TESSERACT

LA INEVI­TA­BLE LE­VE­DAD DEL SER

Metal Hammer (Spain) - - CONTENIDO 368 - TEX­TO: DA­VID RO­DRI­GO Y MIGNON RO­SE FO­TO­GRA­FÍA: OFI­CIAL

La ca­rre­ra de Tesseract en la es­ce­na me­ta­le­ra ac­tual ha si­do me­teó­ri­ca, con la ban­da con­fir­mán­do­se co­mo uno de los prin­ci­pa­les nombres del me­tal pro­gre­si­vo y contemporáneo ac­tual gra­cias a tra­ba­jos só­li­dos y muy di­fe­ren­tes en­tre sí, que ava­lan la crea­ti­vi­dad y ener­gía de una ban­da que aún tie­ne mu­chas ale­grías que dar­nos. Su úl­ti­mo dis­co, “Son­der”, es un ejem­plo más de lo que son ca­pa­ces de ha­cer: Ha­béis sa­ca­do un nue­vo dis­co, Son­der. ¿Có­mo des­cri­bi­rías es­te nue­vo tra­ba­jo?

Creo que es uno de los dis­cos de Tesseract más cal­cu­la­dos y con­cep­tua­les que ja­más ha­ya­mos he­cho. Creo que reúne ele­men­tos de los dis­cos an­te­rio­res, pe­ro he­mos in­ten­si­fi­ca­do el so­ni­do de la ban­da y pues­to una ba­se pa­ra lo que ha­re­mos en el fu­tu­ro. Creo que abra­za del pri­mer ál­bum la me­lo­día, pe­ro ade­más tie­ne lo pe­ga­di­zo de Po­la­ris. Com­bi­na per­fec­ta­men­te esos ele­men­tos, lo que nos da un per­fec­to equi­li­brio de ca­da dis­co.

Hay un mon­tón de co­sas que tie­ne es­te dis­co. Dos can­cio­nes co­mo Juno y The arrow son dos ejem­plos pa­ra mí re­pre­sen­ta­ti­vos de lo que es es­te tra­ba­jo.

Am­bas can­cio­nes son muy di­fe­ren­tes. Juno es una can­ción más lar­ga. y des­de el pun­to de vis­ta mu­si­cal es muy com­ple­ja. Tie­ne un rit­mo más es­tá­ti­co que tu­vi­mos que cons­truir y cons­truir pa­ra crear el clí­max de la can­ción. The arrow es de una du­ra­ción más cor­ta, es­tá al fi­nal del dis­co. y pue­de que sea mi pie­za fa­vo­ri­ta de to­do el dis­co. Pen­sá­ba­mos al prin­ci­pio desa­rro­llar­la en un cuer­po mu­si­cal más gran­de, es tan épi­ca que pen­sa­mos en un fu­tu­ro vol­ver a tra­ba­jar en ella. Des­de el pun­to de vis­ta de con­cep­tos, Juno tra­ta de una epi­fa­nía, una epi­fa­nía so­bre la cons­cien­cia de las cons­tric­cio­nes que po­ne­mos a una vi­da li­bre.

La vi­da vie­ne con un pre­cio a pa­gar, ne­ce­si­ta­mos tra­ba­jar du­ro pa­ra vi­vir nues­tras vi­das ho­no­ra­bles. The arrow es una can­ción muy heavy, la for­ma per­fec­ta de dar fin al ál­bum. Si la tu­vie­ra que re­su­mir en una fra­se es el abru­ma­dor sen­ti­mien­to de re­mor­di­mien­to, es­pe­cí­fi­ca­men­te el re­mor­di­mien­to de es­tar mal­gas­tan­do nues­tras vi­das. Es una se­ñal de ad­ver­ten­cia, quie­ro que la gen­te la es­cu­che. Quie­ro de­cir: ¡Des­pier­ta!, nues­tras vi­das pue­den ser­vir pa­ra al­go más, pue­den te­ner un im­pac­to en la vi­da de otras per­so­nas. Hay que vi­vir co­mo si ca­da día fue­ra el úl­ti­mo, si no es un des­per­di­cio. Sí, hay unos con­cep­tos muy fuer­tes en el dis­co. Te­nía­mos la can­ción y la de­ja­mos ahí du­ran­te un año o dos. Cuan­do pen­sa­mos en el con­cep­to del dis­co me acor­dé de ella. Mi­ré en el dic­cio­na­rio y ha­bía una pa­la­bra acu­ña­da, arrow, que des­ta­ca­ba por su evo­lu­ción lin­güís­ti­ca. De for­ma muy be­lla po­ne en pa­la­bras emo­cio­nes que no he­mos te­ni­do en cuen­ta o no he­mos te­ni­do ca­pa­ci­dad de ar­ti­cu­lar. Es co­mo me he sen­ti­do du­ran­te años, y hablando con ami­gos y com­pa­ñe­ros me di cuen­ta de que es un te­ma re­cu­rren­te. Esa no­ción de que pue­des ir an­dan­do por la ca­lle y dar­te cuen­ta de que mi­llo­nes de per­so­nas en to­do el mun­do es­tán vi­vien­do vi­das igual de com­ple­jas. Eso te ha­ce sen­tir bas­tan­te in­sig­ni­fi­can­te, una pe­que­ña pie­za en me­dio de una his­to­ria mu­cho más gran­de. Aun­que tam­bién lo con­ci­bo co­mo al­go que te da mu­cha fuer­za. Si pien­sas en la vi­da de una for­ma más ge­ne­ral, al igual que los mi­cro­or­ga­nis­mos, las ga­la­xia, los pla­ne­tas, los hu­ma­nos for­ma­mos un to­do en el uni­ver­so. Ca­da vez que mi­ra­mos más en pro­fun­di­dad, más sig­ni­fi­can­tes so­mos. So­mos úni­cos y te­ner una con­cien­cia de la reali­dad es al­go muy be­llo. Es

in­tere­san­te pen­sar que hay his­to­rias más gran­des de las que se ha­blan en el dis­co.

Es un con­cep­to muy in­tere­san­te y pro­fun­do so­bre el que pen­sar. Po­dría­mos pa­sar­nos una ho­ra hablando de es­to. Co­mo has di­cho, te ha­ce sen­tir muy pe­que­ño en me­dio de un gran ma­pa. No só­lo por ser úni­co sino por pen­sar en que mu­chos vi­ven una vi­da que pue­de ser tan com­ple­ja co­mo la tu­ya. Si ellos pue­den lle­var su vi­da, tú tam­bién pue­des. Es muy in­tere­san­te y com­ple­jo al mis­mo tiem­po pen­sar so­bre eso.

Lo im­por­tan­te de to­do es­te con­cep­to, lo que me ha­ce sen­tir más fuer­te, el as­pec­to egoís­ta de la hu­ma­ni­dad. Te das cuen­ta de có­mo vi­vi­mos con só­lo una vi­sión, con só­lo nues­tra for­ma de pen­sar. Re­la­cio­na­mos las co­sas só­lo en ba­se a nues­tras pro­pias ex­pe­rien­cias y to­ma­mos de­ci­sio­nes en nues­tro pro­pio be­ne­fi­cio. Creo, ade­más, que en la ge­ne­ra­ción ac­tual que abu­sa tan­to de las tec­no­lo­gías nos he­mos vuel­to más egoís­tas. So­mos más abier­tos con la gen­te des­de un pun­to de vis­ta di­gi­tal, pe­ro en la vi­da real es­ta­mos más ale­ja­dos. Por ejem­plo, mi in­fan­cia fue muy dis­tin­ta a la de mis hi­jos. Aho­ra ellos tie­nen otro es­ce­na­rio.

Bueno, ca­da vez que sa­cas un dis­co nue­vo se pre­sen­ta la opor­tu­ni­dad de pre­sen­tar­lo en di­rec­to. ¿Cuá­les son tus pla­nes de lle­var es­tos te­mas al es­ce­na­rio?

Des­de el prin­ci­pio to­dos con­tri­bui­mos a la mú­si­ca al mis­mo ni­vel. Com­par­ti­mos ideas, crea­mos riffs de gui­ta­rra, me­lo­días, co­mo des­de el prin­ci­pio. A me­di­da que la ban­da cre­cía pen­sa­mos que lo más im­por­tan­te es la em­pa­tía. Es­ta­mos muy emo­cio­na­dos con lle­var es­to al es­ce­na­rio. Su­bir el ni­vel con nues­tro show en di­rec­to, aña­dir lo tea­tral, la ilu­mi­na­ción... Pe­ro hablando de la na­tu­ra­le­za de la mú­si­ca cree­mos que te­ne­mos un so­ni­do en di­rec­to muy fuer­te. Te­ne­mos unos in­ge­nie­ros de so­ni­do real­men­te pro­fe­sio­na­les y que­re­mos ofre­cer siem­pre el má­xi­mo ni­vel, to­do el que un fan pue­da desear. Ade­más de que es­té lo más cer­cano po­si­ble al dis­co.

¿Có­mo fue el pro­ce­so crea­ti­vo del dis­co? Ya que has di­cho que to­dos los miem­bros del gru­po con­tri­bu­ye­ron a crear la mú­si­ca del dis­co. ¿Có­mo se ha con­ver­ti­do el ha­cer es­te dis­co en al­go más glo­bal?

La na­tu­ra­le­za de ser una ban­da DIY im­pli­ca que ca­da uno de­be­mos desa­rro­llar y tra­ba­jar la pro­duc­ción ca­da uno del ins­tru­men­to en el que es­tá es­pe­cia­li­za­do.

Por ejem­plo, Jay se ha mon­ta­do su pro­pio es­tu­dio pa­ra la ba­te­ría, tie­ne su pro­pio es­tu­dio pa­ra mez­clar y mas­te­ri­zar. Yo ten­go mi pro­pio es­tu­dio pa­ra pro­du­cir. Es lo mis­mo pa­ra to­dos por­que ca­da uno es es­pe­cia­lis­ta en su área. Nun­ca he­mos si­do la ban­da que ha des­pa­re­ci­do tres me­ses pa­ra me­ter­se en un es­tu­dio de gra­ba­ción y gra­bar co­mo una ban­da al com­ple­to. Com­po­ne­mos por se­pa­ra­do, y com­par­ti­mos ideas cons­tan­te­men­te. Lue­go le da­mos for­ma y crea­mos cuer­pos es­truc­tu­ra­les de mú­si­ca con ló­gi­ca. pre­do­mi­nan­te­men­te Alec es el pro­duc­tor, pe­ro ca­da uno con­tri­bu­ye pie­zas in­di­vi­dua­les. To­dos gra­ba­mos y es­cri­bi­mos en nues­tros es­tu­dios.

Pa­ra aque­llos que no os ha­yan vis­to en di­rec­to to­da­vía. ¿Có­mo es la ener­gía que flu­ye allí?

La ener­gía tie­ne que ser re­par­ti­da. Que­re­mos re­te­ner la aten­ción de la gen­te. No ne­ce­sa­ria­men­te lo te­ne­mos que ha­cer con mu­cha ener­gía, la ener­gía tie­ne que te­ner mo­vi­mien­to, eso se re­fle­ja en el di­rec­to. Crea­mos un setlist que sea in­tere­san­te y di­ná­mi­co. De la mis­ma for­ma ca­da ál­bum que he­mos sa­ca­do sue­na dis­tin­to al si­guien­te. Que­re­mos sa­tis­fa­cer al pú­bli­co y que se lo pa­sen muy bien. So­mos una ban­da con mu­cho buen ro­llo, in­ten­ta­mos crear al­go de ma­gia. Que la gen­te sal­ga del con­cier­to ha­bien­do vi­vi­do una ex­pe­rien­cia

Tesseract es una de las ban­das que han ex­pe­ri­men­ta­do un cre­ci­mien­to no­ta­ble. ¿Có­mo ha­béis ex­pe­ri­men­ta­do es­te cre­ci­mien­to y ¿có­mo os veis en los si­guien­tes cin­co o seis años?

Em­pe­za­mos des­de abajo y he­mos tra­ba­ja­do muy du­ro. En los úl­ti­mos años nos sen­ti­mos muy a gus­to, muy só­li­dos. to­dos te­ne­mos un com­pro­mi­so con la ban­da. Nos gus­ta ver­lo co­mo... quie­ro de­cir, creo que a to­da ban­da le gus­ta­ría to­car en un es­ta­dio. Tesseract no ha lle­ga­do a ese pun­to to­da­vía, pe­ro es un bo­ni­to ob­je­ti­vo. Ya ve­re­mos.

Creo que he­mos ha­bla­do de to­do. Si creer que me he de­ja­do al­go, quie­res aña­dir lo que sea, de­cir al­go a loa fans. Es­te es tu mo­men­to.

No es­ta­ría­mos en la po­si­ción en la que es­ta­mos aho­ra si no fue­ra por los fans. Si eres un fan de Tesseract es al­go emo­cio­nan­te por­que no sa­bes có­mo se­rá el si­guien­te dis­co. La ban­da es­tá in­vo­lu­cra­da en es­to cons­tan­te­men­te e ilu­sio­na­da, no só­lo por no­so­tros, sino tam­bién por los fans. Es­pe­ro que la gen­te re­ci­ba el ál­bum bien. y es­pe­ra­mos po­der co­no­ce­ros es­tan­do de gi­ra.

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