HEAT­HER MARKS

“No es fá­cil equi­li­brar lo pú­bli­co y lo pri­va­do en las re­des” Con sus enor­mes ojos azu­les y su ca­ra de mu­ñe­ca, la top ca­na­dien­se ha con­quis­ta­do a las gran­des fir­mas, pe­ro tie­ne tam­bién una vi­da so­li­da­ria. Por G. P.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mujer de Hoy - - Moda Vip -

HHa pro­ta­go­ni­za­do más de 40 cam­pa­ñas pa­ra Mos­chino, Ar­ma­ni, Cal­vin Klein, Dol­ce & Gab­ba­na, Just Ca­va­lli, Lacoste, Max Mara... Sus ci­fras son de vér­ti­go. Ga­nó un con­cur­so de mo­de­los a los 12 años y con 15 de­bu­tó en la al­ta cos­tu­ra. Ese mis­mo año, 2004, hi­zo más de 45 des­fi­les in­ter­na­cio­na­les. Des­de en­ton­ces, es una de las tops más desea­das pa­ra las gran­des cam­pa­ñas, con tra­ba­jos pa­ra fir­mas de be­lle­za co­mo Re­vlon, Nars y M·A·C; o de ro­pa in­te­rior, co­mo Vic­to­ria’s Se­cret. Es ca­na­dien­se, pe­ro des­de ha­ce años vi­ve en Nue­va York, en su apar­ta­men­to de Green­wich Vi­lla­ge, con su Bull­dog In­glés, Otis.

Mu­jer­hoy. ¿Qué es lo más gra­ti­fi­can­te de su tra­ba­jo co­mo mo­de­lo?

Heat­her Marks. Te­ner la opor­tu­ni­dad de tra­ba­jar con gen­te muy ins­pi­ra­do­ra, crea­ti­va y con enor­me ta­len­to de to­das par­tes del mun­do. Apren­do mu­chí­si­mo de to­dos ellos.

Tra­ba­ja des­de la ado­les­cen­cia...

Ni en mis me­jo­res sue­ños ha­bría ima­gi­na­do te­ner la mi­tad de la ca­rre­ra que ten­go. No hay un so­lo día que no me sien­ta agra­de­ci­da por es­tar don­de es­toy.

¿Es eso el éxi­to?

El éxi­to es con­se­guir un im­pac­to po­si­ti­vo en la vi­da de otras per­so­nas. Echar la vis­ta atrás y sa­ber que lo has he­cho bien con las de­ci­sio­nes que has to­ma­do y có­mo te has com­por­ta­do con los de­más.

¿Qué ha­ce en un día sin se­sio­nes?

Soy una apa­sio­na­da del pi­la­tes, es­toy a pun­to de con­se­guir mi cer­ti­fi­ca­do. Ade­más, soy vo­lun­ta­ria en una aso­cia­ción.

¿En qué ac­cio­nes so­cia­les es­tá im­pli­ca­da?

Tra­ba­jo ayu­dan­do a gen­te sin ho­gar. Soy vo­lun­ta­ria en una igle­sia lo­cal y atien­do a quie­nes no tie­nen re­cur­sos a la ho­ra de co­mer. En mi co­ra­zón tam­bién hay lu­gar pa­ra pro­te­ger a los ani­ma­les: tra­ba­jo con una pro­tec­to­ra y acu­do a la pe­rre­ra pa­ra dar­les de co­mer, la­var­los, sa­car­los a pa­sear... Te­ne­mos que to­mar con­cien­cia de que cual­quier pe­que­ño pro­ble­ma que po­da­mos ayu­dar a so­lu­cio­nar es una con­tri­bu­ción muy va­lio­sa pa­ra los de­más.

¿Prac­ti­ca de­por­te?

Sí, soy muy ac­ti­va. Pa­so los ve­ra­nos ha­cien­do wind­surf y es­quí acuá­ti­co; y en in­vierno es­quío. Me gus­ta el con­tac­to con la na­tu­ra­le­za des­de que era ni­ña. Cre­cí a las afue­ras de Cal­gary y tu­ve una in­fan­cia muy fe­liz.

¿Vi­ve allí su fa­mi­lia?

Sí, en­tre Cal­gary y Van­cou­ver, así que voy a vi­si­tar­los en va­ca­cio­nes y ca­da vez que ten­go al­gún fin de se­ma­na lar­go. La fa­mi­lia es mi re­fe­ren­te vi­tal; cre­cí con otros tres hermanos y to­dos tie­nen hi­jos, así que so­mos mu­chos... Es­te ve­rano es­ta­mos or­ga­ni­zan­do ya las va­ca­cio­nes pa­ra re­unir­nos to­dos en una casa que te­ne­mos en Bri­tish Co­lum­bia.

¿Có­mo in­flu­yen los cam­bios de la in­dus­tria en su pro­fe­sión?

El ma­yor cam­bio es la apa­ri­ción de las re­des so­cia­les, que dan voz a las mo­de­los y las con­vier­ten en una par­te ac­ti­va de la co­mu­ni­ca­ción. Las re­des son una pla­ta­for­ma pa­ra opi­nar y com­par­tir, pe­ro es una ta­rea com­ple­ja y de­li­ca­da: nun­ca es fá­cil en­con­trar el equi­li­brio en­tre la par­te pú­bli­ca y pri­va­da de tu vi­da.

Heat­her lle­va blu­sa de De­sigual, fal­da de Sal­va­to­re Ferragamo y pen­dien­tes de Dol­ce & Gab­ba­na.

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