LOS VI­GI­LAN­TES DE LA PLA­YA

Si­li­co­na, tra­ge­dias y ví­deos porno.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Hoy Corazón - - NEWS - POR CAR­LOS GON­ZÁ­LEZ

Nun­ca ga­nó un Emmy ni un Glo­bo de Oro, pe­ro no le hi­cie­ron fal­ta pa­ra con­ver­tir­se en la se­rie más vis­ta de la te­le­vi­sión con más de 1.000 mi­llo­nes de es­pec­ta­do­res en 145 paí­ses. Los prin­ci­pios, sin em­bar­go, fue­ron du­ros: tras la pri­me­ra tem­po­ra­da, la ca­de­na NBC de­jó de emi­tir Los vi­gi­lan­tes de la pla­ya por fal­ta de au­dien­cia. Pe­ro sus crea­do­res si­guie­ron pro­du­cién­do­la por su cuen­ta y la ven­die­ron en to­do el mun­do. Da­vid Has­sel­hoff, el pro­ta­go­nis­ta in­dis­cu­ti­ble, cam­bió la mi­tad de su suel­do por una par­te de los be­ne­fi­cios, y la de­ci­sión fue un acier­to. Se cal­cu­la que le hi­zo ga­nar más de 100 mi­llo­nes de dó­la­res. Aun­que tam­po­co te­nía na­da me­jor que ha­cer. Tras el fi­nal de El co­che fan­tás­ti­co, su po­pu­la­ri­dad ha­bía ba­ja­do bas­tan­te y se de­di­ca­ba a ex­plo­tar la ex­tra­ña fas­ci­na­ción que des­per­tó en Ale­ma­nia y Aus­tria.

EL RES­CA­TE DE LOS SAL­VA­VI­DAS «¿Has es­ta­do al­gu­na vez en Glas­gow en fe­bre­ro? Si has es­ta­do, sa­brás por qué la se­rie es un éxi­to. Ha llo­vi­do to­do el día y con so­lo tres ho­ras de luz, ¿qué te ape­te­ce ver al lle­gar a ca­sa? En la BBC po­nen un pro­gra­ma de jar­di­ne­ría y en otra ca­de­na Los vi­gi­lan­tes de pla­ya. Pue­de que el es­ti­lo de vi­da de la se­rie no exis­ta en la reali­dad, pe­ro sí en la men­te de mi­llo­nes de per­so­nas». Así ex­pli­ca­ba uno de los res­pon­sa­bles de la pro­duc­to­ra por qué

“A NA­DIE LE PE­DI­MOS QUE SE OPERARA EL PE­CHO, PE­RO MU­CHAS LO HI­CIE­RON” mi­chael berk, crea­dor de la se­rie

gus­ta­ban tan­to las aven­tu­ras de un gru­po de so­co­rris­tas en las pla­yas de Ca­li­for­nia. Aun­que ol­vi­da­ba otro fac­tor de­ci­si­vo: la ex­hi­bi­ción de ellos y, so­bre to­do, de ellas, de sus múscu­los, sus cur­vas y sus im­plan­tes de si­li­co­na. «A par­tir de la se­gun­da tem­po­ra­da em­pe­za­mos a re­du­cir los ba­ña­do­res y a su­bir mu­cho el cor­te de la ca­de­ra», con­ta­ba años des­pués Mi­chael Berk, uno de los crea­do­res de la se­rie y acla­ra­ba: «Nun­ca le pe­di­mos a na­die que se operara el pe­cho, aun­que mu­chas de las ac­tri­ces lo hi­cie­ron». En la pri­me­ra tem­po­ra­da, des­ta­ca­ban dos mu­je­res. O dos bom­bas ru­bias, co­mo las lla­ma­ban los pro­duc­to­res: Shawn Weat­herly y Eri­ka Ele­niak. La pri­me­ra ha­bía si­do Miss Amé­ri­ca y Miss Uni­ver­so, pe­ro los guio­nis­tas idea­ron que se la co­mie­ra un ti­bu­rón por­que no le gus­ta­ba ma­dru­gar ni ba­ñar­se en

agua fría. La se­gun­da era la ni­ña a la que Elliot, el pro­ta­go­nis­ta de E.T., be­sa­ba en el co­le­gio. Dio el sal­to a Play­boy y del pós­ter cen­tral de la re­vis­ta pa­só a la se­rie. Se enamo­ró de Billy War­lock, su compañero en la ficción, y se pu­bli­có que de­jó la se­rie por los ce­los de él, al­go que ella des­min­tió. Tam­bién ne­gó que fue­ra por di­ne­ro, aun­que los suel­dos de ca­si to­dos eran bas­tan­te ba­jos, has­ta diez ve­ces me­nos de lo que co­bra­ba un ac­tor de Mel­ro­se Pla­ce. «No me gus­ta­ba la di­rec­ción que es­ta­ba to­man­do la se­rie», ex­pli­có Ele­niak. Se­gún los pro­duc­to­res, tras ope­rar­se el pe­cho em­pe­zó a sen­tir­se in­có­mo­da y que­ría lle­var siem­pre la cha­que­ta de so­co­rris­ta pues­ta. Al igual que otras de sus com­pa­ñe­ras, tu­vo pro­ble­mas de pe­so. En­ton­ces lle­gó Pa­me­la y lo re­vo­lu­cio­nó to­do. Ve­nía tam­bién de Play­boy y tu­vie­ron que in­sis­tir­le mu­cho pa­ra ha­cer una prue­ba. Per­ma­ne­ció cin­co tem­po­ra­das en la se­rie y to­dos ase­gu­ran que era el tra­ba­jo per­fec­to pa­ra ella: dis­fru­ta­ba con el sol, el agua, la pla­ya y ja­más se que­ja­ba. Nun­ca usó pro­tec­tor solar. De­cía que no que­ría con­ta­mi­nar el océano con sus po­tin­gues. La se­rie le da­ba es­ta­bi­li­dad fren­te a sus tor­men­tas emo­cio­na­les. Cuan­do co­men­zó, sa­lía con su compañero de re­par­to Da­vid Char­vet. Des­pués se cru­zó con el ro­que­ro Tommy Lee y se ca­sa­ron a los cua­tro días de co­no­cer­se.

EL PRI­MER VÍ­DEO PORNO Un día, Lee se pre­sen­tó en el pla­tó y al ver que be­sa­ba a su ex por exi­gen­cias del guion, destrozó el ca­me­rino de ella. Pa­me­la y Tommy gra­ba­ron su lu­na de miel en ví­deo. La cin­ta aca­bó en In­ter­net y fue la me­jor pro­mo­ción pa­ra la se­rie y el pri­mer ví­deo porno de otros tan­tos que pro­ta­go­ni­za­ron es­tre­llas de la se­rie, co­mo Ge­na Lee No­lin o Je­remy Jack­son. Por no ha­blar de la gra­ba­ción de Has­sel­hoff, en la que bo­rra­cho se co­mía una ham­bur­gue­sa en el sue­lo. Lo gra­bó su hi­ja pa­ra que fue­ra cons­cien­te de sus pro­ble­mas con la bebida. Lo ma­lo del éxi­to de Pa­me­la es que in­ten­ta­ron re­pe­tir la fór­mu­la. «Con­tra­ta­ron a mu­chas chi­cas gua­pas, pe­ro no es­ta­ban en la mis­ma li­ga que ella», re­cor­da­ba la di­rec­to­ra de cas­ting. Kelly Pac­kard con­tó que cuan­do lle­gó a ha­cer su prue­ba ha­bía una ha­bi­ta­ción lle­na de clo­nes de Pa­me­la y has­ta Dou­glas Sch­wartz, crea­dor de la se­rie, re­co­no­ció el error: «Con­tra­ta­mos a mu­cha gen­te por su ima­gen. Car­men Elec­tra, Tra­ci Bing­ham y Mi­chael Ber­gin son ejem­plos de ello. Que­da­ban muy bien en ba­ña­dor y ha­cían las se­cuen­cias de ac­ción, pe­ro no te­nían fuer­za ac­tuan­do». Po­dría ha­blar­se de la mal­di­ción de Los vi­gi­lan­tes de la pla­ya por la can­ti­dad de ac­to­res que han te­ni­do pro­ble­mas con el al­cohol, las dro­gas o su pro­pia ima­gen. Aun­que se­gu­ra­men­te se tra­te de la mez­cla de ju­ven­tud, éxi­to rá­pi­do y es­ca­so ta­len­to pa­ra man­te­ner­lo. Uno de los ca­sos más dra­má­ti­cos es el de Je­remy Jack­son, que a par­tir de la se­gun­da tem­po­ra­da in­ter­pre­tó a Hob­bie, el hi­jo de Has­sel­hoff. En­tró con diez años y se man­tu­vo ocho tem­po­ra­das. Re­cuer­da así esa eta­pa: «A los 16 años ha­bía ga­na­do tres mi­llo­nes de dó­la­res. Des­de los 14, que apren­dí a ro­bar­me mi pro­pio di­ne­ro, has­ta los 20, me lo pu­lí to­do. Te­nía una cuen­ta que se su­po­nía que no po­día to­car,

MU­CHOS AC­TO­RES HAN TE­NI­DO PRO­BLE­MAS CON EL AL­COHOL Y LAS DRO­GAS

pe­ro co­gía los che­ques del bu­zón y sa­lía del banco con 12.000 dó­la­res. Me iba con mis ami­gos y les com­pra­ba ro­pa nue­va, dro­gas, pros­ti­tu­tas…». Se aca­bó la se­rie y el di­ne­ro, pe­ro si­guie­ron los vi­cios, las clí­ni­cas de des­in­to­xi­ca­ción y los reali­ties. De Gran Her­mano Vip in­glés le ex­pul­sa­ron a los tres días por des­nu­dar a una com­pa­ñe­ra con­tra su vo­lun­tad y el año pa­sa­do le de­tu­vie­ron dos ve­ces por apu­ña­lar a dos per­so­nas. Cu­rio­sa­men­te su pa­pel en la se­rie ca­si se lo dan a Leonardo DiCa­prio. La di­rec­to­ra de cas­ting co­men­tó que fue una suer­te pa­ra el ac­tor, por­que si no, Los vi­gi­lan­tes de la pla­ya hu­bie­ran arrui­na­do su ca­rre­ra. Tam­bién Yash­mi­ne Belth tu­vo pro­ble­mas con las dro­gas y per­dió su tra­ba­jo en la se­rie. En 2000 en­tró en un cen­tro de reha­bi­li­ta­ción en el que co­no­ció a su ac­tual pa­re­ja, Paul Ce­rri­to, due­ño de un club de strip­tea­se. Aho­ra pa­re­ce que es­tán lim­pios y ella ha ga­na­do unos ki­los. Aun­que la his­to­ria más lla­ma­ti­va es la de Don­na D’Erri­co. As­pi­ra­ba a ser la nue­va Pa­me­la y por se­guir sus pa­sos has­ta se ca­só con Nik­ki Sixx, compañero en los Möntley Crue de Tommy Lee. Pe­ro vio la luz y re­to­mó la Fe ca­tó­li­ca en la que se ha­bía edu­ca­do. Ha­ce dos años se de­cla­ró en quie­bra y aun­que aho­ra pa­re­ce que las co­sas le van me­jor, cuan­do le pre­gun­tan por la se­rie, res­pon­de: «Éra­mos muy jó­ve­nes, no to­ma­ría las mis­mas de­ci­sio­nes aho­ra».

La pa­tru­lla de vi­gi­lan­tes se re­nue­va pa­ra la gran pan­ta­lla. Dwayne John­son (arri­ba, a la iz­quier­da, jun­to a sus com­pa­ñe­ras de re­par­to Be­lin­da, Iza­bel Gou­lart y Char­lot­te Mc­kin­ney) da­rá vi­da a Mitch Bu­chan­non, in­ter­pre­ta­do por Da­vid Has­sel­hoff (jun­to a él, arri­ba, a la de­re­cha). A la iz­quier­da, el ac­tor, pro­ta­go­nis­ta in­dis­cu­ti­ble, con el elen­co ori­gi­nal de la exi­to­sa pro­duc­ción te­le­vi­si­va.

Fue uno de los ico­nos de los vi­gi­lan­tes, pe­ro su sa­li­da es­tu­vo mo­ti­va­da por su apren­sión al agua fría y a ma­dru­gar.

shawn weat­herly

Pro­ta­go­ni­zó ‘El co­che fan­tás­ti­co’ y, tras in­ter­pre­tar a Mitch Bu­chan­non, lo gra­bó su hi­ja bo­rra­cho.

da­vid has­sel­hoff

Cuan­do lle­gó a ha­cer el ‘cas­ting’ se en­con­tró con una ha­bi­ta­ción lle­na de clo­nes de Pa­me­la An­der­son.

pa­me­la an­der­son

Sa­lía con Da­vid Char­vert (iz­da.) cuan­do lle­gó a la se­rie. Des­pués se ca­só con Tommy Lee (aba­jo) a los cua­tro días de co­no­cer­se.

kelly pac­kard

La ac­triz, que par­ti­ci­pó en ‘E.T.’ (arri­ba), en la se­rie se enamo­ró de su compañero Billy War­lock (so­bre estás líneas).

eri­ka ele­niak

No tu­vo gran­des tra­mas por su es­ca­sa fuer­za in­ter­pre­ta­ti­va, se­gún afir­mó un crea­dor de la se­rie, Dou­glas Sch­wartz.

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