Yo quiero un abue­lo

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - DEGERTE - TEX­TO: GLADYS VÁZ­QUEZ

UNA FI­GU­RA IM­PRES­CIN­DI­BLE. Sa­mi­ra y Lu­kaz no pi­den mu­cho: quie­ren un ma­yor cer­ca que les acom­pa­ñe en su día a día, en sus jue­gos y en su edu­ca­ción. Lo es­tán bus­can­do a tra­vés de una pla­ta­for­ma en In­ter­net.

Más­que mo­ver­se, Sa­mi­ra re­vo­lo­tea. Tie­ne 7 años. Sus ojos des­pren­den cu­rio­si­dad al ojear los li­bros de Moi­to Conto, una de sus pa­sio­nes. Es ex­tro­ver­ti­da, pe­ro mar­ca las dis­tan­cias tí­pi­cas de su edad cuan­do se le pre­sen­ta un des­co­no­ci­do. «Lu­kaz no puede ve­nir. Es­tá ma­lo», su­su­rra preo­cu­pa­da. Se re­fie­re a su her­mano, de 4 años. ¿Qué te pa­re­ce­ría te­ner un nue­vo abue­lo o abue­la?, le pre­gun­ta­mos. «Bien», di­ce son­rien­te mien­tras mi­ra cóm­pli­ce a su ma­dre. Y es que es­ta es una de las fa­mi­lias que se han uni­do en Ga­li­cia al pro­yec­to de Quiero un Abue­lo. Una pla­ta­for­ma que une a esas per­so­nas que no tie­nen ese re­fe­ren­te cer­ca o a ma­yo­res que bus­can te­ner la com­pa­ñía de los más pe­que­ños. Ma­ría y su ma­ri­do Ma­riusz des­cu­brie­ron el pro­yec­to en la red y sin­tie­ron que en­ca­ja­ban. «Los abue­los pa­ter­nos vi­ven en Po­lo­nia y mi ma­dre en Dum­bría. Mis ni­ños no pueden es­tar con ellos a diario así que, cuan­do descubrí es­ta pla­ta­for­ma pen­sé ‘es lo que ne­ce­si­to pa­ra mis hi­jos’», ex­pli­ca. La si­guien­te pre­gun­ta es inevi­ta­ble: ¿por qué in­tro­du­cir a un des­co­no­ci­do en la familia? «Yo con­fío en la gen­te. Los va­lo­res que trans­mi­ten los abue­los son fun­da­men­ta­les. En es­te mun­do tan rá­pi­do, la pau­sa de un abue­lo es muy im­por­tan­te. En Ga­li­cia hay mu­chas per­so­nas so­las. Ne­ce­si­tan com­pa­ñía. Y los ma­yo­res tie­nen lo más bo­ni­to: ¡su tiem­po!», co­men­ta es­ta ma­dre de 38 años que cre­ció con su abue­la ma­ter­na co­mo re­fe­ren­te. «Esa fi­gu­ra no la puede su­plir na­die. Me acom­pa­ñó to­da la in­fan­cia y ado­les­cen­cia y quiero al­go así pa­ra Lu­kaz y Sa­mi­ra».

CA­RI­ÑO Y COM­PRO­MI­SO

El ce­re­bro de Quiero un Abue­lo es Leticia. Una gra­na­di­na que ate­rri­zó en Ga­li­cia, en Na­rón, por amor. En es­te pro­yec­to ha uni­do sus in­quie­tu­des la­bo­ra­les y fa­mi­lia­res. «Cuan­do tu­ve a mi pri­me­ra hi­ja sen­tí un va­cío: por la dis­tan­cia, mi ma­dre no po­dría dis­fru­tar de ella, y al re­vés. Me rom­pía el co­ra­zón. Sen­tí que mi ca­so no era úni­co, que ha­bía mu­chas fa­mi­lias en las mis­mas cir­cuns­tan­cias». Leticia re­ci­be a tra­vés de su pá­gi­na web las so­li­ci­tu­des. De aque­llos que quie­ren ser abue­los y de aque­llas fa­mi­lias que quie­ren te­ner­los. «Los ini­cios no son fá­ci­les. Les co­nec­ta­mos por email o por te­lé­fono y, si es­tán de acuer­do, que­dan en un lu­gar neu­tral, co­mo una ca­fe­te­ría. No hay com­pro­mi­sos, lo más im­por­tan­te es que con­ge­nien. Si se caen bien, a me­di­da que avan­za la re­la­ción, se va fra­guan­do el afec­to», na­rra Le­ti-

cia. Las que es­ta­ble­ce Quiero un Abue­lo son re­la­cio­nes de­sin­te­re­sa­das. No se bus­can per­fi­les con­cre­tos. Ni de fa­mi­lias ni de abue­los. Lo úni­co im­por­tan­te es el ca­ri­ño. «Los abue­los no tie­nen que ser unos cui­da­do­res. Tie­nen que que­rer com­par­tir los ra­ti­tos que pue­dan o quie­ran con los ni­ños. Lle­var­los a me­ren­dar o ju­gar. Pe­ro eso sí, les pe­di­mos com­pro­mi­so». Ma­ría asien­te an­te las ex­pli­ca­cio­nes de Leticia. Su familia no bus­ca a un abue­lo can­gu­ro. «Ya te­ne­mos cui­da­do­res pa­ra los ni­ños. Lo que bus­ca­mos es que es­tén con ellos, que se in­vo­lu­cren, que les acom­pa­ñen en su cre­ci­mien­to y que no des­apa­rez­can, por­que les co­gen ca­ri­ño», in­sis­te Ma­ría.

Pues bien, la bús­que­da de abue­los pa­ra Sa­mi y Lu­kaz no es­tá sien­do ta­rea fá­cil. Los ma­yo­res ga­lle­gos no se ani­man. «Nos es­tá cos­tan­do y la ver­dad es que es bas­tan­te ex­tra­ño por­que de­mo­grá­fi­ca­men­te puede fun­cio­nar. En Ga­li­cia hay mu­chas per­so­nas so­las. Quiero pen­sar que es por des­con­fian­za o por­que no son de­ma­sia­do tec­no­ló­gi­cos». A Leticia le lla­ma la aten­ción es­ta cir­cuns­tan­cia por­que por el res­to del país sí ha co­nec­ta­do a de­ce­nas de fa­mi­lias. «En las gran­des ciu­da­des fun­cio­na. Es nor­mal. Mu­cha gen­te tra­ba­ja le­jos de su tie­rra, ha te­ni­do hi­jos y no tie­ne a los abue­los en su lu­gar de re­si­den­cia». Su ob­je­ti­vo pa­ra ca­lar en Ga­li­cia es dar a co­no­cer Quiero un Abue­lo a tra­vés de los ayun­ta­mien­tos. De fue­ra de nues­tra co­mu­ni­dad no le lle­gan más que sa­tis­fac­cio­nes. «En es­te pro­yec­to de­po­si­tas un enor­me com­pro­mi­so. Tam­bién tus sen­ti­mien­tos, pe­ro es in­creí­ble cuan­do las fa­mi­lias que he co­nec­ta­do me man­dan fotos y di­bu­jos de abue­los y nie­tos. Es una sa­tis­fac­ción ver có­mo las re­la­cio­nes han fun­cio­na­do, que ya se tie­nen ca­ri­ño», di­ce con en­tu­sias­mo. Eso es lo que quie­re Ma­ría pa­ra su familia. «Creo que aquí el pro­ble­ma puede ser la pa­la­bra abue­lo. So­mos tan fa­mi­lia­res que la ve­mos co­mo una pa­la­bra muy gran­de. Pe­ro los ga­lle­gos so­mos gen­te muy cui­da­do­ra. Y los ma­yo­res mu­cho más. Cual­quier ga­lle­go puede en­ten­der lo que quiero pa­ra mis ni­ños», di­ce la ma­dre de Sa­mi y Lu­kaz, dos curiosos y ex­tro­ver­ti­dos pe­que­ños que quie­ren al­go tan sen­ci­llo co­mo te­ner unos abue­los cer­ca.

FOTO: ÁNGEL MANSO

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