La Guar­da Ci­vil des­car­ta que hu­bie­se un in­ten­to de se­cues­tro de una ni­ña de 12 años en Rian­xo

Tras lo­ca­li­zar el co­che del que ha­bló la ni­ña se co­rro­bo­ró que la ima­gi­na­ción le ju­gó una ma­la pa­sa­da

La Voz de Galicia (Vigo) - - Galicia - P. CALVEIRO

La tran­qui­li­dad ha­bi­tual que se res­pi­ra en Rian­xo se vio tras­tor­na­da ayer por un in­ci­den­te que pu­so en alerta a los cuer­pos de se­gu­ri­dad y a los pro­pios ve­ci­nos. El su­pues­to in­ten­to de se­cues­tro de una ni­ña de 12 años, en el nú­cleo ur­bano de la vi­lla y a ple­na luz del día, hi­zo sal­tar to­das las alar­mas en el mu­ni­ci­pio, has­ta que ya caí­da la no­che la Guar­dia Ci­vil des­car­tó los he­chos de­nun­cia­dos por el abue­lo de la me­nor.

El in­ci­den­te su­ce­dió ha­cia las 12.30 ho­ras cuan­do la jo­ven, que ayer se­cun­dó la huel­ga es­tu­dian- til, se di­ri­gía so­la des­de la ca­sa de sus pa­dres has­ta la de los abue­los. Al pa­re­cer, ca­mi­na­ba por la rúa Ar­cos Mol­des, una ca­lle es­pe­cial­men­te tran­si­ta­da por vehícu­los, ya que es una de las prin­ci­pa­les sa­li­das de la vi­lla, cuan­do se ba­jó de un To­yo­ta de co­lor ro­jo y alar­ga­do un hom­bre que se di­ri­gía co­rrien­do ha­cia ella.

La hui­da

Se­gún cons­ta en la de­nun­cia, la me­nor em­pren­dió la hui­da y, an­tes de lle­gar a una ro­ton­da que co­nec­ta con la rúa Rosalía de Cas­tro, se me­tió por un es­tre­cho ca­mino que hay a mano iz­quier­da. Pre­sa del mie­do, en lu­gar de ro­dear las úl­ti­mas fin­cas que la se­pa­ra­ban de la ca­sa de sus abue­los, de­ci­dió atra­ve­sar­las sal­tan­do al­gún pe­que­ño mu­ro pa­ra lle­gar has­ta su des­tino.

Al lle­gar a la ca­sa de sus abue­los, lla­mó al tim­bre y, como tar­da­ban en con­tes­tar, se fue a re­fu­giar a unas ga­le­rías pró­xi­mas en don­de hay va­rios co­mer­cios, has­ta que apa­re­cie­ron sus fa­mi­lia­res.

Una vez in­ter­pues­ta la de­nun­cia, pron­to se mon­tó un ope­ra­ti­vo de bús­que­da en el que co­la­bo­ra­ron la Guar­dia Ci­vil y la Po­li­cía Lo­cal de Rian­xo pa­ra dar con el pa­ra­de­ro del vehícu­lo y has­ta se so­li­ci­tó la coope­ra­ción ciu­da­da­na pa­ra ob­te­ner más pis­tas. De acuer­do a la des­crip­ción da­da por la me­nor, el in­di­vi­duo que la per­si­guió era un hom­bre al­to, cal­vo, con ojos cla­ros y ves­tía un chán­dal. Iba acom­pa­ña­do en el co­che en el que via­ja­ba por otros dos va­ro­nes, de en­tre unos 30 y unos 40 años.

Fi­nal­men­te, la Guar­dia Ci­vil lo­ca­li­zó el co­che y a sus ocu­pan­tes y con­fir­mó que to­do se de­bió a una con­fu­sión: «A la ni­ña la ima­gi­na­ción le ju­gó una ma­la pa­sa­da al cru­zar­se con un chi­co que co­rría ha­cia su tra­yec­to­ria y se asus­tó». Nin­guno de los que iban en el vehícu­lo te­nía an­te­ce­den­tes.

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