Las claves del éxi­to de los fun­da­do­res de Mi­cro­soft, Ap­ple, Ama­zon, Fa­ce­book Goo­gle o Tes­la.

Bill Ga­tes se fu­ga­ba de ca­sa de no­che pa­ra usar el or­de­na­dor del co­le­gio, Ste­ve Jobs fue un hippy ob­se­sio­na­do con el di­se­ño, Elon Musk so­bre­vi­vía con piz­zas en su pri­me­ra «start-up» y Jezz Be­zos fi­cha­ba a adic­tos al tra­ba­jo.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Internet y Redes Sociales - - Portada - TEX­TO: E. V. PI­TA

Los re­yes de In­ter­net son le­yen­da. Pe­ro ¿cuá­les fue­ron las claves del éxi­to de es­tos mi­tos de Si­li­con Va­lley y Seattle? El so­ció­lo­go Mal­com Gladwell, en su li­bro Fue­ras de se­rie (2008), es­ta­ble­ce las re­glas que ex­pli­can por qué Bill Ga­tes se hi­zo mi­llo­na­rio con Mi­cro­soft o Ste­ve Jobs con Ap­ple. Ase­gu­ra que pa­ra ser un vir­tuo­so en un ofi­cio es ne­ce­sa­rio en­tre­nar 10.000 ho­ras, ya sea ge­nio de la in­for­má­ti­ca, ju­ga­dor de baloncesto o vio­li­nis­ta. Y eso se apli­ca a Bill Ga­tes, en­ce­rra­do to­da su ado­les­cen­cia an­te un or­de­na­dor. El año de na­ci­mien­to tam­bién fue un fac­tor cla­ve pa­ra for­jar a la ge­ne­ra­ción de ído­los de la in­for­má­ti­ca. Ga­tes y Ste­ve Jobs na­cie­ron en 1955. Eran los me­jor si­tua­dos pa­ra lle­gar en ple­na ju­ven­tud a la re­vo­lu­ción in­for­má­ti­ca con 10.000 ho­ras de pro­gra­ma­ción a sus es­pal­das. Además, vi­vían en el país que desa­rro­lló los compu­tado­res y ac­ce­die­ron a los or­de­na­do­res de críos. Ga­tes se es­ca­pa­ba de ca­sa de no­che pa­ra usar el or­de­na­dor de su co­le­gio.

En el ca­so de Jobs, su bió­gra­fo Wal­ter Isaac­son des­ta­ca que el fun­da­dor de Ap­ple se crio en un ba­rrio de San Francisco cu­yos ve­ci­nos eran in­ge­nie­ros. Sus pa­dres bio­ló­gi­cos te­nían tí­tu­lo uni­ver­si­ta­rio y los adop­ti­vos sa­bían de me­cá­ni­ca. Sus ami­gos eran los fri­kis del co­le­gio e in­ven­ta­ban bro­mas. Des­de la cu­na, Jobs tu­vo asig­na­do un fon­do pa­ra fi­nan­ciar su ca­rre­ra. Tras su eta­pa hippy, se ob­se­sio­nó con el di­se­ño mi­ni­ma­lis­ta. En Ap­ple se gran­jeó la fa­ma de ge­nio y ti­rano. Echó a pa­ta­das a un equi­po en­te­ro por fra­ca­sar con un pro­to­ti­po. Los eje­cu­ti­vos que con­tra­tó lo apar­ta­ron del trono en los años 80 pe­ro re­sur­gió cuan­do lan­zó el iPod e iPho­ne.

En cuan­to a Elon Musk, fun­da­dor de Tes­la y XS­pa­ce, na­ció en Su­dá­fri­ca en 1971 y era una ra­ta de bi­blio­te­ca con me­mo­ria fo­to­grá­fi­ca que se le­yó la En­ci­clo­pe­dia Bri­tá­ni­ca. A los 10 años, su pa­dre le com­pró un or­de­na­dor cuan­do na­die sa­bía lo que era y em­pe­zó a pro­gra­mar mien­tras los ma­to­nes de cla­se le da­ban pa­li­zas. Emi­gró a Amé­ri­ca y, pa­ra pa­gar­se la Uni­ver­si­dad, al­qui­ló una ca­sa de 10 ha­bi­ta­cio­nes don-

GLADWELL DI­CE QUE PA­RA SER EL ME­JOR EN UN OFI­CIO BASTAN 10.000 HO­RAS

de mon­ta­ba fies­tas y co­bra­ba en­tra­da. En­ten­dió el bum de In­ter­net en 1996 y fun­dó su pri­me­ra start-up, ZIP, en un apar­ta­men­to cu­tre en Pa­lo Al­to, en Si­li­con Va­lley. Él pro­gra­ma­ba, las jor­na­das eran ma­ra­to­nia­nas, sin du­char­se y so­bre­vi­vien­do a ba­se de piz­za. Ven­dió ZIP por 10 mi­llo­nes. Su ve­cino de blo­que era Pe­ter Thiel, co­fun­da­dor de Pa­yPal, otro fu­tu­ro mul­ti­mi­llo­na­rio. En De ce­ro a Cien (2014), Thiel ha­bla de su ge­ne­ra­ción: «Mu­chos eran abs­traí­dos, re­traí­dos, sin ape­go so­cial, pe­ro quie­nes se ha­lla­ban en un tér­mino me­dio fue­ron los que pu­die­ron so­bre­sa­lir y ga­nar mu­cho más di­ne­ro del so­ña­do. Los nerds de Pa­yPal eran fans de la ca­pi­ta­lis­ta La Gue­rra de las Ga­la­xias, no de Start Trek ».

Jeff Be­zos, el fun­da­dor de Ama­zon, na­ció en 1964. Ni­ño pro­di­gio, de jo­ven tra­ba­jó en Wall Street pa­ra Des­co, una con­sul­to­ra que usa­ba su­per­or­de­na­do­res. En vez de bro­kers, ha­bía ma­te­má­ti­cos. En 1992 com­pren­dió la im­por­tan­cia de In­ter­net y se mu­dó a Seattle, don­de te­nía su se­de Mi­cro­soft, pa­ra mon­tar la ma­yor li­bre­ría on li­ne del mun­do. So­lo con­tra­ta­ba a em­plea­dos adic­tos del tra­ba­jo. En el 2000, ya era ri­co.

Y los fun­da­do­res de Fa­ce­book o Goo­gle es­tu­dia­ron en uni­ver­si­da­des de éli­te co­mo Har­vard o Stan­ford, que aban­do­na­ron pa­ra triun­far en las re­des so­cia­les. Qui­zás un fac­tor ex­pli­ca el éxi­to de ca­si to­dos es­tos ge­nios: el fon­do de in­ver­sio­nes KPMG apos­tó su ca­pi­tal en ellos.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.