En mar­cha}

Maxiscooter - - Piaggio X10 500 -

Un scoo­ter gran­de y que pe­sa, pe­ro al que, sin em­bar­go, es fá­cil su­bir­se y ma­ne­jar­lo a ba­ja ve­lo­ci­dad. No tan fá­cil de mo­ver en pa­ra­do, con ca­si 240 kg y una pa­ta de ca­bra que tie­nes que qui­tar pa­ra mo­ver­lo (ac­ti­va el freno de apar­ca­mien­to al sa­car la pa­ta), de­bes te­ner cui­da­do que no se in­cli­ne. Muy có­mo­do, hay si­tio de so­bra en el asien­to y en la pla­ta­for­ma pa­ra los pies. Una vez en mar­cha, el mo­tor de 500 cc se mues­tra muy po­ten­te des­de muy ba­jas vuel­tas. No hay ma­los mo­dos del em­bra­gue ni es­ti­ra­das ha­cia arri­ba de la sus­pen­sión tra­se­ra cuan­do abres gas, al­go muy tí­pi­co de los scoo­ter con mu­cho par mo­tor. Pe­ro si trans­mi­te más vi­bra­cio­nes que el 350. Es un mo­tor más an­ti­guo que és­te y en es­te ti­po de de­ta­lles se le no­tan los años. En ca­rre­te­ra es rá­pi­do y có­mo­do. Ace­le­ra bien y man­tie­ne ele­va­das ve­lo­ci­da­des de cru­ce­ro sin es­fuer­zo gra­cias al buen par dis­po­ni­ble. Abres gas, sube de vuel­tas y no­tas có­mo ba­ja des­pués de al­can­zar ve­lo­ci­dad. Le cues­ta, de he­cho, lle­gar al to­pe del cuen­ta­vuel­tas si no es en ba­ja­da, prue­ba de que se ha cal­cu­la­do el desa­rro­llo lar­go pa­ra así au­men­tar el con­fort de mar­cha y ba­jar los con­su­mos. En cur­vas es tam­bién me­nos di­ver­ti­do que su her­mano de 350 cc. Ese pe­so de más que los di­fe­ren­cia es­tá más en el mo­tor que en otro la­do, lo que re­per­cu­te en un re­par­to de pe­sos más atra­sa­do en el 500. Es­to ha­ce que de di­rec­ción sea me­nos fir­me y, por tan­to, me­nos pre­ci­so. Pe­ro ojo, que no quie­re de­cir que el 500 sea ines­ta­ble: es, sim­ple­men­te, al­go me­nos efec­ti­vo en con­duc­ción muy de­por­ti­va, al­go que po­cos usua­rios bus­ca­rán en es­te ti­po de scoo­ter. En pres­ta­cio­nes le ocu­rre al­go pa­re­ci­do: aca­ba co­rrien­do al­go más (in­clu­so en ace­le­ra­cio­nes) que el 350, pe­ro no mu­cho. Y, so­bre to­do, a me­nos vuel­tas, a ba­se de par, por lo que la sen­sa­ción es que no es mu­cho más rá­pi­do.Por su­pues­to, en mar­cha hay que pro­bar el sis­te­ma de amor­ti­gua­ción tra­se­ra y lo cier­to es que es com­pli­ca­do. La po­si­ción en que es­tán los bo­to­nes ca­si obliga a ha­cer­lo des­de pa­ra­do. Una vez en mar­cha, sin acom­pa­ñan­te, no hay gran di­fe­ren­cia de com­por­ta­mien­to en­tre los dis­tin­tos ni­ve­les de pre­car­ga, por lo que al fi­nal, lo más fá­cil es de­jar­lo en una po­si­ción me­dia y só­lo mo­di­fi­car en ca­sos muy es­pe­cia­les de mu­cha car­ga, con pa­sa­je­ro o so­bre as­fal­tos en mal es­tado.

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