Me ro­deo de gen­te con los pies en el suelo, por si me despisto”

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - RESPON DE - TEX­TO: MARÍA VIDAL

Di­ce que no sa­be si es­tá en su me­jor mo­men­to, pe­ro sí en uno “pre­cio­so”. Es­te año ha cum­pli­do 30. En tres me­ses es­tre­na “Ju­lie­ta”, la nue­va de Al­mo­dó­var, y en tan so­lo una se­ma­na “Pal­me­ras en la nie­ve” con Ma­rio Ca­sas. Sin du­da, es el mo­men­to de Adria­na.

Le­gus­ta más una bue­na char­la que una fiesta por la no­che. Ya lo di­ce ella, que es más bien diur­na. Y esa fres­cu­ra la trans­mi­te con ca­da pa­la­bra, con esa im­por­tan­cia que le da a las pe­que­ñas co­sas, a dis­fru­tar de un pa­seo por el cam­po o a ir en busca de toallas y sá­ba­nas pa­ra su ho­gar. Por­que ahí “re­co­gi­di­ta” es don­de más le gus­ta es­tar. Bueno, y de­lan­te de una claqueta. Es­tá enamo­ra­da.... de la pa­la­bra “ac­ción”.

—Nue­va chi­ca Al­mo­dó­var: un sue­ño, una res­pon­sa­bi­li­dad, otro tra­ba­jo más...

—Es un tra­ba­jo más muy in­tere­san­te y a las ór­de­nes de un di­rec­tor con mu­chí­si­ma in­te­li­gen­cia.

—¿Qué hay que ha­cer pa­ra ser chi­ca Al­mo­dó­var?

—Las per­so­nas que tra­ba­ja­mos con Pe­dro no nos sen­ti­mos chi­cas ni chi­cos Al­mo­dó­var, so­mos ac­to­res a las ór­de­nes de un di­rec­tor. Yo no te sé de­cir qué hay que ha­cer, yo hi­ce tres prue­bas y qui­so con­tar con­mi­go, pe­ro no hay una cla­ve.

—Pe­ro to­do el mun­do quie­re tra­ba­jar con él, in­clu­so An­ge­li­na Jo­lie, tie­ne al­go que cau­ti­va a las ac­tri­ces.

—Des­de lue­go, pe­ro él tie­ne mu­chí­si­mas vir­tu­des pa­ra que­rer tra­ba­jar con él, la ca­pa­ci­dad pa­ra en­ten­der a la mu­jer, mu­chas ve­ces me­jor que no­so­tras mis­mas, una in­te­li­gen­cia y una ma­ne­ra de lle­gar al fon­do de to­dos los con­flic­tos muy agu­da, y a la vez sa­be com­bi­nar es­to, es­ta se­rie­dad y es­te sen­ti­do del tra­ba­jo con un sen­ti­do del hu­mor muy chis­pean­te. Es muy adic­ti­vo por­que es una per­so­na con mu­chí­si­mo ni­vel de ge­nia­li­dad.

—El per­fil de mu­jer Al­mo­dó­var ha ido cam­bian­do a lo largo de los años, qui­zás se ha so­fis­ti­ca­do, pe­ro en el fon­do con­ser­va el co­ra­je, la sin­ce­ri­dad, la as­tu­cia... ¿te iden­ti­fi­cas con es­te per­fil de mu­jer?

—No lo sé, yo creo que los per­so­na­jes de Pe­dro son dis­tin­tos to­dos, Car­men Maura no ha­ce to­dos los pa­pe­les, ni Ma­ri­sa Pa­re­des, ni Pe­né­lo­pe... y es­ta pe­lí­cu­la es dis­tin­ta a las an­te­rio­res, es un dra­ma pro­fun­do, no sa­bría de­cir si hay una no­ta que aú­ne a to­das las mu­je­res que re­tra­ta Pe­dro, pe­ro si hay al­go que pue­do de­cir es que son co­mo muy li­ga­das a la tie­rra y con una ma­ne­ra de su­frir in­ten­sa.

—Siem­pre te ven en pa­pe­les dra­má­ti­cos, ¿te cues­ta mu­cho reír­te?

—No, la ver­dad que no, me río mu­chí­si­mo. He he­cho co­me­dia tam­bién, pe­ro, bueno, a mí es que me gus­ta ha­cer dra­ma, tam­bién me en­can­ta­ría ha­cer co­me­dia, me gus­tan mu­cho las fran­ce­sas, me gus­tan to­dos los gé­ne­ros, pe­ro la ver­dad es que me enamo­ro de la pe­lí­cu­la y no pien­so lo qué es, pien­so en el per­so­na­je, si es dra­ma o si es co­me­dia no es lo que más me atrae, me atrae más con­tar la his­to­ria de esa per­so­na.

—¿Qué pa­pel te hu­bie­ra gus­ta­do in­ter­pre­tar?

—El de Jo­die Fos­ter en El Si­len­cio de los cor­de­ros.

—Vi­ves aje­na a la fa­ma, al éxi­to, pe­ro des­pués de pro­mo­cio­nes, en­tre­vis­tas, pho­to­calls, lle­gas a ca­sa y po­nes la te­le, o en ca­sa del herrero...

—Ab­so­lu­ta­men­te, lo has cla­va­do. Al lle­gar a ca­sa li­bri­to y familia.

— Da la sen­sa­ción des­de fue­ra de que eres in­tro­ver­ti­da, ¿ o es una for­ma de pro­tec­ción?

—Soy bas­tan­te so­cia­ble, pe­ro lo que pa­sa es que no voy a mu­chos ac­tos ni a mu­chos even­tos so­lo a los que tie­nen que ver con el tra­ba­jo, con un es­treno, o con un pre­mio en con­cre­to. Yo creo que más que eso es que soy bas­tan­te diur­na, en­ton­ces por la no­che a mí me gus­ta es­tar bas­tan­te re­co­gi­di­ta.

—Pa­ra se­guir sien­do Adri en tu gru­po de ami­gas, ¿hay que ais­lar­se un po­co de es­te mun­do?

—No, yo creo que hay que to­mar de ca­da mun­do lo ma­ra­vi­llo­so o lo que te atra­pe de él, y a mí lo que más me enamo­ra es la pa­la­bra: ac­ción o cor­ten. Y el res­to aun­que no sea lo que más me gus­ta de es­te mun­do me com­pen­sa, por­que pue­do cum­plir mi sue­ño que es in­ter­pre­tar. Y de la vi­da tomo to­do lo de­más.

—Por ejem­plo...

—Pa­sear por el cam­po, co­mer, una bue­na char­la, es­cu­char a mis ami­gas...

—¿La co­ci­na se te da bien?

—Nor­ma­li­llo, muy bien no.

—Pe­ro, ¿co­ci­nas?

—Me gus­ta, y ca­da vez me gus­ta más. Me re­la­ja y es muy gra­ti­fi­can­te co­mer al­go que has pre­pa­ra­do, y me­ter al­go en la bo­ca que te sor­pren­da su sa­bor.

—De­cías an­tes que eres muy ca­se­ra, que te gus­ta mu­cho es­tar “re­co­gi­di­ta”. Es­to es si­nó­ni­mo de qué.

—Del cie­lo, de la paz, me en­can­ta.

—Te gus­ta la moda en to­das sus ver­tien­tes, por­que in­clu­so has di­se­ña­do.

—Sí, he di­se­ña­do una co­lec­ción de len­ce­ría y es­toy es­pe­ran­do a un mo­men­to bueno pa­ra lan­zar­la.

—¿Aún no ha lle­ga­do?

—No, pa­ra mí no, lo he he­cho muy des­pa­ci­to y con mu­cho ca­ri­ño, y es­ta­mos en ello. Ya os avi­sa­re­mos.

—Po­cos sa­ben que eres una co­lec­cio­nis­ta de pren­das vin­ta­ge (de tu abue­la, de tu pa­dre...)

—Me gus­ta mu­chí­si­mo, y tú eres una de­tec­ti­ve.

—Tam­bién sé que te gus­ta mu­cho com­prar sá­ba­nas y toallas...

—Me en­can­ta.

—¿Qué tie­nen?

—Co­mo soy muy ca­se­ra, pa­ra mí las co­sas de pri­me­ra ne­ce­si­dad son muy im­por­tan­tes, las me­jo­res toallas que en­cuen­tre y las sá­ba­nas pa­ra mí di­cen mu­cho del es­ta­do de una ca­sa, por­que ade­más tie­ne mu­cho que ver con mi­mar­te y cui­dar­te, por­que pa­ra mí el sue­ño es de los mo­men­tos más im­por­tan­tes, y la­var­te es muy pu­ri­fi­can­te.

—En tu ca­so, ¿no hay du­da de que la interpretación la lle­vas en la san­gre?

—Pue­de ser, es ver­dad mi tío abue­lo se de­di­có a la pin­tu­ra, mi ma­dre tam­bién, ade­más de ser abo­ga­da. Pue­de ve­nir por ahí, pe­ro nun­ca se sa­be. Des­de lue­go en ca­sa siem­pre nos han en­se­ña­do la im­por­tan­cia que era es­tar vin­cu­la­do al ar­te, que fue­ra una ma­ne­ra de pa­ci­fi­car el alma y el cuer­po.

—Aún así no te creían, pen­sa­ban que co­mo a to­dos les da­ba por al­go ...

—No es que no me cre­ye­ran, es que pre­fe­rían tam­bién no pres­tar mu­cha aten­ción por­que te­nía 5 años, y los pa­dres siem­pre as­pi­ran a que los hi­jos se vin­cu­len a tra­ba­jos que a la cor­ta pa­re­cen más es­ta­bles, aun­que vis­to lo vis­to, to­do pa­re­ce bas­tan­te ines­ta­ble así que igual ha si­do una bue­na elec­ción.

—¿Te cos­tó mu­cho con­ven­cer­les?

—No, la ver­dad es que no. No pa­ré de in­sis­tir. Cuan­do las co­sas son tan na­tu­ra­les y se da co­mo una ne­ce­si­dad más que co­mo un capricho, pues los pa­dres si quie­ren te apo­yan, y en mi ca­so me apo­ya­ron.

—Con 5 añi­tos no se tie­nen re­fe­ren­tes, pe­ro tú sa­bías a quién que­rías pa­re­cer­te o veías a al­guien en la te­le.

—Íba­mos al ci­ne de sú­per pe­que­ños, y yo so­lo sa­bía que lo que sen­tía era má­gi­co, o en ca­sa cuan­do mis pa­dres nos po­nían una pe­lí­cu­la, y que­ría for­mar par­te de ese acon­te­ci­mien­to.

—¿Cuán­do te dis­te cuen­ta de que ha­bía me­re­ci­do de­jar tu ca­rre­ra u otra vi­da a un la­do?

—No, no yo no he de­ja­do la ca­rre­ra a un la­do, me que­da un año y me­dio por­que

me cues­ta, y siem­pre me co­rre con­vo­ca­to­ria por­que cuan­do em­pie­zan los exá­me­nes em­pie­zo a ro­dar, pe­ro no la he de­ja­do a un la­do, y tam­po­co es­pe­ra­ba que es­ta pro­fe­sión de­mos­tra­ra que me­re­cía la pe­na ha­ber­la ele­gi­do a ella. Es una elec­ción de vi­da por­que es mi pa­sión, pe­ro no he te­ni­do que re­nun­ciar a na­da, creo que cuan­do al­go es tu pa­sión y una elec­ción sa­na te per­mi­te te­ner una familia y una vi­da más o me­nos nor­mal.

—Con 21 años lle­gó la no­mi­na­ción al Go­ya, una edad un po­co pe­li­gro­sa, se pue­de per­der el nor­te, pen­sar que es­tá to­do he­cho, y na­da más le­jos de la reali­dad.

—Des­de lue­go, yo pien­so que eso va con la for­ma de ser de las per­so­nas, opor­tu­ni­da­des pa­ra per­der el nor­te te­ne­mos to­dos los días pe­ro creo que va con el ca­rác­ter y con quién es­tés ro­dea­do y te gus­te com­par­tir tu vi­da. Yo siem­pre com­par­to mi vi­da con per­so­nas que dis­fru­tan más aquí en la Tie­rra que so­bre­vo­lan­do las al­tu­ras, por eso siem­pre eli­jo ro­dear­me de esas per­so­nas por si al­gu­na vez me despisto que ti­ren de mí.

—Pe­ro, ¿có­mo te lo to­mas­te?

—Con mu­cho ner­vio­sis­mo, yo los premios no me los tomo co­mo una re­la­ja­ción, sino co­mo un in­cen­ti­vo y co­mo una lla­ma­da de aten­ción pa­ra se­guir por el ca­mino. Me lo to­mé co­mo mu­cha ale­gría pe­ro con mu­cha pre­sión.

—Pron­to lle­gó uno de tus gran­des pa­pe­les, “La Se­ño­ra”, que di­cen que la veía has­ta la Rei­na Sofía.

—Sí, me hi­zo mu­chí­si­ma ilu­sión. Ade­más, la Rei­na Sofía me pa­re­ce un mo­de­lo de ele­gan­cia, y que a ella le apa­sio­na­ra es­ta se­rie, le gus­ta­ra la ma­ne­ra en la que es­ta­ba en­fo­ca­da, me re­sul­tó muy ha­la­ga­dor.

—¿Es di­fí­cil ha­cer un pa­pel, co­mo el de Si­ra, del que la gen­te ya se ha for­ma­do una idea so­bre él an­te­rior­men­te?

—Siem­pre tie­nes la in­quie­tud de un per­so­na­je del que ya se han po­di­do ima­gi­nar mu­cho por­que es un per­so­na­je de no­ve­la, de ficción, y no sa­bes si vas a coin­ci­dir con su idea o con su ima­gi­na­rio, pe­ro no pue­des vi­vir con la men­te pues­ta en eso, lo que ha­ces es vol­car­te, ofre­cer el 100% de tu crea­ti­vi­dad y de tu es­fuer­zo y ver qué su­ce­de.

—Con Si­ra te lle­ga­ron mi­les de fe­li­ci­ta­cio­nes, di­rec­to­res que te pe­dían por Re­yes...

—Yo no vi­ví el éxi­to co­mo se vio des­de fue­ra. Fue un tra­ba­jo tan in­ten­so y tan du­ro, un equi­li­brio ma­ra­vi­llo­so.

IN­MI­NEN­TE ES­TRENO

Otra adap­ta­ción, la de “Pal­me­ras en la nie­ve”, que ro­dó jun­to a Ma­rio Ca­sas y que es­tre­na el día 18 de di­ciem­bre, es una de las pro­duc­cio­nes más es­pe­ra­das del año.

CHI­CA AL­MO­DÓ­VAR

Es­te ve­rano es­tu­vo en Ga­li­cia, con­cre­ta­men­te en Fe­rrol, ro­dan­do a las ór­de­nes del man­che­go que la ha ele­gi­do, jun­to a Em­ma Suá­rez, pa­ra su nue­va pe­lí­cu­la “Ju­lie­ta”.

SU PA­PEL DE SI­RA

Aun­que lle­va do­ce años en el mun­do de la interpretación, uno de sus gran­des pa­pe­les, ha si­do pro­ta­go­ni­zar la adap­ta­ción te­le­vi­si­va de “El tiem­po en­tre cos­tu­ras”

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