Ba­ró­me­tro de la ten­sión fa­mi­liar

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mujer de Hoy - - En Primera Persona -

Ba­ja. La mi­tad de la familia lle­ga tar­de a pe­sar de que en la con­vo­ca­to­ria se acla­ra­ba que el ho­ra­rio no era fle­xi­ble ni orien­ta­ti­vo. Rea­li­zas cua­tro res­pi­ra­cio­nes pro­fun­das y mi­ras al fu­tu­ro con con­fian­za.

De ba­ja a me­dia. Los re­tra­sa­dos apa­re­cen con un in­vi­ta­do. Fal­ta un cu­bier­to. Fal­ta un re­ga­lo. Fal­ta una co­pa... Sal­go co­rrien­do a com­prar to­do. Sprint fi­nal.

Me­dia. El cu­ña­do por ex­ce­len­cia me pre­gun­ta cuán­to tiem­po de coc­ción lle­va el pa­vo. Se asom­bra cuan­do le res­pon­do que la coc­ción es len­ta y lar­ga. Me ex­pli­ca con to­do de­ta­lle por que él lo ha­bría he­cho mu­cho me­jor. Cla­ro, tie­ne un horno de úl­ti­ma ge­ne­ra­ción, que no con­su­me ener­gía. Son­río. Res­pi­ro. Le di­go que na­die le ha pe­di­do opi­nión. Me­dia. Mi pri­ma la del pue­blo –so­lo la veo en Na­vi­da­des y la úl­ti­ma vez es­tu­vi­mos seis me­ses sin ha­blar­nos (quie­ro de­cir, sin what­sa­pear­nos)– co­men­ta que es­toy más gor­da que el año pa­sa­do. “Tú, en cam­bio es­tás mu­cho más jo­ven. Creo que se te ha ido la mano con el bo­tox de la fren­te, no se te ha qui­ta­do la ca­ra de asom­bro des­de que has en­tra­do por la puer­ta”, con­tra­ata­co.

Me­dia alta. Mi cu­ña­do abre la ne­ve­ra y di­ce que se ha com­pra­do una mu­cho me­jor, más ba­ra­ta y que con­su­me me­nos. Los cu­ña­dos siem­pre ha­cen las co­sas me­jor y a cos­te ce­ro. Ade­más, lo ha­cen an­tes de que a nin­gún otro ser hu­mano se le hu­bie­ra ocu­rri­do la idea. Por eso son cu­ña­dos. Es un sa­cer­do­cio. Me­dia alta. En la me­sa, con los en­tran­tes, al­guien ha­bla de las elec­cio­nes. Pon­go ca­ra de pe­rro. La con­vo­ca­to­ria prohi­bía ex­pre­sa­men­te ha­blar de po­lí­ti­ca y he com­pra­do el ca­va en La Rio­ja. Em­pie­za a pi­tar el horno con el su­flé y aún es­ta­mos en los en­tran­tes.

Alta. Mi cu­ña­do di­ce que ese so­ni­do es pro­pio de hor­nos que es­tán des­ca­ta­lo­ga­dos en el mer­ca­do. El su­yo, en cam­bio, emi­te susurros de­li­ca­dos y mur­mu­llos su­ti­les. Lo man­do ca­llar. Mi ma­ri­do di­ce que es­toy ten­sa. Lo man­do ca­llar. Mi sue­gra di­ce “Hmm”. La man­do ca­llar. El horno emi­te un pi­ti­do agudo y cons­tan­te. Lo man­do ca­llar.

Muy alta. De­bo de­ci­dir en dos mi­nu­tos si apa­go el horno y se ba­ja el su­flé, o si sir­vo el pos­tre an­tes del pri­mer pla­to. Lo cual ele­va­ría al má­xi­mo el ni­vel de cu­ña­dis­mo y se­ría la anéc­do­ta pre­fe­ri­da de mi sue­gra du­ran­te el res­to del año. Pa­so al plan B: ti­ro el su­flé a la ba­su­ra.

Muy alta. Mi sue­gra co­men­ta que es muy arries­ga­do ha­cer un su­flé pa­ra la ce­na de No­che­bue­na. Mi ma­dre le da la ra­zón y apor­ta un da­to más: “So­bre to­do si lo ha­ces por pri­me­ra vez”. Am­bas tie­nen pro­ble­mas de oí­do pe­ro go­zan de una vis­ta de águi­la im­pe­rial. Evi­den­te­men­te me han vis­to ti­rar el su­flé a la ba­su­ra. Ha­go tres res­pi­ra­cio­nes pro­fun­das.

Pun­to má­xi­mo. Mi cu­ña­do se mar­ca una con­fe­ren­cia so­bre có­mo ha­cer un su­flé en No­che­bue­na con la má­xi­ma efi­cien­cia y el mí­ni­mo gas­to ener­gé­ti­co. A la po­rra los an­sio­lí­ti­cos, me sir­vo una co­pa de vino.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.