Mue­re el ti­bu­rón pes­ca­do en Mas­só

El ani­mal es­ta­ba ya sin vi­da cuan­do lo re­co­gió la Guar­dia Ci­vil, que ya ha abier­to una investigación

La Voz de Galicia (Vigo) - Vigo local - - ÁREA METROPOLITANA - CAR­LOS PON­CE

El ti­bu­rón pes­ca­do en Can­gas el pa­sa­do do­min­go no pu­do su­pe­rar las gra­ves he­ri­das pro­vo­ca­das por el blo­que de ce­men­to que te­nía ata­do y fa­lle­ció a los po­cos se­gun­dos de sa­car­lo del agua. Así lo con­fir­mó ayer un por­ta­voz de la Guar­dia Ci­vil, que ase­gu­ró que cuan­do la pa­tru­lla se acer­có a la zo­na pa­ra re­co­ger al ani­mal, es­te ya es­ta­ba muer­to. Cuan­do el Se­pro­na fue aler­ta­do, los agen­tes se en­con­tra­ron al ti­bu­rón so­bre el sue­lo de Mas­só.

Las de­ce­nas de cu­rio­sos que se ha­bían acer­ca­do por la tar­de pa­ra pre­sen­ciar el ha­llaz­go ha­bían des­apa­re­ci­do. Se­gún la Guar­dia Ci­vil, tam­po­co es­ta­ba Pa­blo Aller, el pes­ca­dor que sa­có al es­cua­lo del agua.

Los he­chos tu­vie­ron lu­gar al­re­de­dor de las 18.00 ho­ras del do­min­go. Aller, ve­cino de Can­gas, es­ta­ba in­ten­tan­do pes­car cho­cos. Pe­ro lo que mor­dió el an­zue­lo fue un ti­bu­rón de más de un me­tro y me­dio de lon­gi­tud. «Res­pi­ra­ba con mu­cha di­fi­cul­tad y es­ta­ba san­gran­do», re­cor­da­ba Aller.

La Guar­dia Ci­vil ha abier­to una investigación pa­ra es­cla­re­cer lo su­ce­di­do. Pe­se a que to­da­vía no han tras­cen­di­do más da­tos, las pri­me­ras hi­pó­te­sis apun­tan a que se tra­ta de una cap­tu­ra ile­gal lle­va­da a ca­bo por al­gún fur­ti­vo de la zo­na, que de­ci­dió fon­dear el ti­bu­rón atán­do­le a la co­la un blo­que de ce­men­to y cau- sán­do­le nu­me­ro­sas he­ri­das de enor­me gra­ve­dad.

El ha­llaz­go cau­só es­tu­pe­fac­ción en­tre los pes­ca­do­res que es­ta­ban en Mas­só y des­per­tó la cu­rio­si­dad de los ve­ci­nos, que se acer­ca­ron al lu­gar pa­ra in­mor­ta­li­zar el mo­men­to.

El pes­ca­dor, uno de los gran­des re­pre­sen­tan­tes del mo­vi­mien­to oku­pa en O Mo­rra­zo, bro­mea­ba tras su cap­tu­ra al re­co­no­cer que la ca­ña con la que sa­có al es­cua­lo del mar la com­pró re­cien­te­men­te pa­ra pes­car lu­bi­nas. «Si to­das las lu­bi­nas son así... Ten­dré que com­prar una ca­ña nue­va pa­ra ti­bu­ro­nes», ase­gu­ró. Pa­blo Aller es un afi­cio­na­do a la pes­ca y ma­ri­ne­ro de pro­fe­sión que acu­de ha­bi­tual­men­te al en­torno de Mas­só a la es­pe­ra de em­bar­car­se ha­cia su pró­xi­mo des­tino.

No es la pri­me­ra vez que los ve­ci­nos de Can­gas se en­cuen­tran con un ti­bu­rón. El pa­sa­do ve­rano, unos ba­ñis­tas en­con­tra­ron en la pla­ya de Pin­téns una cría de un es­cua­lo azul, lo que tam­bién pro­vo­có una enor­me ex­pec­ta­ción.

GUAR­DIA CI­VIL

El es­cua­lo apa­re­ció en el en­torno de la fá­bri­ca can­gue­sa de Mas­só.

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