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CRIS­TI­NA MORATÓ

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mujer de Hoy - - Sumario -

EN LAS ÚL­TI­MAS SEMANAS, Hi­llary Clin­ton ya da por he­cho que se­rá la can­di­da­ta del Par­ti­do De­mó­cra­ta a la Pre­si­den­cia de los Es­ta­dos Uni­dos. A sus 68 años y con una lar­ga tra­yec­to­ria po­lí­ti­ca co­mo pri­me­ra da­ma, se­na­do­ra y se­cre­ta­ria de Estado, de­cla­ra­ba eu­fó­ri­ca ha­ber al­can­za­do un hi­to his­tó­ri­co. Pe­ro los ase­so­res de su cam­pa­ña de­be­rían ha­ber­la in­for­ma­do bien por­que Hi­llary no es la pri­me­ra as­pi­ran­te a la Ca­sa Blan­ca. Ha­ce si­glo y me­dio ya lo fue Vic­to­ria Wood­hull, una pe­rio­dis­ta ade­lan­ta­da a su épo­ca que lu­chó por los de­re­chos de las mu­je­res. La su­ya es una his­to­ria de su­pera­ción en aquel si­glo XLX don­de ellas no po­dían vo­tar ni asis­tir a la uni­ver­si­dad. Vic­to­ria na­ció en una fa­mi­lia muy mo­des­ta en un pue­blo re­mo­to del estado de Ohio. Tu­vo nue­ve her­ma­nos de los que so­lo so­bre­vi­vie­ron cin­co. Su ma­dre era anal­fa­be­ta e hi­ja ile­gí­ti­ma y su pa­dre, un es­ta­fa­dor. La pe­que­ña ape­nas asis­tió a la es­cue­la, pe­ro sus maes­tros la con­si­de­ra­ban muy in­te­li­gen­te. Con 15 años se ca­só con un mé­di­co que le do­bla­ba la edad. Pron­to des­cu­brió que su nue­vo es­po­so era al­cohó­li­co y mu­je­rie­go, lo que la obli­gó a tra­ba­jar fue­ra de ca­sa pa­ra man­te­ner a sus dos hi­jos. Vic­to­ria aca­bó di­vor­cián­do­se de su ma­ri­do pe­ro con­ser­vó su ape­lli­do. Mien­tras en su vi­da pri­va­da no en­con­tra­ba la es­ta­bi­li­dad, en el mun­do de las fi­nan­zas co­se­chó un gran éxi­to. Jun­to con su her­ma­na, fue la pri­me­ra mu­jer que tra­ba­jó co­mo co­rre­do­ra de Bol­sa y ga­nó una for­tu­na en Wall Street.

CON EL DI­NE­RO FUNDARON

un pe­rió­di­co pa­ra dar voz a las ideas li­be­ra­les y fe­mi­nis­tas de Vic­to­ria, y apo­yar su can­di­da­tu­ra. En aque­llos años, co­men­zó una eta­pa po­lí­ti­ca muy ac­ti­va. En sus mí­ti­nes abor­da­ba te­mas ta­búes co­mo la edu­ca­ción se­xual, el uso de an­ti­con­cep­ti­vos, el vo­to fe­me­nino y las fal­das cor­tas. Tam­bién el amor li­bre, que pa­ra ella sig­ni­fi­ca­ba te­ner li­ber­tad pa­ra ca­sar­se, di­vor­ciar­se y te­ner hi­jos sin la in­ter­fe­ren­cia de le­yes. En 1872 se pre­sen­tó co­mo as­pi­ran­te a la Pre­si­den­cia por el par­ti­do Equal Rigths (Igual­dad de De­re­chos). Su can­di­da­tu­ra fue du­ra­men­te cues­tio­na­da al no ha­ber cum­pli­do los 35 años, la edad mí­ni­ma exi­gi­da pa­ra ser pre­si­den­te. Mal­tra­ta­da por los me­dios, se la acu­só de ser pros­ti­tu­ta por­que su pe­rió­di­co de­fen­día a las mu­je­res que prac­ti­ca­ban di­cho ofi­cio. Vic­to­ria reac­cio­nó ata­can­do la hi­po­cre­sía de la épo­ca. Días an­tes de las elec­cio­nes, pu­bli­có un ar­tícu­lo que desató un es­cán­da­lo. En él des­ve­la­ba la re­la­ción adúl­te­ra de un im­por­tan­te pas­tor pro­tes­tan­te de Nue­va York. Co­mo re­pre­sa­lia, fue en­car­ce­la­da has­ta que pa­sa­ran las elec­cio­nes. Fue el fin de su ca­rre­ra po­lí­ti­ca pe­ro no de su lu­cha. Frus­tra­da y de­pri­mi­da, emi­gró a In­gla­te­rra don­de co­men­zó una nue­va vi­da. Se vol­vió a ca­sar, se de­di­có a dar con­fe­ren­cias y pu­bli­có una re­vis­ta con su hi­ja. Si Clin­ton ven­ce en las elec­cio­nes de no­viem­bre, po­drá de­cir bien al­to que ha he­cho his­to­ria. Se­rá la pri­me­ra mu­jer al fren­te de la na­ción más po­de­ro­sa del mun­do. Un sue­ño que no al­can­zó la ol­vi­da­da Vic­to­ria Wood­hull.

La pe­rio­dis­ta Vic­to­ria Wood­hull fue can­di­da­ta a la pre­si­den­cia de EE.UU. en 1872.

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