ICÍAR BO­LLAÍN

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mujer de Hoy - - Protagonistas -

(Ma­drid, 1967)

Cuen­ta Icíar Bo­llaín que cuan­do el di­rec­tor Víc­tor Eri­ce le pi­dió que hi­cie­ra una prue­ba pa­ra El Sur, ella le con­tes­tó que no po­día por­que te­nía un exa­men. En­ton­ces ti­mi­dez, te­nía 16 y mu­cha pe­ro se le fue qui­tan­do a fuer­za de pe­lí­cu­las y de ro­da­je. Ac­triz y di­rec­to­ra con los pies fir­me­men­te tra­ba­dos en la reali­dad, su ci­ne jue­ga a fa­vor de la bon­dad. Ca­sa­da con Paul La­verty, guio­nis­ta de Ken Loach ( se co­no­cie­ron en el ro­da­je de Tie­rra y li­ber­tad, en 1994), tie­nen tres hi­jos y vi­ven en Edim­bur­go. Es fun­da­do­ra de CI­MA ( Aso­cia­ción de Mu­je­res Ci­neas­tas y de Me­dios au­dio­vi­sua­les) y de­co­ran su ca­sa dos Go­ya por la di­rec­ción y el guión de Te doy mis ojos ( 2003) y el pre­mio a la me­jor pe­lí­cu­la de la Se­ma­na de la Crí­ti­ca en Can­nes por Flo­res de otro mun­do (1999). Sí, hay mu­cha pre­sión es­té­ti­ca. An­na sa­be más que yo so­bre ser ac­triz... Aho­ra to­do va a más ve­lo­ci­dad. Al ter­mi­nar mi pri­me­ra pe­lí­cu­la no ha­bía ni Go­yas. Aho­ra, con los pre­mios, si no eres la ac­triz re­ve­la­ción, ma­lo. Y si no es­tás no­mi­na­da, peor. Hay una pre­sión tre­men­da. ¿Por qué? ¡ Pe­ro si yo ya he he­cho lo que te­nía que ha­cer, por fa­vor, de­jad­me tran­qui­la con el Go­ya! ¿Por qué de­be preo­cu­par­me? Lue­go no me lo dan, ¿y qué pa­sa? ¡ A ver si mi ma­dre va a llo­rar por­que ni me no­mi­nan! Qué más da si el tra­ba­jo es bueno... Y te­ner mi­llo­nes de se­gui­do­res…veo una pre­sión in­creí­ble en có­mo se es­tá to­do el ra­to mi­dien­do el éxi­to. Sí, en la tele, a ve­ces es­co­gen a actores por­que tie­nen mu­chos se­gui­do­res en Ins­ta­gram o en Twit­ter. ¡En ci­ne no! Bueno, hay pe­lis pa­ra ado­les­cen­tes que ha­cen lo mis­mo... Da un po­co de mie­do que ha­ya tan po­cos per­so­na­jes co­mo Al­ma: una chi­ca de ver­dad que no va a mer­ced de lo que le pa­sa al chi­co ni es la tí­pi­ca guapa. Me asus­ta pen­sar en si voy a te­ner que es­tar pen­dien­te de ser la más mo­na pa­ra que me den tra­ba­jo. Me di­go a mí mis­ma que si quie­ren a otra por­que es más guapa, se­gu­ra­men­te no es un lu­gar don­de yo quie­ro es­tar. Hay mu­cha vio­len­cia vi­sual con­tra los per­so­na­jes fe­me­ni­nos. Y lo te­ne­mos ya tan in­te­gra­do, que ni los di­rec­to­res se dan cuen­ta. Hoy el pro­ble­ma es la vio­len­cia, pe­ro en los 90 eran los des­nu­dos. To­das las ac­tri­ces de mi ge­ne­ra­ción han pa­sa­do tar­de o tem­prano por es­ce­nas de ca­ma o de du­cha que te­nían por úni­co pre­tex­to el des­nu­dar­las. Era muy can­sino. Ne­ce­si­ta­mos más per­so­na­jes fe­me­ni­nos que sean mo­tor de la ac­ción, no la her­ma­na, la novia, la hi­ja...

¿ Por qué cues­ta tan­to en­con­trar pe­lí­cu­las es­pa­ño­las que ha­blen real­men­te de no­so­tras? ¿Qué le pa­sa a nues­tro ci­ne?

Que no en­cuen­tra es­pa­cio en las sa­las. Ese ci­ne que es per­so­nal pe­ro ac­ce­si­ble, en el que yo en­mar­ca­ría El oli­vo, que en­tre­tie­ne pe­ro tam­bién nos de­ja al­go, es­tá en un cue­llo de bo­te­lla. Son pe­lí­cu­las con per­so­na­jes reales, que re­tra­tan có­mo vi­vi­mos, cuá­les son nues­tros va­lo­res, nues­tra cul­tu­ra, co­sas que ni el ci­ne de au­tor ni el de pa­lo­mi­tas pue­de ha­cer. Pe­ro es un ci­ne im­por­tan­te, ne­ce­sa­rio. Y lo es­ta­mos per­dien­do.

“En los 90 te­nía­mos que des­nu­dar­nos. Aho­ra el pro­ble­ma es la vio­len­cia”

A.C. I.B.

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