Mer­ca­do de ga­na­do y de pul­po

El miér­co­les es siem­pre una jor­na­da de gran ani­ma­ción en Cas­tro

La Voz de Galicia (Viveiro) - Especial1 - - Fiestas patronales - X.M.PA­LA­CIOS LA VOZ

El miér­co­les es en Cas­tro de Ri­bei­ras de Lea un día se­ña­la­do, la­bo­ra­ble mu­chas ve­ces, con ani­ma­ción fes­ti­va otras, im­por­tan­te siem­pre. La ra­zón de ese de­ta­lle, que cual­quie­ra que co­noz­ca mí­ni­ma­men­te la vi­lla po­drá con­fir­mar, es­tá en la ce­le­bra­ción del mer­ca­do se­ma­nal, cu­yas con­se­cuen­cias son va­ria­das e im­por­tan­tes.

El mer­ca­do ga­na­de­ro, cu­yas ins­ta­la­cio­nes se le­van­ta­ron ha­ce 40 años, do­tó a la lo­ca­li­dad de un nue­vo re­cin­to y la si­tuó al ni­vel de otras lo­ca­li­da­des im­por­tan­tes. Las cir­cuns­tan­cias han ido cam­bian­do y al campo no le han fal­ta­do reveses; pe­ro el mer­ca­do tie­ne por se­ma­na una me­dia de unas 640 ca­be­zas, fun­da­men­tal­men­te de ga­na­do va­cuno, y un mo­vi­mien­to eco­nó­mi­co de unos 120.000 eu­ros.

Al mis­mo tiem­po, en la lo­ca­li­dad se res­pi­ra un no­ta­ble mo­vi­mien­to ca­da miér­co­les, a pe- sar de que el mer­ca­do ga­na­de­ro se ale­jó del campo de la fe­ria y se si­tuó ha­cia las afue­ras. Esa zona for­ma par­te hoy del cen­tro ur­bano de ma­ne­ra to­tal; pe­ro el campo de la fe­ria, sin la pre­sen­cia de ani­ma­les, si­gue te­nien­do am­bien­te. Los miér­co­les, sea la ga­na­de­ría la ocu­pa­ción pro­fe­sio­nal o no, son mu­chas las per­so­nas que se ci­tan en Cas­tro pa­ra to­mar el pul­po.

Lle­ga­do el ve­rano, ve­ra­nean­tes y emi­gran­tes re­tor­na­dos se de­jan ver por el campo de la fe­ria, dis­pues­tos a sa­bo­rear unas ra­cio­nes de pul­po, que aquí se sir­ven con ca­che­los, en un en­torno cén­tri­co y pri­vi­le­gia­do a la vez: los car­ba­llos dan som­bra, re­ba­jan el ca­lor si la tem­pe­ra­tu­ra se dis­pa­ra y ha­cen más aco­ge­dor el lu­gar.

Fue­ra del ve­rano, a Cas­tro se acu­de tam­bién a co­mer el pul­po. Unos lo ha­cen por de­vo­ción, otros acu­den por­que se reúnen con ami­gos y co­no­ci­dos por di­ver­sas ra­zo­nes, y to­dos pa­re­cen coin­ci­dir en que el pul­po de Cas­tro me­re­ce la pe­na. En el mer­ca­do ga­na­de­ro, signo de los tiem­pos ac­tua­les, ya no se ven ga­na­de­ros que van a ven­der unas po­cas va­cas; en el campo de la fe­ria, en cambio, si­guen vién­do­se vecinos y fo­ras­te­ros de­gus­tan­do pul­po.

FO­TO AL­BER­TO LÓ­PEZ

El pul­po se cue­ce en cal­de­ros, a la vis­ta de los clien­tes que lue­go lo con­su­men

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