El sor­go, ali­men­to com­ple­to y re­sis­ten­te con­tra el ja­ba­lí

Una ex­plo­ta­ción de Vi­lal­ba lo cul­ti­va pa­ra usar­lo en la co­mi­da de las va­cas

La Voz de Galicia (Viveiro) - Especial2 - - Reportaje -

Pra­dos, cam­pos de maíz y... ¿Se pue­de pen­sar en pa­ta­tas, cen­teno, hor­ta­li­zas? En al­gu­na ex­plo­ta­ción ga­na­de­ra la res­pues­ta co­rrec­ta es sor­go, ce­real que no tiene mu­cha pre­sen­cia hasta aho­ra en Ga­li­cia. La elec­ción de ese cul­ti­vo no tiene, en reali­dad, na­da de exó­ti­co y sí de me­di­da ca­si inevi­ta­ble.

En la SAT Areal­ba, si­tua­da en la pa­rro­quia vi­lal­be­sa de San­ta­ba­lla, las in­de­sea­das vi­si­tas del ja­ba­lí te­nían una fre­cuen­cia que afec­ta­ba di­rec­ta­men­te a los cul­ti­vos de maíz, in­dis­pen­sa­ble en la ali­men­ta­ción del ga­na­do va­cuno de pro­duc­ción le­che­ra. La ga­na­de­ra Lu­pe Pra­do des­cu­brió las ven­ta­jas del sor­go co­mo ce­real que se li­bra­ba de los da­ños de la fau­na sal­va­je, y de las pa­la­bras a los he­chos hu­bo po­ca dis­tan­cia.

La pri­me­ra co­se­cha, rea­li­za­da el año pa­sa­do, tu­vo un em­pa­te en su­per­fi­cie: 20 hec­tá­reas si­guie­ron de­di­ca­das a maíz y otras tan­tas de­ja­ron si­tio al sor­go. El ba­lan­ce de pro­duc­ción es al­go di­fe­ren­te, ya que el ren­di­mien- to va­ría de un ce­real a otro, se­gún ex­pli­ca Lu­pe Pra­do: de una hec­tá­rea de­di­ca­da a maíz pue­den sa­lir 40.000 ki­los por co­se­cha; de una con sor­go, unos 30.000. La ex­plo­ta­ción tiene en to­tal 212 ca­be­zas —108 en or­de­ño—, lo que ayu­da a en­ten­der la ne­ce­si­dad de dis­po­ner de gran­des re­ser­vas de ce­real.

El ci­clo de la co­se­cha es muy si­mi­lar al del maíz. La ven­ta­ja de lle­gar al mo­men­to de la re­co­lec­ción sin da­ños de la fau­na sal­va­je se ob­ser­vó el año pa­sa­do. ¿Hay al­gu­na ra­zón que ex­pli­que exac­ta­men­te por qué que­da a sal­vo de los da­ños del ja­ba­lí ? «Non lle é ape­te­ci­ble», di­ce Pra­do.

La co­se­cha del año pa­sa­do es­tá guar­da­da, a la es­pe­ra de que se aca­be la de maíz pa­ra ser usa­da. Los dos ce­rea­les se mez­clan con el si­lo de hier­ba pa­ra la ali­men­ta­ción. La in­tro­duc­ción de es­te nue­vo no su­po­ne con­tra­tiem­po al­guno en la pre­pa­ra­ción, co­mo le ex­pli­ca­ron a Pra­do en la ga­na­de­ría de Chan­ta­da en la que se ase­so­ró an­tes de co­men­zar a cul­ti­var el sor­go en sus fin­cas.

FO­TO PA­LA­CIOS

El sor­go em­pe­za­rá a usar­se cuando se aca­ben las re­ser­vas de maíz del año pa­sa­do

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