LU­CÍA, MI PE­DIA­TRA

«LOS NI­ÑOS NO NE­CE­SI­TAN IR A LA GUAR­DE­RÍA

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - PORTADA - TEX­TO: ANA ABELENDA Lu­cía Ga­lán PE­DIA­TRA Y ES­CRI­TO­RA FOTO: MER­CE­DES MORALEJO

en el Me­di­mar en Ali­can­te y co­mo «ami­ga» au­to­ri­za­da en la Red. Pe­dia­tra por vo­ca­ción, Lu­cía Ga­lán —au­to­ra de Lo me­jor de nues­tras vi­das y Eres una ma­dre ma­ra­vi­llo­sa— ha con­ver­ti­do su blog, Lu­cía, mi Pe­dia­tra, en un refugio an­te la so­bre­in­for­ma­ción y el rit­mo red bull del mo­men­to. Zas­ca al pre­sen­ta­dor Ja­vier Cár­de­nas por «sus de­cla­ra­cio­nes sem­bran­do la du­da so­bre las va­cu­nas y el au­tis­mo», Lu­cía Ga­lán ha­bla cla­ro so­bre va­cu­nas, guar­de­rías, ta­ble­tas y tips proac­ti­vos que con­vie­ne desechar. Y es­tán ahí: «Eres in­ven­ci­ble, No te ago­bies, To­do pa­sa, Tú pue­des... No, a ve­ces no pue­do. No so­mos má­qui­nas. Co­noz­co mi fuer­za, brutal, ani­mal y sal­va­je cuan­do ti­ro de ella; pe­ro tam­bién mis li­mi­ta­cio­nes», alien­ta quien di­ce que criar es po­si­ble a rit­mo de Cold­play o Mu­se.

—Aho­ra que va­mos a la ca­rre­ra en­tre las Ma­las­ma­dres y los gu­rús del ape­go, ¿po­de­mos re­la­jar­nos un po­co y criar a los ni­ños a rit­mo de Mu­se?

—¡Sí! He he­cho a mis hi­jos unos apa­sio­na­dos, co­mo su ma­dre. En ca­sa nos des­per­ta­mos con mú­si­ca, co­ci­na­mos con mú­si­ca, nos acos­ta­mos con mú­si­ca. Les po­nes una can­ción, la tra­du­ces, les pre­gun­tas qué les di­ce y sus res­pues­tas son ma­ra­vi­llo­sas, muy ins­pi­ra­do­ras. En es­ta vi­da de lo­cos, en que va­mos co­mo po­llos sin ca­be­za, te­ne­mos que bus­car mo­men­tos de tran­qui­li­dad. La mú­si­ca es mi me­jor cal­man­te.

—¿Qué otras co­sas nos ayu­dan a vi­vir y edu­car en la tran­qui­li­dad?

—Tie­nes que bus­car pe­que­ñas is­las en el día a día. La ho­ra de ir a la ca­ma, la me­dia ho­ra de cuen­to, po­ner el fo­co en ellos cuan­do nos sen­ta­mos a ce­nar o apro­ve­char el ra­to de acom­pa­ñar­los al co­le... son ins­tan­tes que pa­san des­aper­ci­bi­dos pe­ro que van a me­ter en su mo­chi­la pa­ra ti­rar de ellos de adul­tos. Más que un gran via­je o una su­per­fies­ta pi­ra­ta de cum­plea­ños, soy de­fen­so­ra de los mo­men­tos que les re­ga­la­mos a nues­tros hi­jos ca­da día. Los re­cor­da­rán.

—Es ha­blar de va­cu­nas y sal­tar la alar­ma. ¿Cuá­les son in­dis­pen­sa­bles?

—El ca­len­da­rio ava­la­do por la Aso­cia­ción Es­pa­ño­la de Pe­dia­tría es un ca­len­da­rio único, y cla­ro. En él hay unas va­cu­nas que es­tán fi­nan­cia­das por nues­tra Se­gu­ri­dad So­cial y otras que no, pe­ro to­das ellas es­tán recomendadas. Ale­jar­se de ese ca­len­da­rio es arries­ga­do.

—¿«La guar­de­ría les va bien pa­ra in­ter­ac­tuar y no abu­rrir­se»; o es lo que nos con­ta­mos pa­ra sentirnos me­jor?

—La Aso­cia­ción Es­pa­ño­la de Pe­dia­tría des­acon­se­ja es­co­la­ri­zar a los ni­ños me­no­res de 2 años por un mo­ti­vo pu­ra­men­te mé­di­co. Se tri­pli­ca el ries­go de con­traer en­fer­me­da­des in­fec­cio­sas (gas­tro­en­te­ri­tis, bron­qui­tis, oti­tis...). «¿Un ni­ño de 2 años ne­ce­si­ta des­de el pun­to de vis­ta de es­ti­mu­la­ción y desa­rro­llo cog­ni­ti­vo acu­dir a una guar­de­ría?», no. La guar­de­ría es una ne­ce­si­dad fa­mi­liar. Pe­ro cuan­do no tie­nes con quién de­jar­les, qué me­jor que de­jar­les con pro­fe­sio­na­les

pre­pa­ra­dos que los cui­dan bien

—¿Mu­cho tiem­po o, so­bre to­do, tie po de ca­li­dad con nues­tros hi­jos?

—La pre­gun­ta del mi­llón...

—Tiem­po de ca­li­dad, sí, muy bien, p ro ellos ne­ce­si­tan más tiem­po. ¿O n

—Sí, pe­ro dis­po­ne­mos del tiem­po q te­ne­mos. Oja­lá tu­vié­se­mos una va­ri pa­ra con­ver­tir dos ho­ras con ellos cua­tro... Pe­ro te­ne­mos nues­tros tra­baj y te­ne­mos que man­te­ner a nues­tras f mi­lias. «¿Cuan­to más tiem­po con nue tros hi­jos, me­jor?», evi­den­te­men­te. Ah ra si voy a es­tar 12 ho­ras con mis hi­jos eso va a su­po­ner un des­gas­te, una fru tra­ción, un ve­nir­me aba­jo, no. De­fiend la ca­li­dad de ca­da uno de los mo­me tos que com­par­ti­mos con nues­tros hi­jo

—Mu­chas mu­je­res su­fren el «Ti­red a the Ti­me». Pe­ro lo me­jor pa­ra los hi­jo ad­vier­tes, es una ma­dre fe­liz.

—Sin du­da. Lo que ne­ce­si­tan son un pa­dres fe­li­ces y se­gu­ros. Sa­bien­do q la fe­li­ci­dad per­ma­nen­te no exis­te... los pa­dres per­fec­tos. El ni­vel de exi­ge cia de unos pa­dres que son per­fec­tos siem­pre es­tán fe­li­ces, apar­te de no s real, es ago­ta­dor y un cuen­to de had pa­ra el ni­ño que des­pués an­te la vi di­rá: «¿Pe­ro es­to qué es?».

—¿Hay que edu­car­los en la frus­tra­ció

—Hay que en­se­ñar­los a caer y le­van­ta se, edu­car­los en las emo­cio­nes de la v da real, que van de la fe­li­ci­dad a la tri te­za, pa­san­do por la año­ran­za, la e vi­dia, la ale­gría, la so­le­dad o el mied

—Otro tó­pi­co: «Tie­nen de to­do y n va­lo­ran na­da». ¿So­mos muy ma­te­ri lis­tas... los pa­dres?

—Ol­vi­da­mos que los ni­ños son fe­lic con muy po­cas co­sas. Lo que ne­ce­si­ta es un en­torno es­ta­ble, unos pa­pás seg ros, que sean su refugio, su bas­tión, q siem­pre es­tén ahí. To­do lo de­más es s per­fi­cial pa­ra ellos. No se tra­ta de co prar­les más, sino de sal­pi­car sus vid con emo­cio­nes po­si­ti­vas.

—¿Lí­mi­te de edad con los mó­vi­les?

—La Es­cue­la Ame­ri­ca­na de Pe­dia­tría re­co­mien­da el uso de pan­ta­llas en m no­res de 2 años. El tiem­po que el niñ es­tá co­nec­ta­do es tiem­po que pier­de p ra es­tar co­nec­ta­do con la reali­dad. Viv mos un rit­mo mu­cho más lento que de los jue­gos hi­per­ace­le­ra­dos de pa ta­lla. Lo veo con mi hi­jo ma­yor, cua do se pa­sa de ros­ca... Cuan­do vuelv al mun­do real es­tán ace­le­ra­dos. Proh bir­las no, pe­ro li­mi­tar el uso de las t ble­tas es una res­pon­sa­bi­li­dad nuestr

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