Sa­bías que…

Magellan - - Magellan Editorial -

1. To­da­vía se per­mi­te fu­mar en los res­tau­ran­tes, as­cen­so­res, ga­so­li­ne­ras, ae­ro­puer­to y dis­co­te­cas.

2. No es­tá bien vis­to que las mu­je­res mues­tren los hom­bros ni las ro­di­llas. Si has ido a un co­le­gio re­li­gio­so, ¡ya sa­bes de lo que ha­blo!

3. Só­lo un 20% de la po­bla­ción de Ca­tar es ca­ta­rí.

4. Va­le más un li­tro de agua que un li­tro de ga­so­li­na.

5. La tem­pe­ra­tu­ra me­dia anual del país es de unos 35 gra­dos cen­tí­gra­dos. Eso sí, ne­ce­si­tas cha­que­ta pa­ra en­trar a cual­quier si­tio ya que el ai­re acon­di­cio­na­do ro­za los 18 gra­dos.

6. No exis­te nin­gu­na otra al­ter­na­ti­va que el co­che (o el ta­xi) pa­ra mo­ver­se por Ca­tar. El me­tro es­tá en cons­truc­ción y el au­to­bús, ca­si inexis­ten­te, es po­co re­co­men­da­ble.

7. El al­cohol es­tá res­trin­gi­do y só­lo se pue­de con­su­mir en ho­te­les o clu­bes. Cual­quier mues­tra de em­bria­guez pú­bli­ca es­tá pe­na­da con cár­cel.

8. El cer­do es­tá to­tal­men­te prohi­bi­do.

9. El re­ga­teo es­tá a la or­den del día.

10. El fin de se­ma­na es vier­nes y sá­ba­do.

11. La mo­ne­da oficial es el ri­yal ca­ta­rí.

12. No hay nin­gu­na va­cu­na re­co­men­da­da y el vi­sa­do se com­pra al en­trar por unos 20 eu­ros, apro­xi­ma­da­men­te, y du­ra un mes (re­no­va­ble a dos me­ses).

13. La pe­na de muer­te to­da­vía es­tá vi­gen­te.

80 km al nor­te del país, o lo que es lo mis­mo, a una ho­ra en co­che des­de la ca­pi­tal. Ha­cia el sur se en­cuen­tra la pla­ya de Sealine; és­ta, aun­que un po­co más cer­ca de Doha (45 mi­nu­tos), es de más di­fí­cil ac­ce­so: no se pue­de lle­gar si no es con un co­che con trac­ción a las cua­tro rue­das. Só­lo en es­tas dos pla­yas se per­mi­te el ba­ño en bi­qui­ni o ba­ña­dor. El res­to son de pa­go y per­te­ne­cen a las gran­des ca­de­nas ho­te­le­ras o hay que ba­ñar­se ta­pa­do.

Por el con­tra­rio, la vi­da noc­tur­na se cen­tra en los ho­te­les 5 es­tre­llas y clu­bes so­cia­les. El con­su­mo de al­cohol es­tá muy res­trin­gi­do y so­lo se pue­de ac­ce­der a él en es­tos lu­ga­res, aun­que a pre­cios desor­bi­ta­dos. A pe­sar de que Ca­tar es un país mu­sul­mán, no im­pe­ra la Ley Se­ca, co­mo por ejem­plo en la ve­ci­na Ara­bia Sau­dí. Sin em­bar­go, el cer­do si es inexis­ten­te. Las res­tric­cio­nes en cuan­to a la ves­ti­men­ta son más fle­xi­bles du­ran­te el ocio noc­turno. Mi­ni­fal­das, es­co­tes y ta­co­nes

Ca­ta­rí pa­sean­do

por el Zo­co

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.