La MA­DRE de in­ter­net

RA­DIA PERL­MAN

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mujer de Hoy - - Mujeres En Primera Línea -

No le gus­ta el so­bre­nom­bre que le col­gó ha­ce tiem­po un pe­rio­dis­ta. “Na­die pue­de ser ma­dre de in­ter­net. Fue el re­sul­ta­do de mu­chos avan­ces dis­tin­tos”, re­pi­te es­ta mu­jer de per­ma­nen­te son­ri­sa y me­le­na pla­tea­da. Sin em­bar­go, su des­cu­bri­mien­to, el al­go­rit­mo de ár­bol de ex­pan­sión (STP, Span­ning Tree Pro­to­col) fue en los 80 el em­pu­jón de­fi­ni­ti­vo pa­ra que la red Et­her­net pa­sa­ra de co­nec­tar unos cien­tos de or­de­na­do­res a con­ver­tir­se en un te­ji­do mu­cho más am­plio y ex­ten­so. “No tar­dé más de una se­ma­na en crear el STP”, de­cla­ra en ca­da en­tre­vis­ta. Le cos­tó más com­po­ner un poe­ma ins­pi­ra­do en él, que su hi­jo con­vir­tió en can­ción y su hi­ja in­ter­pre­tó con ella al piano. Por­que Perl­man, que ha he­cho sus pi­ni­tos co­mo mo­no­lo­guis­ta có­mi­ca, nun­ca fue una in­ge­nie­ra al uso. Se crió en New Jer­sey, don­de la fa­mi­lia se tras­la­dó por el tra­ba­jo de su ma­dre, Ho­pe Perl­man, pro­gra­ma­do­ra pa­ra el Go­bierno. A Ra­dia no le gus­ta­ban, ni le gus­tan, los or­de­na­do­res. Pre­fie­re los acer­ti­jos, la es­cri­tu­ra, el ar­te y la mú­si­ca. Era, eso sí, una em­po­llo­na y su fa­ci­li­dad pa­ra las cien­cias le abrió las puer­tas del MIT, el Ins­ti­tu­to Tec­no­ló­gi­co de Mas­sa­chu­setts, don­de es­tu­dió Ma­te­má­ti­cas y Pro­gra­ma­ción. Co­rrían los años 70 y so­lo 50 de los 1.000 es­tu­dian­tes eran mu­je­res. “Ni me da­ba cuen­ta. So­lo en las ra­ras oca­sio­nes en las que apa­re­cía al­gu­na más en cla­se me per­ca­ta­ba de lo ex­tra­ño que era ver­la allí”. Na­da más gra­duar­se le ofre­cie­ron tra­ba­jo en las com­pa­ñías tec­no­ló­gi­cas pio­ne­ras y so­lo a fi­na­les de los 80, tras ser ma­dre –de su ha­llaz­go y de su pri­mer hi­jo–, vol­vió a las au­las pa­ra doc­to­rar­se en In­for­má­ti­ca. Hoy tie­ne más de 70 pa­ten­tes y es una de las vo­ces más res­pe­ta­das so­bre se­gu­ri­dad en in­ter­net, un mons­truo de di­men­sio­nes que nun­ca ima­gi­nó y so­bre el que sien­te res­pon­sa­bi­li­dad ¿ma­ter­nal? En­tre sus pro­yec­tos es­tá lo­grar que los da­tos ca­du­quen y no se pue­dan re­cu­pe­rar, pa­ra que el usua­rio no es­té tan ex­pues­to. Su idea es­tá en es­ta fra­se: “No po­de­mos ju­gar­nos nues­tra li­ber­tad con una de­pen­den­cia ex­ce­si­va de las compu­tado­ras. Si lo ha­ce­mos, 1984 es­ta­rá a me­nos de 14 años de dis­tan­cia”. No es su­ya, pe­ro ca­si. La di­jo en 1970 Ho­pe Perl­man; la ma­dre de la ma­dre de in­ter­net. CAR­MEN RO­SA

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.