Creo en las ca­sua­li­da­des, y en es­te mun­dial las hay” Es­tá

Se­rá la som­bra de Es­pa­ña du­ran­te el mun­dial. Es­ta­rá cer­ca (a pie de cam­po) y le­jos a la vez (7.000 ki­ló­me­tros de dis­tan­cia). Se ha es­tu­dia­do Ru­sia a fon­do, por­que además de ser la wi­ki­pe­dia fut­bo­le­ra de es­ta ci­ta de­por­ti­va, apor­ta­rá re­por­ta­jes so­bre el pa

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - RESPONDE - TEX­TO: MA­RÍA VIDAL

acos­tum­bra­da a no te­ner va­ca­cio­nes en ve­rano, así que si las co­sas sa­len co­mo desea, es­ta vez dis­fru­ta­rá de unos días a fi­na­les de ju­lio con una co­pa en la mano. An­tes tie­ne un gran reto por de­lan­te, cu­brir uno de los ma­yo­res even­tos de­por­ti­vos del mun­do. Es­ta­rá a pie de cam­po, don­de pre­via­men­te es­tu­vo Sara Car­bo­ne­ro, pe­ro a Ma­ría Gómez le so­bran las com­pa­ra­cio­nes. En­tien­de que su­man clics pe­ro na­da más. Ella es­tá a lo suyo, do­mi­nar alineaciones ri­va­les y to­do un país co­mo Ru­sia.

—¿Siem­pre es­tás a mil? —Sí, es un po­co la his­to­ria de mi vi­da, pe­ro aho­ra muy con­ten­ta.

—¿Te ape­te­ce es­te reto?

—Sí, co­mo pe­rio­dis­ta es un even­to que por lo me­nos una vez en la vi­da to­do el mun­do que­rría po­der cu­brir, no hay even­to ma­yor, es­to o unas Olim­pia­das, al me­nos pa­ra mí que soy una apa­sio­na­da del de­por­te. Me pa­re­ce una opor­tu­ni­dad úni­ca. Es­toy un po­co ner­vio­sa, aun­que creo que más que ner­vios es ilu­sión. Es co­mo la no­che de Re­yes, son ner­vios bo­ni­tos, me ape­te­ce mu­cho.

—¿Son días de mu­cho es­tu­dio? —Sí, mis com­pa­ñe­ros se reían de mí el otro día, me de­cían: ‘¡Ma­ría que pa­re­ce que te es­tás pre­pa­ran­do una opo­si­ción!’. Pe­ro creo que an­te una opor­tu­ni­dad así hay que res­pon­der con mu­cho tra­ba­jo y ser muy pro­fe­sio­nal. Mis com­pa­ñe­ros es­tán en con­tac­to to­dos los días con la ac­tua­li­dad de­por­ti­va, yo tam­bién es­toy pues­ta por­que me gus­ta es­tar al día, pe­ro no so­lo es­toy es­tu­dian­do alineaciones o da­tos de­por­ti­vos, tam­bién es­toy pre­pa­ran­do da­tos so­bre Ru­sia. —¿Y qué sa­bes de Ru­sia?, co­mo le pre­gun­ta­ron a aque­lla Miss ha­ce años.

—Ya sé un po­qui­to más, además de que ha­ce frío, de que son bue­na gen­te, me es­tá pa­re­cien­do apa­sio­nan­te co­no­cer un país co­mo Ru­sia, que es tan úni­co, muy com­ple­jo a ni­vel po­lí­ti­co y geo­grá­fi­co. Mi in­ten­ción y la de la ca­de­na es, más allá de cu­brir la par­te de­por­ti­va, apor­tar un perfil más global, de có­mo es un país co­mo Ru­sia y có­mo se va a ir desen­vol­vien­do en es­te mun­dial.

—¿Has es­ta­do al­gu­na vez? —No, y en­ci­ma es­to le aña­de un pun­to de sorpresa y de ilu­sión ma­yor. En­tre mis libros de es­tu­dio es­tos días es­tán guías tu­rís­ti­cas co­mo si fue­ra a ha­cer el via­je de mi vi­da. —¿De mo­men­to en­ci­ma de la me­sa so­lo Por­tu­gal, Irán y Ma­rrue­cos? —El es­tu­dio lo ha­go de for­ma un po­co más global. Creo que hay que te­ner cla­ros los pri­me­ros tres ri­va­les, pe­ro más allá de esos, es im­por­tan­te co­no­cer por un la­do las in­cor­po­ra­cio­nes nue­vas, Is­lan­dia y Pa­na­má van a ju­gar por pri­me­ra vez, y tam­bién sa­ber po­si­bles ri­va­les fuer­tes y los mo­men­tos cla­ve. Ten­go muy bue­nas sen­sa­cio­nes pa­ra es­te año, es un equi­po re­no­va­do, de gen­te jo­ven, de mu­cha ilu­sión.

—Así que bue­nas sen­sa­cio­nes... —Yo creo mu­cho en las ca­sua­li­da­des y me gus­ta pen­sar que hay coin­ci­den­cias bo­ni­tas, y en el 2010, el año de Su­dá­fri­ca, ha­bía 12 ju­ga­do­res de­bu­tan­tes en la se­lec­ción y es­te año tam­bién son 12. Piensa que es una bue­na com­bi­na­ción en­tre ve­te­ra­nía y de­bu­tan­tes. Yo creo que en un mun­dial hay tres fac­to­res im­por­tan­tes: por su­pues­to que el equi­po sea fuerte; la suer­te; y el ter­cer in­gre­dien­te es la ilu­sión. Is­lan­dia es el ejem­plo. Es un país que tie­ne po­co más de 300.000 ha­bi­tan­tes, un ter­cio de la ma­yo­ría de las ciu­da­des de Ru­sia.

—¿Es un gran sal­to en tu ca­rre­ra? —Más que en sal­tos, a mí me gus­ta me­dir mi ca­rre­ra en pasos, y ten­go la sen­sa­ción de que ca­da pa­so que he da­do es ha­cia de­lan­te, y esa es la cla­ve pa­ra sa­ber que vas por el ca­mino co­rrec­to. Fí­ja­te co­mo sé los da­tos que en el 2014

en la fi­nal de Bra­sil más de tres mil mi­llo­nes de per­so­nas vie­ron por lo me­nos un mi­nu­to de esa fi­nal. No sé si hay un even­to que ge­ne­re más ex­pec­ta­ción. Es un reto, pe­ro tam­bién da un po­co de miedo, ¿cuán­ta gen­te va a es­tar pen­dien­te? —En tiem­pos de igual­dad, el 11 ti­tu­lar de la co­ber­tu­ra es­tá un po­co des­com­pen­sa­do, ¿no? —Creo que sin du­da nos que­da mu­cho tra­ba­jo pa­ra te­ner la sen­sa­ción de que en los equi­pos de tra­ba­jo hay igual­dad. Sí que es ver­dad que la fo­to no es com­ple­ta, que son las ca­ras me­diá­ti­cas, hay más com­pa­ñe­ras, téc­ni­cas, de pro­duc­ción... Hay que pen­sar que la fo­to es már­ke­ting.

—Sí, pe­ro es la ima­gen que se da. —Sí, es un do­ble juego, tie­nes ra­zón que dar­le vi­si­bi­li­dad a las mu­je­res al fi­nal es po­si­ti­vo por­que estamos ha­cien­do un re­fuer­zo de ‘oye, las co­sas han cam­bia­do y en los equi­pos tie­ne que ha­ber mu­je­res’, pe­ro tam­bién es ver­dad que en es­te equi­po hay más de las que sa­len en la fo­to. El már­ke­ting es un po­co así, quie­ren que sal­ga Kiko, Ca­ma­cho, Ca­rre­ño... un po­co la gen­te que pue­de lla­mar a que nos vean. Es im­por­tan­te que se sepa no so­lo que hay más mu­je­res en el equi­po, sino te­ner la sen­sa­ción de que po­co a po­co la co­sa es­tá cam­bian­do. ¿Que que­da ca­mino por ha­cer? Mu­chí­si­mo, pe­ro no so­lo en nues­tro equi­po. —Fue ha­cer­se pú­bli­co el equi­po de pe­rio­dis­tas que cu­bri­rá el mun­dial, y los ti­tu­la­res no se hi­cie­ron es­pe­rar: «La nue­va Sara Car­bo­ne­ro». ¿Có­mo te lo has to­ma­do? —No le he he­cho mu­cho ca­so, me lle­gó por tuits o por com­pa­ñe­ros que me di­je­ron: ‘Mi­ra lo que es­tán di­cien­do’. Sara es una pro­fe­sio­nal ex­ce­len­te que hi­zo su tra­ba­jo du­ran­te va­rias edi­cio­nes y yo soy otra pro­fe­sio­nal que es­pe­ro ha­cer­lo muy bien. Creo que es in­ne­ce­sa­rio com­pa­rar, cuan­do fi­chan a un com­pa­ñe­ro nue­vo no pien­san si es el nue­vo .... pe­ro su­pon­go que es­to da ti­tu­la­res. Sara es una persona co­no­ci­da que además tie­ne una vi­da pú­bli­ca y su­pon­go que po­ner su nom­bre en el ti­tu­lar ha­ce que la gen­te ha­ga clic mu­chí­si­mo más que con Ma­ría Gómez, que además de ser muy co­mún, me co­no­ce mu­chí­si­ma me­nos gen­te.

—Trans­mi­tes mu­cha alegría. —Sí. Soy muy po­si­ti­va, pe­ro lo que veis es mi tra­ba­jo, y mi tra­ba­jo me apa­sio­na, me fli­pa lo que ha­go, pe­ro tam­bién ten­go mis ma­los mo­men­tos. Soy una persona bas­tan­te prác­ti­ca, in­ten­to sa­car de mi vi­da, tan­to a ni­vel pro­fe­sio­nal co­mo per­so­nal, lo que no me ha­ce bien.

—Mó­ja­te: una fi­nal. —El ri­val más flo­jo, el que lle­gue peor. Pues­tos a ele­gir, aun­que sea un po­co ama­rra­te­gui, ele­gi­ría al que po­da­mos ga­nar.

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