Clash Ro­ya­le

La Voz de Galicia (A Coruña) - Internet y Redes Sociales - - Portada - TEX­TO: CÉ­SAR RO­DRÍ­GUEZ

To­das las cla­ves del vi­deo­jue­go pa­ra mó­vi­les que arra­sa ac­tual­men­te en­tre los más jó­ve­nes.

Fue el jue­go pa­ra mó­vi­les del 2016. Y tam­bién pue­de ser­lo del 2017. Más de cien mi­llo­nes de des­car­gas ava­lan al tí­tu­lo crea­do por los fin­lan­de­ses Su­per­cell. Arra­sa en­tre niños y ado­les­cen­tes, que jue­gan en­tre sí y mon­tan cla­nes pa­ra des­truir las to­rres del ri­val y ga­nar ba­ta­llas mul­ti­ju­ga­dor y con­se­guir las an­sia­das car­tas le­gen­da­rias, so­bre las que in­clu­so se han com­pues­to has­ta can­cio­nes.

Ve­rano del 2016. El mun­do vi­ve una au­tén­ti­ca fie­bre por un jue­go de reali­dad au­men­ta­da pa­ra mó­vi­les, Po­ké­mon

Go, que sa­le has­ta en los te­le­dia­rios y ge­ne­ra un de­ba­te so­cial al ha­cer­se vi­ra­les las imá­ge­nes de per­so­nas ca­zan­do mons­truos vir­tua­les por la ca­lle.

Enero del 2017. To­ca echar la vis­ta atrás, re­pa­sar lo que die­ron de sí los an­te­rio­res do­ce me­ses y ele­gir a los me­jo­res del año. Y el ga­na­dor no fue el tí­tu­lo ja­po­nés, sino Clash Ro­ya­le, una au­tén­ti­ca má­qui­na de en­gan­char ju­ga­do­res que a día de hoy acu­mu­la ya la frio­le­ra de más de cien mi­llo­nes de des­car­gas.

La re­ce­ta del éxi­to del jue­go de­sa­rro­lla­do por los fin­lan­de­ses Su­per­cell es apa­ren­te­men­te sen­ci­lla. Dos ju­ga­do­res hu- ma­nos (no se pue­de ju­gar con­tra la má­qui­na) se en­fren­tan so­bre un es­ce­na­rio fantástico-me­die­val en ba­ta­llas de tres mi­nu­tos en tiem­po real. Tie­nen un ejér­ci­to a su disposición for­ma­do por ca­ba­lle­ros, duen­des, ar­que­ras, gi­gan­tes o bru­jas; una can­ti­dad re­no­va­ble de eli­xir que per­mi­te arro­jar­las al com­ba­te; y tres to­rres. Una de ellas, la más gran­de y la más fuer­te, siem­pre ubi­ca­da en el cen­tro, es la del rey. Hay que de­fen­der­la a to­da cos­ta. Si la des­tru­yen, de­rro­ta to­tal, « ga­me

over », se aca­bó la par­ti­da. Hay va­rias for­mas de ga­nar. La prin­ci­pal es des­truir la for­ti­fi­ca­ción en la que sien­ta sus po­sa­de­ras el mo­nar­ca ri­val. La se­cun­da­ria es ir por de­lan­te en el mar­ca­dor cuan­do se ha­ya aca­ba­do el tiem­po prees­ta­ble­ci­do. Ca­da to­rre co­lap­sa­da da un pun­to (una co­ro­na). Si hay un em­pa­te, se va a la muer­te sú­bi­ta. En ella, el pri­me­ro que lo­gra de­rri­bar una cons­truc­ción ri­val, se lle­va la glo­ria y las re­com­pen­sas.

Ca­da cier­to tiem­po, gra­cias a sus lo­gros en com­ba­te, los ju­ga­do­res pue­den su­bir de ni­vel. A me­di­da que «suben de are­na» pue­den ac­ce­der a nue­vos es­ce­na­rios y ha­cer­se con me­jo­res car­tas. Y es que gran par­te del éxi­to de Clash Ro­ya­le re­si­de en lo que ocu­rre cuan­do no se lu­cha. Los ju­ga­do­res em­plean di­ne­ro vir­tual y ge­mas pa­ra abrir co­fres y con­se­guir car­tas con uni­da­des más le­ta­les -co­mo el be­bé dra­gón o el ro­bot PEKKA- y me­jo­rar sus ejér­ci­tos. El gran ob­je­ti­vo son las le­gen­da­rias.

Tam­bién pue­den usar di­ne­ro real. El jue­go ba­se, con ver­sio­nes pa­ra dis­po­si­ti­vos An­droid e iOS, es gra­tui­to, pe­ro ofre­ce a los usua­rios la po­si­bi­li­dad de ha­cer com­pras. Y ese es uno de los pun­tos a te­ner en cuen­ta a la ho­ra de per­mi­tir a los me­no­res dis­fru­tar del jue­go. Hay que con­fi­gu­rar co­rrec­ta­men­te el dis­po­si­ti­vo pa­ra evi­tar que la tar­je­ta de cré­di­to pue­da lle­var una sa­cu­di­da.

Clash Ro­ya­le le en­can­ta a los niños. Es uno de los te­mas de con­ver­sa­ción do­mi­nan­tes en los re­creos de mu­chos co­le­gios. Una de las op­cio­nes más atrac­ti­vas pa­ra los más pe­que­ños de la ca­sa son los cla­nes. Los in­te­gran­tes de un clan pue­den ha­cer ba­ta­llas amis­to­sas en­tre sí. Y pue­den bus­car la alian­za con otro pa­ra ba­tir­se en due­lo con otros dos campeones de una agru­pa­ción ri­val.

Clash Ro­ya­le no es el pri­mer gran éxi­to de Su­per­cell. La com­pa­ñía fin­lan­de­sa ya triun­fó ha­ce cin­co años con Clash of Clans. Aun­que com­par­te per­so­na­jes con su jue­go her­mano, el me­ca­nis­mo es di­fe­ren­te, al­go más com­ple­jo. El ju­ga­dor di­ri­ge los destinos de una al­dea, pue­de cons­truir in­fra­es­truc­tu­ras, re­co­lec­tar re­cur­sos, en­ro­lar un ejér­ci­to (sin car­tas), eri­gir for­ti­fi­ca­cio­nes y ata­car a vi­llas ri­va­les. Si ven­ce en la ba­ta­lla, ob­ten­drá gran­des re­com­pen­sas.

«CLASH OF CLANS»

Es­te tí­tu­lo lan­za­do en el 2012 aún es­tá muy vi­vo -aún tie­ne mi­llo­nes de ju­ga­do­res- y aca­ba de re­ci­bir una gran ac­tua­li­za­ción de con­te­ni­do que lo ha re­no­va­do ca­si por com­ple­to. Se han in­cor­po­ra­do una se­gun­da al­dea, nue­vas op­cio­nes de cons­truc­ción y un sis­te­ma de com­ba­te dis­tin­to. Aho­ra los asal­tos son mu­tuos y, el que lo ha­ga me­jor, se lle­va­rá el bo­tín. Aun­que el ver­da­de­ro bo­tín aca­ba en las ma­nos de Su­per­cell, que ya ven­de des­de su tien­da di­gi­tal ar­tícu­los de mer­ca­do­tec­nia so­bre los per­so­na­jes más ca­ris­má­ti­cos de sus jue­gos es­tre­lla y tie­ne pla­nes pa­ra sa­car­le mu­cho ju­go a los emer­gen­tes es­ports. Clash Ro­ya­le y su an­te­ce­sor son fe­nó­me­nos glo­ba­les. Su pá­gi­na en You­tu­be cuen­ta con va­rios ví­deos con de­ce­nas de mi­llo­nes de re­pro­duc­cio­nes. Y uti­li­zan un ca­nal es­pe­cial, TV Ro­ya­le, pa­ra que la gen­te pue­da ver par­ti­das de gran­des ju­ga­do­res mun­dia­les. Esos ví­deos han en­cum­bra­do a va­rias es­tre­llas del por­tal. Y han ge­ne­ra­do la po­lé­mi­ca. Mu­chos usua­rios se que­jan de que siem­pre apa­re­cen los mis­mos y que se

ig­no­ran sus proezas.

EL GRAN OB­JE­TI­VO DE LOS JU­GA­DO­RES ES CON­SE­GUIR CAR­TAS LE­GEN­DA­RIAS

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