SE­GU­RI­DAD VIAL

LLEGAN LOS PEO­RES ME­SES PA­RA EL TRÁ­FI­CO. LOS DÍAS SON MÁS COR­TOS Y LA VI­SI­BI­LI­DAD SE RE­DU­CE. EN ESAS CON­DI­CIO­NES, EL PEA­TÓN SE LA JUE­GA. HA­CER­SE VER ES SU PRI­ME­RA OBLI­GA­CIÓN AL SA­LIR A LA CA­RRE­TE­RA. Y EL CHA­LE­CO RE­FLEC­TAN­TE, SU ME­JOR PRO­TEC­CIÓN.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Motor - - OPINIÓN - Por Jo­sé Ma­nuel Pan

Más atro­pe­llos: ¿Son se­gu­ros los cha­le­cos re­flec­tan­tes?

Ha­cer­se ver. Esa es la me­jor re­co­men­da­ción pa­ra el pea­tón. Es su pri­me­ra obli­ga­ción. Le va la vi­da en ello. En ca­rre­te­ra, la vi­si­bi­li­dad es cla­ve pa­ra evi­tar atro­pe­llos, y ser vis­to a tiem­po es un se­gu­ro de vi­da pa­ra los ac­to­res más vul­ne­ra­bles del trá­fi­co. Por eso, el cha­le­co re­flec­tan­te, ade­más de ser obli­ga­to­rio en los mo­men­tos de me­nor vi­si­bi­li­dad, es su me­jor pro­tec­ción. Los es­tu­dios de la Dirección Ge­ne­ral de Trá­fi­co in­di­can que, de no­che, un pea­tón con cha­le­co es vi­si­ble a una dis­tan­cia de 150 me­tros pa­ra el con­duc­tor de un co­che que cir­cu­le a 120 ki­ló­me­tros por hora. De esa for­ma, ten­dría es­pa­cio su­fi­cien­te pa­ra de­te­ner­se sin gol­pear al pea­tón. Sin cha­le­co, el al­can­ce vi­sual se re­du­ce a so­lo 20 me­tros pa­ra un co­che que se des­pla­ce a 40 por hora, y, por tan­to, no po­dría de­te­ner­se a tiem­po de evi­tar el atro­pe­llo.

En Ga­li­cia mu­rie­ron el año pa­sa­do 17 pea­to­nes en atro­pe­llos en las ca­rre­te­ras in­ter­ur­ba­nas. Na­da que ver con las cifras del año 2007, cuan­do per­die­ron la vi­da 52 pea­to­nes en la red via­ria ga­lle­ga, pe­ro los atro­pe­llos si­guen sien­do una de las ma­yo­res preo­cu­pa­cio­nes pa­ra los res­pon­sa­bles de la se­gu­ri­dad vial en Ga­li­cia. So­bre to­do, por­que en la ma­yo­ría de los ca­sos son ac­ci­den­tes que los ex­per­tos ca­li­fi­can de evi­ta­bles.

ERRO­RES AL CRU­ZAR

El perfil del pea­tón atro­pe­lla­do en Ga­li­cia es el de un va­rón de más de 65 años que vis­te ro­pa os­cu­ra y que re­si­de cer­ca de la ca­rre­te­ra. El atro­pe­llo sue­le pro­du­cir­se cuan­do el pea­tón es­tá ter­mi­nan­do de cru­zar, lo que a jui­cio de los ex­per­tos in­di­ca que cal­cu­la mal la dis­tan­cia con el vehícu­lo y la ve­lo­ci­dad a la que es­te se apro­xi­ma. Mu­chos con­duc­to­res im­pli­ca­dos en atro­pe­llos ase­gu­ran que no vie­ron al pea­tón has­ta que lo te­nían en­ci­ma, cuan­do ya no ha­bía po­si­bi­li­dad de reac­ción. De ahí la im­por­tan­cia de que el pea­tón vis­ta pren­das re­flec­tan­tes pa­ra ser per­ci­bi­do a tiem­po por los con­duc­to­res.

MIL CHA­LE­COS MÁS EN GA­LI­CIA

En la úl­ti­ma cam­pa­ña de la DGT con­tra los atro­pe­llos, el pa­sa­do mar­zo, se re­par­tie­ron mil cha­le­cos re­flec­tan­tes. Las pa­tru­llas de la Agru­pa­ción de Trá­fi­co de la Guardia Ci­vil se en­car­ga­ron de en­tre­gar las pren­das a los pea­to­nes que se en­con­tra­ban por la ca­rre­te­ra en si­tua­ción de ries­go. Ade­más, les ad­ver­tían del pe­li­gro de ca­mi­nar por la ca­rre­te­ra sin ha­cer­se ver.

A 80 KM/H CA­SI NA­DIE SE SAL­VA

Pe­se al evi­den­te pro­ta­go­nis­mo del pea­tón en los atro­pe­llos en ca­rre­te­ra, lo cier­to es que si los con­duc­to­res re­du­je­sen la ve­lo­ci­dad al en­trar en zo­nas po­bla­das las con­se­cuen­cias se­rían me­nos trá­gi­cas. A 80 km/ h mue­ren el 95 % de los pea­to­nes atro­pe­lla­dos. A 50 km/h mue­ren el 50 %.

MI­GUEL VI­LLAR

PEA­TO­NES DE RIES­GO

En Ga­li­cia, los guar­dias ci­vi­les sue­len ser quie­nes en­tre­gan los cha­le­cos a los pea­to­nes de edad avan­za­da que se en­cuen­tran en si­tua­ción de ries­go. Así ocu­rrió en es­ta ca­rre­te­ra de Ou­ren­se, don­de el agen­te in­clu­so ayu­dó a co­lo­car el cha­le­co.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.