LA BUE­NA ES­TRE­LLA DE MER­CA­DO­NA

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - ACTUALIDAD - Juan Roig PRE­SI­DEN­TE DE MER­CA­DO­NA

Siem­pre que ha­bla, nos re­ga­la una ba­te­ría de ti­tu­la­res. Lo ma­lo es que no se pro­di­ga mu­cho. Lo su­yo son las oca­sio­nes con­ta­das. El lu­nes fue una de ellas. Y no de­frau­dó. Fue en el Con­gre­so Na­cio­nal de la Em­pre­sa Fa­mi­liar que se ce­le­bró en Va­len­cia con la asis­ten­cia de cer­ca de 700 em­pre­sa­rios y la pre­sen­cia del Rey. «La eco­no­mía va igual que en el 2017, pe­ro la gen­te es­tá más aco­jo­na­da por el lío au­to­nó­mi­co» fue una de las per­las que sol­tó Juan Roig (Va­len­cia, 1949), pre­si­den­te de Mer­ca­do­na y uno de los em­pre­sa­rios con más en­jun­dia del país. Du­ran­te su in­ter­ven­ción, que du­ró 45 mi­nu­tos — al­go inusual en al­guien po­co da­do a los fo­cos— ade­más de bro­mear con el len­gua­je in­clu­si­vo («ha­bla­re­mos de em­pre­sa­rios y em­pre­sa­rias, por­que si no lue­go te me­ten en la cár­cel») y de ani­mar a sus co­le­gas a «sa­lir del ar­ma­rio» y con­tar qué ha­cen pa­ra ven­cer la ma­la repu­tación que les per­si­gue, en­to­nó el mea cul­pa por el fra­ca­so de la ven­ta on­li­ne de la ca­de­na. Su gran obsesión.

No le due­len pren­das a Roig en re­co­no­cer lo mal que han he­cho las co­sas en Mer­ca­do­na en eso de la di­gi­ta­li­za­ción. Pe­ro eso es­tá cam­bian­do. Tan­to que, aun­que el pro­ce­so va «bas­tan­te atra­sa­do», Roig es­pe­ra que en cin­co años, de­je de ser una «bo­ñi­ga» pa­ra ser «ad­mi­ra­do». Y eso des­pués de, sin pe­los en la len­gua, ase­gu­rar ha­ce aho­ra un año: «Nues­tra web es una mier­da». Ni que de­cir tie­ne que el re­vue­lo fue ma­yúscu­lo.

Pe­ro po­cos du­dan de que, tam­bién en In­ter­net, con­se­gui­rá el de Va­len­cia lo que se pro­pon­ga. Sin du­da, tie­ne es­tre­lla. Y de las bue­nas. Des­de que era ni­ño. Ape­nas con­ta­ba seis años cuan­do a pun­to es­tu­vo de mo­rir —jun­to a seis de sus sie­te her­ma­nos— en el in­cen­dio de los Al­ma­ce­nes Gay, si­tua­dos jus­to de­ba­jo de su ca­sa. Cua­tro ma­ri­nes nor­te­ame­ri­ca­nos los sal­va­ron de en­tre las lla­mas.

Se­sen­ta años se­pa­ran a la car­ni­ce­ría que sus pa­dres —Fran­cis­co y Tri­ni­dad— abrie­ron en 1960 en Po­bla de Far­nals del gi­gan­te de la dis­tri­bu­ción que es hoy Mer­ca­do­na, con 1.600 su­per­mer­ca­dos y 84.000 tra­ba­ja­do­res.

Lo del nom­bre se le ocu­rrió a uno de sus her­ma­nos. Lo co­pió del de una em­pre­sa de pas­tas ita­lia­na, lla­ma­da Mer­ca­don­na, al que le qui­tó una de las enes.

La pri­me­ra car­ni­ce­ría la abrie­ron en 1960, pe­ro la se­mi­lla del ne­go­cio, Cár­ni­cas Roig, la plan­ta­ron an­tes. En la dé­ca­da de los cua­ren­ta. «Mi pa­dre te­nía cer­dos, los traía­mos de An­da­lu­cía, los en­gor­dá­ba­mos y los ven­día­mos en Ca­ta­lu­ña. No sé por qué, eran los tiem­pos de des­pués de la gue­rra», ex­pli­ca­ba ha­ce unos años en un con­gre­so el em­pre­sa­rio. «De ahí pasamos al ma­ta­de­ro y lue­go a la car­ni­ce­ría. Y ahí, a al­gún her­mano mío se le ocu­rrió lo de ven­der tam­bién bo­tes de to­ma­te: ‘ya que pa­sa el clien­te…’».

En 1981, Juan Roig y su es­po­sa, Hor­ten­sia He­rre­ro, de­ci­die­ron com­prar­le el ne­go­cio a los pa­dres del em­pre­sa­rio. En la ope­ra­ción par­ti­ci­pa­ron tam­bién Fer­nan­do,

Tri­ni­dad y Am­pa­ro Roig, her­ma­nos del ac­tual pre­si­den­te de la com­pa­ñía. Te­nían en­ton­ces ocho es­ta­ble­ci­mien­tos en Va­len­cia. Nue­ve años des­pués de aque­llo, el ma­tri­mo­nio se ha­cía con la ma­yo­ría del ca­pi­tal. Hoy fi­gu­ran en la lis­ta de los más ri­cos del mun­do que elabora For­bes. Le atri­bu­ye a Roig una for­tu­na de 3.700 mi­llo­nes de eu­ros. La ter­ce­ra del país, por de­trás de las de Aman­cio Or­te­ga y su hi­ja San­dra. La de su mu­jer es de 1.900, tam­bién den­tro del top ten.

Se co­no­cie­ron en la Fa­cul­tad de Eco­nó­mi­cas de Va­len­cia en 1968. Era oc­tu­bre. Se ca­sa­ron en 1973. El 20 de oc­tu­bre. Y en oc­tu­bre, el de 1981, se hi­zo Roig con el ti­món de la em­pre­sa. Un mes fe­ti­che, sin du­da, pa­ra el ma­tri­mo­nio. Tie­nen cua­tro hi­jas: Am­pa­ro, las me­lli­zas Hor­ten­sia y Ca­ro­li­na, y Jua­na. So­bre es­ta úl­ti­ma, la ben­ja­mi­na, re­cae el re­to de la di­gi­ta­li­za­ción.

Hor­ten­sia es, ade­más, pro­pie­ta­ria del 28 % de Mer­ca­do­na, lo que la con­vier­te en la prin­ci­pal so­cia de su ma­ri­do. For­man un buen tán­dem. No hay quien los pa­re.

ABRALDES | http://abral­de­sar­ts­tu­dios.jim­do.com

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