­glo XX, una es­cul­tu­ra so­no­ra con múl­ti­ples ni­ve­les cu­yos ai­res de pan­te­ra sin­té­ti­ca y fur­ti­va to­da­vía re­ve­lan de­ta­lles no­ve­do­sos trein­ta años des­pués».

So­lo hay que vol­ver a es­cu­char­la pa­ra acre­di­tar to­das y ca­da una de las pa­la­bras. Tam­bién pa­ra vol­ver a fi­jar­se en su so­ni­do to­tal: una per­cu­sión que la­te co­mo un co­ra­zón en­cen­di­do, una lí­nea de ba­jo que ca­mi­na, una fas­tuo­sa sec­ción de vien­tos que en­vuel­ve la pie­za en pu­ro mis­te­rio y una gui­ta­rra de funk ru­go­so que con­trae el múscu­lo in­ter­mi­ten­te­men­te. A los ma­nos se en­con­tra­ba Quincy Jo­nes, No son po­cos lo que con­si­de­ran que a él per­te­ne­ce la ver­da­de­ra gran­de­za de Th­ri­ller. Aun­que eso es otra his­to­ria.

El «MOON­WALK»

Ade­más de la mú­si­ca,

con Th­ri­ller vio la luz otro de los hi­tos de MI­chael Jack­son. Con Bi­llie Jean sur­gió un re­vo­lu­cio­na­rio con­cep­to de bai­le y pues­ta en es­ce­na que se­ría imi­ta­do has­ta la sa­cie­dad

UN AN­TES Y UN

DES­PUÉS

El vi­deo­clip de Th­ri­ller se es­tre­nó en

el AVCO Thea­tre en Los An­ge­les en 1983.

Ago­tó las en­tra­das pa­ra ca­da uno de los pa­ses que se hi­cie­ron

a lo largo de tres se­ma­nas. Ja­más se ha­bía vis­to al­go así. Y, pro­ba­ble­men­te,

no se po­drá ver nun­ca. Hoy por hoy, con­ti­núa sien­do el úni­co vi­deo­clip que ha pa­sa­do a for­mar par­te del Na­tio­nal Film Re­gistry de La Bi­blio­te­ca del Con­gre­so de EEUU.

SE­SIÓN HIS­TÓ­RI­CA

En Th­ri­ller se cui­dó el má­xi­mo to­dos los de­ta­lles. Pa­ra la por­ta­da se con­tra­tó al fo­tó­gra­fo Dick Zim­mer­man que en­car­gó a di­fe­ren­tes di­se­ña­do­res, ro­pa lu­jo­sa pa­ra Mi­chael Jack­son. Al fi­nal po­só con un tra­je blan­co acom­pa­ña­do de una cría de un ti­gre en una lar­ga se­sión que ter­mi­na­ría con­ver­ti­da en uno de los ma­yo­res ico­nos pop de la his­to­ria

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